La transformación de RAP en RET: oportunidades y retos para la región Caribe

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La eventual conversión de la RAP Caribe en RET abriría la puerta a una mayor autonomía regional, pero advierten sobre los desafíos de coordinación territorial.

La Región Administrativa y de Planificación (RAP) y la Región Entidad Territorial (RET) son dos figuras previstas por la Constitución Política de Colombia para promover la descentralización y fortalecer la autonomía de los territorios. Sin embargo, su desarrollo normativo no se produjo de manera inmediata.

Fue hasta 2011, con la expedición de la Ley 1454, cuando comenzó a consolidarse el marco normativo para impulsar este tipo de entidades. Posteriormente, la Ley 1962 de 2019 estableció disposiciones más detalladas para fortalecer la RAP y definió las condiciones y el procedimiento para su eventual conversión en RET.

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Cabe mencionar que el Proyecto de Ley Región Entidad Territorial Caribe fue radicado en la anterior legislatura. Sin embargo, el Gobierno de Gustavo Petro no envió el respectivo mensaje de urgencia para acelerar su trámite y aprobación. Por esta razón, la expectativa está ahora puesta en que la iniciativa pueda avanzar durante el actual periodo legislativo.

RAP y RET: ¿cuál es la diferencia?
Jeffrey Janer, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB), explicó en diálogo con El Universal que la principal diferencia entre ambas figuras radica en que la RAP constituye una etapa previa para llegar a la RET.

Según el académico, por norma no puede existir una Región Entidad Territorial si previamente la RAP no ha tenido al menos cinco años de existencia.

Entre las prioridades de una eventual RET Caribe estarían el impulso a la infraestructura productiva y de transporte, la transición energética, la seguridad alimentaria, el desarrollo rural, la conectividad digital y la sostenibilidad ambiental.

Tras una eventual aprobación, la RET Caribe conservaría las competencias de la RAP, pero adquiriría el reconocimiento como una nueva entidad territorial dentro de la división político-administrativa del país.

“En ese sentido, la región gana autonomía para la inversión y para la administración de su propio territorio, además de obtener competencias específicas que la Nación le tiene que trasladar. Esta nueva entidad territorial está soportada en una estructura de gobernanza definida por la Ley 1962, la cual cuenta con un gerente regional y una junta directiva”, explicó el académico.

¿Qué implicaciones tendría la transformación de la RAP en RET?
De acuerdo con Janer, uno de los principales efectos de este cambio sería la creación de un nuevo nivel dentro de la estructura administrativo – territorial, lo que podría traducirse en una mayor burocracia.

“Por un lado, queremos un Estado que sea más eficiente a través del mejor uso de los recursos y la disminución de la carga que tiene en cuanto al personal, y estaríamos yendo en contra de esa corriente en caso de que esta entidad empiece a generar una burocracia excesiva”, señaló.

A este desafío se sumarían otros relacionados con el ordenamiento territorial y la planeación del desarrollo.

El experto explicó que estas son dos vertientes complementarias. Por un lado, está la planeación socioeconómica, de corto plazo, que se refleja en los planes de desarrollo de los municipios y departamentos durante los cuatro años de cada administración. Por otro, está la planificación físico-espacial, representada principalmente en los Planes de Ordenamiento Territorial (POT), cuya vigencia es de largo plazo y cuyas características dependen de la categoría y la población de cada municipio.

En ese sentido, Janer señaló que actualmente en la región Caribe existe una alta incidencia de desactualización de los POT y, en algunos casos, se presentan incongruencias entre estos instrumentos de planificación.

“Se supone que la RAP, como un ente articulador, debería estar apoyando estos procesos de mejora de la planificación territorial. No obstante, no tenemos una garantía real de que una Región Entidad Territorial pueda funcionar correctamente si todavía no contamos con nuestro ordenamiento territorial a nivel local bien estructurado, actualizado y correctamente articulado con el departamental”, sostuvo.

Por esta razón, considera necesario fortalecer una cultura de planeación que no sea meramente burocrática, sino que responda a las necesidades reales de cada territorio. De lo contrario, advirtió, la RET no podría alcanzar todo su potencial.

“Tenemos que sentarnos a pensar en cómo podemos llevar a cabo realmente esas obligaciones para poder poner al día nuestra planificación para el desarrollo, de tal manera que la RET entre a administrar una situación que ya la RAP haya puesto en orden y sea cuestión de echar a andar la máquina. Pero, en este momento, tenemos la máquina por piezas. O sea, no tenemos la máquina armada”, afirmó.

La actual RAP Caribe está conformada por Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, La Guajira, Magdalena y Sucre.

Cooperación entre territorios, otro de los retos en el Caribe
Sobre este punto, Janer señaló que en ocasiones resulta inconcebible que municipios vecinos no puedan desarrollar dinámicas de cooperación por pertenecer a departamentos diferentes. En su opinión, uno de los objetivos deseables de una RET Caribe sería superar este tipo de barreras administrativas.

Por ejemplo, ciudades como Cartagena y Barranquilla podrían estar llamadas a abanderar y liderar iniciativas de alcance regional. Si bien esto podría representar beneficios para ambas ciudades y para sus respectivos departamentos, Bolívar y Atlántico, también existe el riesgo de que terminen consolidándose como polos de desarrollo mientras otros territorios más alejados quedan relegados a una posición periférica.

En el escenario positivo, la creación de la RET Caribe podría convertirse en un catalizador para la convergencia económica y regional, gracias a la autonomía y los procesos de descentralización que promueve, especialmente si los esfuerzos se focalizan en las zonas que históricamente han sido más olvidadas.

“Esto nos permitirá dejar de depender de las decisiones centralistas de Bogotá —que muchas veces excluyen a territorios que aportan materias primas y mano de obra— y nos ayudará a abandonar la lógica extractivista que solo extrae recursos para dejar a las regiones en el atraso, permitiéndonos invertir verdaderamente en ellas”, expresó el profesor.

Para que este objetivo se convierta en una realidad, Janer considera necesario cumplir rigurosamente con los principios establecidos en la Ley 1962, entre ellos la paz integral, el reconocimiento de la pluralidad y la diversidad territorial y la participación ciudadana.

Finalmente, ve indispensable evaluar de manera crítica tanto los logros alcanzados por la RAP, que pueden seguir fortaleciéndose, como aquellos aspectos en los que todavía existen dificultades, con el propósito de ofrecer respuestas efectivas a las problemáticas territoriales.

¿Cómo se elegiría al gerente regional de la RET?
Otro de los aspectos que plantea diferencias frente a las demás entidades territoriales está relacionado con la elección del gerente regional.

Para que una RAP pueda convertirse en RET debe ser sometida a un referendo. Si el resultado es favorable, se formalizaría la nueva entidad territorial. Sin embargo, el gerente regional, quien actuaría como representante de la RET, no sería elegido mediante voto popular, sino por una junta regional conformada por los gobernadores de los departamentos que la conforman.

Esto marcaría una diferencia frente a otras entidades y cargos de elección popular, como las alcaldías, las gobernaciones y la Presidencia de la República.

“Lo más probable es que, de aprobarse, vamos a tener una versión 1.0 de la Región Entidad Territorial. En la medida en que esto vaya avanzando, considero que habrá un movimiento legislativo que irá cambiando, por ejemplo, su configuración ejecutiva, así como todos los elementos de seguimiento legislativo y control judicial. En definitiva, las tres ramas y todo el poder público van a poner su foco en cómo integramos este nuevo ente territorial al ordenamiento político-administrativo del país”, concluyó.