Por: Laura Martínez
El último adiós a un hombre que dedicó su vida a proteger la de los demás, mientras una caravana de máquina escoltaba su cuerpo hasta la sepultura.
Las sirenas hoy no anunciaban una emergencia, sino el profundo dolor y respeto de toda una ciudad.
En medio de una sentida caravana que recorrió las calles de Medellín, la comunidad y el cuerpo de bomberos despidieron a su compañero, cuyo cuerpo ya descansa en la iglesia para las honras fúnebres.

El homenaje comenzó desde temprano en la estación de bomberos de Guayabal, lugar que fue su segundo hogar y donde se cumplió la velación rodeado de arreglos florales, uniformes de gala y la guardia de honor de sus colegas.
En la mañana del 31 de mayo, el féretro fue trasladado en una caravana encabezada por las máquinas de bomberos que tantas veces tripuló. El recorrido estuvo marcado por el llanto de sus seres queridos y el saludo de ciudadanos que salieron a las aceras para reconocer su labor.
A esta hora, los restos ya se encuentran en el templo, donde se adelanta la ceremonia religiosa. La imagen de los camiones rojos avanzando lentamente por la ciudad se ha vuelto viral, movilizando cientos de mensajes de apoyo para la familia y el Cuerpo Oficial de Bomberos de Medellín.