Alcalde de Tierralta, Córdoba, rompe en llanto ante campesinos por daños e inundaciones

Alcalde de Tierralta llora ante campesinos.  Suministrado.

Vanessa Saldarriaga

El departamento completa siete días bajo afectaciones por fuertes lluvias y crecientes de los ríos San Jorge y Sinú.

La situación se torna cada minuto más frustrante para los habitantes de Córdoba, donde las lluvias volvieron este viernes en la madrugada, por cuenta de un frente frío que seguirá afectando a los departamentos de Atlántico, Bolívar, Córdoba, La Guajira, Magdalena y Sucre.

Los colegios siguen con las clases suspendidas, pues los planteles educativos están siendo empleados como albergue desde el pasado lunes, donde la intranquilidad de la gente convive con los pocos enceres y ropa que lograron llevarse de sus casas antes de que el agua se lo llevara todo.

Las aguas de los ríos Sinú y San Jorge se desbordaron para ocupar lo que era tierra seca, algo que parece que se extenderá por varias semanas, especialmente por los pronósticos que advierten que las precipitaciones serán intensas hasta el próximo domingo. A pesar de que el jueves en la tarde varias personas celebraron el retroceso del río, los niveles nuevamente aumentaron de nuevo con las llegadas de las nuevas precipitaciones.

TOMADA DE: bluradio.com

Programas de Blu Radio para escuchar todos los días

La frustración toca también a los mandatarios, a quienes no les alcanzan ni las manos ni los recursos para evacuar a la población ribereña hacia las zonas altas, mientras ven cómo su comunidad lo pierde todo. Según los cálculos de la Unidad de Gestión del Riesgo, ya son 27 mil las familias damnificadas que se contabilizan solo en este departamento.

El panorama es tan desolador, que el alcalde Jesús David Contreras, del municipio Tierralta, terminó siendo consolado por varios campesinos al romperse en llanto mientras veía los daños que dejan las inundaciones.

«Esto es lo más duro y desafortunado que he vivido en mi vida», dijo el alcalde antes de que se le quebrara la voz y rompiera en llanto.

«Tranquilo mi hermano que tu lloras por el trabajo, pero nosotros lloramos por lo que hemos perdido. Lo más importante es que no se han perdido vidas. Estamos vivos», le dijo un campesino mientras le colocaba la mano en el hombro.

El alcalde dejó correr sus lágrimas y luego de dio palabras de ánimo a la comunidad, indicándole que juntos saldrían adelante de la crisis.