El cometa Wierzchos alcanzará su mayor brillo las próximas semanas: ¿dónde podrá verse?

Imagen de referencia. Foto: iStock

C/2024 E1 (Wierzchos) reaparecerá en enero tras pasar cerca del Sol y será visible primero en el sur y luego desde ambos hemisferios.

Si la expectativa por observar un cometa ha ido en aumento, enero de 2026 marcará una fecha clave. El cometa C/2024 E1 (Wierzchos), uno de los objetos más prometedores del calendario astronómico, alcanzará su máximo brillo alrededor del 20 de enero y ofrecerá una ventana de observación que se extenderá hasta comienzos de marzo.

TOMADO DE: eltiempo.comnotification icon

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PERIODISTA DE CIENCIA

El 2026, un año para mirar al cielo: eclipses, planetas brillantes y lluvias de meteoros marcarán la agenda astronómica

De acuerdo con el portal especializado Starwalk, se trata de un cometa que, aunque no será visible a simple vista, sí podrá ser detectado con binoculares potentes o telescopios pequeños bajo cielos oscuros.
El cometa Wierzchos comenzó a ser observable desde la Tierra a finales de 2025. En ese momento, astrónomos aficionados del hemisferio norte lograron identificarlo con pequeños telescopios y binoculares. Sin embargo, su trayectoria lo llevó a aproximarse visualmente al Sol, quedando temporalmente oculto por el resplandor solar y fuera del alcance de los observadores.

Reaparición en el cielo del hemisferio sur

Según Starwalk, el regreso del cometa se producirá cerca de su perihelio, el punto más cercano al Sol, el 20 de enero de 2026. En esa fecha reaparecerá en el cielo vespertino del hemisferio sur, ubicado a unos 22 grados del Sol y muy bajo sobre el horizonte suroeste. Esta posición exigirá condiciones de observación cuidadas, con un horizonte despejado y poca contaminación lumínica.
Sin embargo, en ese momento no será visible para Colombia debido a nuestra posición geográfica.
Las previsiones sobre su brillo varían. Los escenarios más optimistas estiman que podría alcanzar una magnitud cercana a 5, lo que lo haría relativamente fácil de observar con binoculares en cielos oscuros. No obstante, estimaciones más conservadoras sitúan su brillo máximo alrededor de la magnitud 8, lo que implicaría la necesidad de binoculares de gran aumento o un telescopio modesto. En cualquiera de los casos, Starwalk señala que no será un objeto visible a simple vista.
Cometa

Este comenta no será un objeto visible a simple vista. Foto:iStock

Durante este periodo, la observación estará restringida principalmente al hemisferio sur, donde el cometa será accesible en el cielo vespertino pese a su baja altura sobre el horizonte. A medida que avance febrero, su posición respecto al Sol mejorará gradualmente.

Visibilidad desde ambos hemisferios en febrero

El 17 de febrero de 2026, el cometa alcanzará su máximo acercamiento a la Tierra. Para entonces, según Starwalk, Wierzchos volverá a ser visible desde el hemisferio norte, especialmente desde latitudes cercanas a los 42 grados norte y más al sur. En estas regiones aparecerá muy bajo sobre el horizonte suroeste, aproximadamente una hora después de la puesta del Sol.
En contraste, en el hemisferio sur el cometa se verá relativamente más alto en el cielo suroeste durante ese mismo periodo, facilitando su observación. Para esa fecha, se espera que su brillo haya disminuido hasta alrededor de la magnitud 8, aunque seguirá siendo un objetivo razonable para binoculares o telescopios pequeños bajo cielos oscuros.
El cometa C/2024 E1 fue descubierto el 3 de marzo de 2024 por el astrónomo polaco Kacper Wierzchos, en imágenes captadas por el Mount Lemmon Survey. Se trata de un cometa hiperbólico, lo que implica que atravesará el Sistema Solar una sola vez antes de alejarse hacia el espacio interestelar. Aun así, Starwalk explica que su origen podría encontrarse dentro del propio Sistema Solar, posiblemente en la nube de Oort.
Así, el paso del cometa Wierzchos en 2026 se perfila como una oportunidad singular para seguir el recorrido de un visitante fugaz, cuyo brillo moderado y trayectoria desafiante pondrán a prueba la paciencia y la precisión de los observadores del cielo.
REDACCIÓN CIENCIA