Aprenda sobre salud mental en «Lo que no dijimos», todos los jueves a las 9:00 p.m. por Teleantioquia. Foto: Teleantioquia y MedLine
La ansiedad no siempre es evidente: algunos cambios cotidianos pueden ser una señal de que es momento de prestar atención.
La ansiedad puede aparecer como una respuesta normal ante situaciones de estrés, incertidumbre o exigencia. El problema surge cuando deja de ser una reacción puntual y comienza a afectar el descanso, las relaciones, el disfrute o incluso actividades básicas de la vida cotidiana.
Ese es uno de los temas centrales del primer capítulo de la segunda temporada de Lo que no dijimos, titulado “Esclavos del algoritmo: cuando tu ‘vida soñada’ te roba el sueño”. El episodio tiene como invitado a Camilo Duque, creador de contenido de viajes que durante ocho años trabajó en el mundo corporativo, llegó a ser director de mercadeo y después decidió cambiar de rumbo para construir una carrera alrededor de una de sus grandes pasiones: viajar.
De cumplir un sueño a empezar a vivir con miedo
Camilo empezó a viajar, crear contenido y vivir de las redes sociales, pero con esa nueva vida también apareció una preocupación constante por la inestabilidad, las visualizaciones, los contratos y la posibilidad de que todo desapareciera de un momento a otro.
Durante la conversación con la psicóloga Yessica Santa y el psiquiatra Santiago Duque, contó que llegó a vivir desde el miedo, a sentirse agotado y a normalizar señales que durante años no identificó como un problema. Fue su esposa quien empezó a notar que algo había cambiado y le hizo ver que no estaba bien.
¿Cuándo la ansiedad empieza a convertirse en una alerta?
A partir de esa experiencia, Yessica Santa resumió en cuatro áreas algunas señales que pueden ayudar a identificar que la ansiedad está interfiriendo con la vida. La primera está relacionada con las relaciones sociales: aislarse, perder energía para compartir con otras personas o notar que la calidad de los vínculos empieza a deteriorarse.
La segunda es la pérdida del disfrute, conocida como anhedonia. Una persona puede continuar haciendo actividades que antes le gustaban y, aun así, sentir que ya no logra disfrutarlas. Santa explicó que esta desconexión con experiencias que antes generaban bienestar puede convertirse en una señal para prestar atención.
El sueño y la alimentación también pueden cambiar
La tercera señal aparece cuando comienzan a alterarse funciones básicas como dormir o comer. No existe una única manifestación: algunas personas pueden dormir demasiado y otras muy poco; lo mismo puede ocurrir con la alimentación.
En el caso de Camilo, el sueño fue una de las señales más evidentes. Contó que llevaba alrededor de cinco años sin dormir bien y que llegó a tener entre ocho y diez despertares en una sola noche. Se levantaba con la mente acelerada y había normalizado incluso dormir con el celular cerca para distraerse cada vez que despertaba.
La sexualidad también puede verse afectada
La cuarta área mencionada en el programa es la sexualidad. Cuando la mente y el cuerpo permanecen sometidos a un estado prolongado de ansiedad o agotamiento, el interés sexual también puede disminuir y terminar afectando la relación de pareja.
Estas cuatro señales no significan automáticamente que una persona tenga un trastorno de ansiedad. Sin embargo, cuando los cambios se mantienen en el tiempo, generan sufrimiento o empiezan a interferir con la vida diaria, pueden indicar que es momento de buscar orientación profesional.
Escuchar a quienes están cerca también puede ayudar
En el caso de Camilo, una de las claves fue escuchar lo que estaba viendo su entorno más cercano. Aunque seguía trabajando, viajando y cumpliendo con sus responsabilidades, su esposa comenzó a notar que estaba más pesado, agotado y diferente a como era habitualmente.
Santiago Duque destacó precisamente la importancia de escuchar a esas personas cercanas que pueden identificar cambios que uno mismo ha terminado normalizando. También recordó que acudir a acompañamiento psicológico y, cuando sea necesario, psiquiátrico puede hacer parte del cuidado de la salud mental.
Una conversación sobre la vida que no se ve en redes
La historia de Camilo también permite mirar otra cara de la creación de contenido. Detrás de los viajes, las imágenes atractivas y la aparente libertad de vivir de las redes sociales pueden existir presiones, miedo a la inestabilidad y una exigencia permanente por mantenerse vigente.
Ese contraste atraviesa el primer capítulo de esta nueva temporada de Lo que no dijimos: una conversación sobre lo que ocurre cuando una vida que desde afuera parece ideal empieza a cobrar un costo emocional que ya no se puede ignorar.
Vea el capítulo completo de la segunda temporada de Lo que no dijimos aquí:










