¿Por qué los embalses del Valle de Aburrá siguen con bajos niveles pese a las fuertes lluvias? EPM explica qué pasa con el agua

La explicación de EPM muestra que la lluvia no se traduce automáticamente en un aumento de los niveles de los embalses del Valle de Aburrá. Fotos: cortesía

TOMADO DE: teleantioquia.com Logo Teleantioquia

Según EPM, el 55 % del agua lluvia vuelve a la atmósfera, el 15 % llega rápidamente a ríos y quebradas y el resto se infiltra en el suelo.

Las lluvias no garantizan una recuperación inmediata de los embalses del Valle de Aburrá. Aunque los aguaceros llevan agua al suelo, los ríos y las quebradas, una parte importante regresa a la atmósfera y otra se infiltra lentamente en la tierra, un proceso que limita la llegada rápida del recurso a las reservas.

EPM explicó que, durante el fenómeno de El Niño, esta distribución ayuda a entender por qué los embalses pueden mantener niveles bajos incluso después de varios días de lluvia. Según la empresa, el agua sigue diferentes caminos antes de llegar a las fuentes que alimentan los sistemas de abastecimiento.

De acuerdo con su explicación, el 55 % del agua lluvia regresa a la atmósfera mediante la evaporación y la transpiración de las plantas. Esto significa que más de la mitad no llega de forma directa a los ríos, las quebradas ni los embalses.

Otro 15 % fluye rápidamente por la superficie hasta alcanzar ríos, quebradas y otras fuentes naturales. Este recorrido se conoce como escorrentía y representa la parte del agua que puede llegar con mayor rapidez a los cauces después de una precipitación.


El 30 % restante se infiltra en el suelo. De esa proporción, el 18 % penetra en la tierra y el 12 % alcanza capas más profundas, donde contribuye a recargar los acuíferos subterráneos. Aunque este proceso resulta fundamental para los ecosistemas y las reservas naturales, ocurre gradualmente.

El agua necesita tiempo para llegar a las reservas

La explicación de EPM muestra que la lluvia no se traduce automáticamente en un aumento de los niveles de los embalses del Valle de Aburrá. La cantidad de agua que llega a estas reservas depende de factores como el recorrido de las precipitaciones, las condiciones del terreno y el comportamiento de las fuentes que las alimentan.

Mientras una parte del agua vuelve al aire, otra circula por los cauces y el resto penetra en el suelo. Por eso, un periodo de lluvias puede mejorar las condiciones hídricas sin producir una recuperación inmediata de los embalses.

La infiltración también cumple una función ambiental importante: ayuda a mantener la humedad del suelo y alimenta los acuíferos. Sin embargo, esa contribución no reemplaza de manera inmediata el agua que necesitan las reservas superficiales para recuperar sus niveles.

En medio del fenómeno de El Niño, EPM destaca la importancia de comprender el ciclo del agua para explicar el comportamiento de las fuentes de abastecimiento.

Además, la necesidad de continuar, pese a las lluvias, con el ahorro de agua. Lo anterior, especialmente en Piedras Blancas, La Fe y Riogrande II. Es decir, en las comunas Popular, Manrique, Aranjuez, Villa Hermosa, Buenos Aires y La Candelaria.