Chapecoense volvió, en silencio solemne, a La Unión; así fue el homenaje en el sitio del siniestro

FOTO: Cortesía Gabriel Buitrago

Por: Brandon Martínez González

Los miembros del plantel actual del Chapecoense viajaron hasta el lugar donde se cayó el avión 1933 de LaMia el 28 de noviembre del 2016. Conmovedora visita.

En medio de un silencio solemne, que escondía dolor, nostalgia y el amor que requiere recordar, sostener en la memoria a quienes ya no están en este mundo, se escuchó el sollozo de una mujer que estaba con la delegación de Chapecoense que volvió, diez años después, al lugar donde se accidentó el vuelo 2933 de LaMia el 28 de noviembre de 2016.

TOMADA DE: elcolombiano.com

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Era la tarde del viernes. En la parte alta del Cerro Gordo, lugar de la vereda Pantanillo de La Unión, Antioquia, donde ocurrió el siniestro en el que murieron 71 personas cuando venían para jugar la final de la Copa Sudamericana de ese año, la dama se encontró con una escena conmovedora.

Lo primero que vio fueron las cruces, signadas con los nombres de todos los fallecidos del accidente aéreo, que están puestas en la parte donde quedó la cola de la aeronave. La mujer lloró y tembló cuando tuvo al frente el símbolo que dimensionaba la tragedia: cada una de esas cruces era una persona que perdió la vida ese día.

Mientras ella observaba de lejos, los futbolistas del plantel actual de Chapecoense, que es dirigido por Rafael Lacerda, se acercaban, en un silencio eterno, hasta las placas para leer los nombres que tenían puestos. Algunos grababan videos. Otros pasaban la mirada rápido, quizás evadiendo el dolor de la situación.

Poco a poco todos subieron hasta el punto que tiene puesta una cruz blanca grande que se ha vuelto turística en el Ecoparque Chapecó. Ahí estaban Gordo Lindo, dueño de los terrenos donde ocurrió la tragedia y donde en la parte de abajo hay un estadero; el cónsul de Brasil en Colombia, Sergio Escobar Solórzano, así como miembros de la Alcaldía de La Unión.

Ellos querían rendir homenaje al Chapecoense a pocos meses de que se cumplan diez años de la tragedia. Por eso, aprovechando la visita del equipo brasileño para el partido amistoso que disputa este sábado contra Atlético Nacional en el Atanasio Girardot (3:30 p.m.), invitaron a la plantilla completa para hacerles un regalo.

No hubo uno, sino dos presentes. El primero fue una placa conmemorativa en la que, según el cónsul, estaba representado el mapa que simbolizaba las coordenadas del sitio y la hora exacta en la que ocurrió la tragedia. El otro presente, que lo entregaron a Alex Passos, presidente actual de Chapecoense, fue el indicador de combustible del avión que cayó en 2016.

Ese símbolo era fuerte. La aeronave en la que venía el equipo brasileño para territorio colombiano se fue al suelo porque se quedó sin gasolina. Por eso, dijeron las personas de la Asociación La Unión-Chapecó, que se encargaron de preservarlo, que lo habían guardado con recelo para entregarlo en una ocasión especial.

Alto, con el cabello crespo largo en la parte de arriba de la cabeza y los lados bien afeitados, vestido con una camiseta negra y un jean oscuro, el exfutbolista brasileño Hélio Neto, de 41 años, uno de los seis sobrevivientes de la tragedia de 2016, se mostró conmovido por regresar al lugar.

No lloró. Seguro no era la primera vez que volvía al sitió. Sin embargo, sí se llevó todos los focos. Los niños de las escuelas de fútbol de la vereda se le acercaban para pedir autógrafos y fotos. Él las daba con gusto. Su esposa, que lo acompañó durante el camino cogido de la mano, se separaba de él cuando se le acercaban y luego le cogía de nuevo la mano.

Tras la entrega de los presentes, el exfutbolista dio unas palabras. Lo hizo frente a un mural en el que estaban las fotos de las personas que fallecieron. Neto dedicó sus palabras a incentivar la fe, el amor a Jesús, quien le salvó la vida.

“Hace diez años venía a este lugar para jugar la final de mi vida. Algo por lo que luché toda mi vida. Las personas del fútbol saben lo difícil que es. Sin embargo, ocurrió la tragedia, pero pude sobrevivir”, aseguró el exfutbolista quien, poco tiempo después, terminó de subir el cerro para llegar, por fin, a la parte de atrás del Cerro Gordo, donde se partió el avión y sus compañeros fallecieron.

Antes de que Hélio llegara, lo hicieron Kevin Ramírez, Mauricio Garcez y Joao Paulo Silveira dos Santos, tres futbolistas del plantel actual de Chapecoense que fueron los primeros en pararse a mirar el “hueco” donde quedó el avión en que viajaban sus colegas.

Poco a poco fueron bajando el resto de los miembros de la delegación. Todos esperaron a que llegaran Hélio y Alex Passos. Subieron a pocos metros del filo de la montaña donde, diez años atrás, las autoridades apilaron los cuerpos de los sobrevivientes para que los llevaran en helicóptero a Medicina Legal.

Hicieron un círculo. Neto, que es un hombre muy religioso, dio unas palabras dedicadas a agradecer el don de la vida. Después pidió que oraran un padre nuestro. Luego, Passos intentó hablar. No pudo elucubrar muchas palabras. Estalló en llanto. Manifestó que estaba conmovido.

Lo aplaudieron. Después, se escuchó, como un leve sollozo, cuando se acercaba una lluvia fría, como la que cayó la noche del 28 de noviembre de 2016, que ahuyentó a todo el mundo del lugar de la tragedia. La mujer que lloró cuando subió por primera vez a las cruces, rio cuando, llegando al estadero del Ecoparque, la lluvia amainó. Después, siguió con el silencio solemne de la tarde.

El equipo de Chapecoense oró, junto a Hélio Neto, uno de los sobrevivientes de la tragedia del 2016. FOTO: AFP