¿Tu idea de El Niño y La Niña se basa principalmente en un sketch de Chris Farley de “Saturday Night Live” de los años 90? La definición del fallecido comediante fue divertidísima, aunque carecía de precisión científica.
Análisis por , CNN
Ahora hay mucho más interés en el patrón climático del Pacífico tropical, y es aún más complejo de como SNL lo presentó.
El Niño ocurre cuando las temperaturas del océano en el Pacífico tropical alcanzan un pico muy por encima del promedio. Debido a que esa región es mucho más cálida que el agua que la rodea, la atmósfera reacciona y los patrones climáticos cambian: por eso nos importa tanto El Niño y su hermana más fría, La Niña.
El método antiguo para detectarlo se conocía como el Índice Oceánico del Niño: los científicos comparaban la temperatura del océano en una parte específica del Pacífico tropical, conocida como la región del Niño 3,4, con el resto del Pacífico tropical. Cuanto mayor era la diferencia, mayor era El Niño.

Pero el calentamiento global alteró este método. Todo el Pacífico tropical se está calentando tan rápido que está enmascarando las anomalías relacionadas con El Niño. Si el océano está sobrecalentado en todas partes, El Niño es más difícil de detectar.
Por ello, los científicos acaban de adoptar una nueva forma de medir El Niño y La Niña: el RONI (Índice Relativo Oceánico del Niño). El nuevo método utiliza un truco matemático simple pero efectivo: los científicos restan las anomalías de temperatura en el resto del Pacífico tropical de las de la región más importante para El Niño.
El nuevo método básicamente elimina el cambio climático de la ecuación, lo que facilita la detección de El Niño. Los científicos ahora pueden detectarlo con mayor antelación, y nuestros pronósticos meteorológicos a largo plazo mejorarán.
Es vital que los científicos predigan y detecten con precisión los fenómenos de El Niño y La Niña, ya que pueden alterar los patrones climáticos a miles de kilómetros de distancia, causando miles de millones en daños al provocar inundaciones en algunas regiones y sequías en otras, además de afectar la temporada de huracanes del Atlántico.
Para comprender mejor el significado de este nuevo índice y su posible rendimiento, consulté con dos de las científicas más expertas en este campo: Michelle L’Heureux, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), y Emily Becker, investigadora de la Universidad de Miami.
L’Heureux, quien dirige el pronóstico de El Niño y La Niña para la NOAA, afirmó que el nuevo índice “captura mejor las interacciones entre el océano y la atmósfera en el océano Pacífico tropical”. El método anterior “captura cada vez más cambios en el océano que no se reflejan en la circulación atmosférica suprayacente”.
El Niño y La Niña se conocen como fenómenos acoplados, lo que significa que los cambios en los mares se reflejan en cambios en los patrones climáticos de la atmósfera.
“Acoplamiento significa que los cambios en los vientos, las precipitaciones, etc. están sincronizados con los cambios que ocurren en la superficie del océano”, explicó L’Heureux.
L’Heureux explicó que el calentamiento de fondo que se está produciendo en el Pacífico ha ido haciendo que el método original pierda de vista gradualmente a El Niño. “El índice anterior era como ver el Pacífico tropical con gafas borrosas, y ahora, con unas nuevas gafas graduadas, podemos ver El Niño/La Niña con mayor nitidez”, explicó.
Becker señaló el cambio climático provocado por el ser humano como el culpable de esa visión borrosa.

“Lo que descubrimos fue que, durante la última década aproximadamente, la intensidad de los eventos de El Niño y La Niña, medidos por nuestro índice tradicional Niño 3,4, se estaba desincronizando con los patrones de impacto que observábamos”, explicó Becker. “A través de la investigación, descubrimos que esto se debía a que los océanos globales se estaban calentando muy rápidamente, y se estaban calentando demasiado rápido para nuestra medición anterior”.
La experta afirmó que el nuevo índice capta mejor la intensidad de estos fenómenos y sus efectos en los patrones climáticos, a la vez que elimina la influencia de una línea base climática cambiante.
En otras palabras, “El Niño” del sketch de Farley, filmado durante el auge de un importante fenómeno de El Niño ocurrido entre 1997 y 1998, ahora puede detectarse con mayor precisión y sus impactos pueden preverse con mayor claridad.









