Museo Nacional recupera las piezas retiradas de sus alas por orden judicial. Foto: tomadas de X @angiematiz6 / Cortesía
Las obras fueron restituidas entre el 29 y el 30 de octubre, luego de que un juzgado ordenara al Ministerio de Cultura devolverlas en un plazo de 48 horas.
El Ministerio de Cultura restituyó las piezas que habían sido retiradas de las salas del Museo Nacional el pasado 15 de octubre. La devolución se realizó entre el 29 y el 30 de octubre, en cumplimiento de una orden del Juzgado 24 de Familia de Bogotá, que el 28 de octubre dispuso que las obras debían regresar en un plazo máximo de 48 horas.
Las piezas fueron entregadas en buen estado. Por ahora, la sala “Fuerza, fe y sustancia” permanece cerrada mientras se completa el montaje de las obras.
En contexto: Juez ordena al MinCulturas restituir piezas retiradas del Museo Nacional en 48 horas
La decisión judicial, firmada por el juez César Enrique Osorio Ortiz, ordenó restituir la totalidad de las piezas retiradas de las salas de exposición y devolverlas a sus respectivos espacios. También dispuso que las instituciones garantizaran las condiciones técnicas necesarias para su conservación.
En el análisis del caso, el despacho cuestionó los argumentos presentados por el Ministerio de Cultura para justificar el retiro y señaló que no encontró documentación que acreditara la aprobación de esa decisión por parte del Comité de Gestión Patrimonial del museo: “No se identifica en las pruebas examinadas un acta de dicho Comité que documente el estudio y la aprobación del retiro efectuado el 15 de octubre de 2026, ni un concepto curatorial que explique las razones para excluir de la exhibición las piezas individualizadas en las actas de movimiento interno”, señala el fallo.
Volvieron ya todas las piezas al Museo Nacional 🧡 https://t.co/RUZxSdL1ce
— Messy Fly (@SoyMiroslawa) October 30, 2026
El juzgado también consideró que había fundamentos para proteger los derechos a la libertad de expresión y al acceso a la cultura. Por eso, ordenó adoptar medidas para garantizar la preservación y difusión de los contenidos históricos retirados, sin reemplazar las competencias técnicas y curatoriales del Museo Nacional.
Las piezas retiradas de tres salas del Museo Nacional
El retiro del 15 de octubre afectó al menos 30 afiches, fotografías y objetos que estaban distribuidos en tres salas. Las piezas abordaban la historia de los movimientos LGBTI y feministas, la violencia política contra integrantes de la Unión Patriótica (UP) y el Acuerdo de Paz.
Uno de los espacios más tocados fue “Hacer sociedad”, de donde salieron al menos diez elementos relacionados con las luchas por los derechos de las mujeres y la población LGBTI. Entre ellos estaban una bandera del orgullo gay que perteneció a la activista Elizabeth Castillo, un afiche de la campaña publicitaria de la marcha LGBT de 2006 y un impreso sobre derechos reproductivos de la Fundación Sí Mujer.
También fueron retiradas una fotografía de Humberto Rincón Perfetti, tomada durante la marcha por la ciudadanía plena “Por una Colombia incluyente”, y un ejemplar del segundo número de la revista La Ventana Gay, publicación de Manuel Antonio Velandia y León Zuleta, activista antioqueño asesinado en 1993.
Entre los elementos retirados también estaban los afiches de Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro. Ambos fueron asesinados en 1990, en medio de la violencia política que marcó ese periodo de la historia colombiana. Sus imágenes hacían parte de una exhibición que reunía otros objetos relacionados con la violencia política de las décadas de 1980 y 1990.
Durante el gobierno de Gustavo Petro, el Ministerio de Cultura, en ese entonces encabezado por el editor y escritor Juan David Correa, declaró patrimonio cultural de la Nación el sombrero usado por Pizarro en la ceremonia de la firma del acuerdo de paz entre la guerrilla del M-19 –que él lideraba– y el gobierno de Virgilio Barco. La medida hizo parte de una campaña de confrontación simbólica del anterior gobierno, que tomó algunos objetos cercanos a los afectos de Petro –la espada de Bolívar, la bandera de guerra a muerte adoptada por las tropas patriotas durante la guerra de independencia, la sotana del padre Camilo Torres y el sombrero de Pizarro– para convertirlos en emblemas de movilizaciones políticas.
El retiro de las obras hace parte de los alcances de la “contrarrevolución cultural”, anunciada por el presidente Abelardo De La Espriella en su primera visita oficial a la sede del Ministerio de Cultura este mes. “Le he dado instrucciones a la señora ministra para que toda esa oda al terrorismo, en la que aparece Pizarro y demás terroristas, desaparezca de los lugares públicos. No lo voy a aceptar y eso es precisamente lo que hemos venido a enfrentar. No acepto la apología del terrorismo. En este Gobierno se acabó”, dijo el presidente horas antes de que las obras fueran desmontadas.
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Tanto el presidente De La Espriella y la ministra de Cultura, Paola Holguín, han dicho que esta intervención en el Museo Nacional restaura de alguna manera su sentido último.
“El Museo Nacional es uno de los centros culturales más importantes del país. Es la primera institución de este tipo en Colombia y una de las más antiguas de América; cuyo propósito es reflejar el alma de la Nación (…) El Museo Nacional, como parte del Estado, tiene el propósito de conservar, restaurar, proteger y socializar nuestra cultura. Su vocación institucional NO consiste en servir como instrumento de adoctrinamiento político, foco de difusión de versiones sesgadas de nuestra historia, ni mucho menos en medio multiplicador de la agenda gubernamental”, escribió la ministra en un trino publicado en X luego de que la noticia del desmonte de las piezas se convirtiera en uno de los temas de conversación en las redes sociales.
El presidente ha sido directo sobre la cruzada cultural que tiene en sus planes. “El Estado tiene el deber moral y político de impedir que los espacios culturales sean captados por el social-comunismo, enemigo de los valores fundamentales sobre los cuales se erigió Colombia”.
En estricto sentido, la intervención en la museografía del Nacional se presenta como el primer paso para retomar la misión original del ministerio y el museo, que sería, en este caso, la conservación del patrimonio que sustenta la idea de colombianidad.
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