Alejandra Pianeta, madre del menor y residente del barrio Alto del Campestre, relata que todo ocurrió en cuestión de segundos.Crédito: Freepik
En menos de un mes, cinco niños han resultado lesionados en Cartagena por el uso de armas de hidrogel, artefactos comercializados como juguetes pero que, según médicos y padres de familia, representan un riesgo grave para la salud infantil. Uno de esos casos es el de Alejandro, un niño de ocho años que hoy permanece bajo tratamiento médico tras recibir un impacto directo en uno de sus ojos mientras jugaba en su barrio.
Alejandra Pianeta, madre del menor y residente del barrio Alto del Campestre, relata que todo ocurrió en cuestión de segundos. Su hijo jugaba fútbol con otros niños de la cuadra cuando un menor, que se encontraba dentro de su vivienda, le disparó con una pistola de hidrogel directamente al ojo.
“Mi hijo llegó llorando a la casa diciendo que le habían disparado. Yo, por desconocimiento, no acudí de inmediato a una clínica porque no sabía el daño que podían causar estas armas”, relató Pianeta. Sin embargo, el dolor persistente, acompañado de cefalea y molestias visuales, la obligaron a llevarlo de urgencia a un centro médico.
Lesiones que encendieron las alertas médicas
En la Clínica Madre Bernarda, los médicos descartaron inicialmente sangrado o desprendimiento de retina, pero advirtieron sobre los graves riesgos asociados a este tipo de impactos. Alejandro fue medicado y puesto en observación, pero días después los síntomas reaparecieron con mayor intensidad.
“Volvió a presentar dolor fuerte en el ojo, inflamación y disminución de la visión. Tuvimos que acudir nuevamente, esta vez a una clínica oftalmológica, donde nos dijeron que el tratamiento anterior incluso le había generado otra complicación”, explicó la madre.
Actualmente, el menor continúa bajo tratamiento y ha tenido que suspender actividades cotidianas como jugar o correr, por temor a que su condición se agrave. “Los ojos son un órgano fundamental. Como mamá, vivo con miedo de que algo le pase y pierda la visión”, afirmó.
Aumento de casos y llamado a la prevención
El caso de Alejandro no es aislado. Según cifras entregadas por la Casa del Niño, hospital infantil de referencia en Cartagena, entre diciembre de 2025 y lo que va de 2026 se han atendido 16 casos de trauma ocular por diferentes causas. De ese total, cinco menores presentaron lesiones directamente asociadas al uso de armas de hidrogel en menos de un mes.
El doctor Hernando Pinzón, director científico de la institución, explicó que aunque algunos casos no fueron severos, las consecuencias pueden ser irreversibles. “Tres de los menores presentaron traumas oculares que no comprometieron estructuras profundas, pero dos niños registraron lesiones auditivas que requirieron intervención quirúrgica”, precisó.
Pinzón advirtió que estos artefactos, aunque vendidos como juguetes, pueden causar perforación del globo ocular, desprendimiento de retina y pérdida total de la visión. Además, las bolitas de hidrogel representan riesgos adicionales como lesiones en oído y nariz, asfixia u obstrucción intestinal si son ingeridas accidentalmente, especialmente en niños pequeños.
Desde la Casa del Niño se hizo un llamado urgente a padres, cuidadores y comerciantes para reforzar las medidas de prevención y evitar que este tipo de productos llegue a manos de menores sin supervisión. “La mayoría de estos accidentes son prevenibles. Es clave garantizar entornos seguros y juegos responsables”, señaló el especialista.
Alejandra Pianeta se sumó a ese llamado, insistiendo en que estos objetos no deben considerarse juguetes. “Un juguete no puede hacerle daño a otro niño. Esto es un arma. Como adultos debemos saber qué les estamos comprando a nuestros hijos y enseñarles respeto por los demás”, concluyó.
Mientras las cifras siguen en aumento, médicos y familias coinciden en la urgencia de regular el uso y la comercialización de armas de hidrogel, antes de que más niños en Cartagena sufran lesiones que puedan marcar su vida para siempre.









