Fotos: Teleantioquia.
Conozca al artesano que teje redes de pesca en Maturín con Cúcuta. Un oficio heredado de la costa caribeña que sobrevive en las calles de la ciudad.
En una concurrida esquina del centro de Medellín, marcada por el dinamismo comercial y las obras urbanas en desarrollo, sobrevive un oficio artesanal tradicional: el tejido manual de redes de pesca. De acuerdo con la investigación y el registro audiovisual del programa Son de la Calle del canal regional Teleantioquia, un experimentado artesano dedica sus jornadas a elaborar y comercializar tejedor de atarrayas a la vista de los transeúntes, manteniendo vigente una labor heredada de la Costa Caribe colombiana.
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Orígenes y técnica del artesano de las redes
El artífice de esta labor comenzó a aprender el complejo proceso de entrelazar hilos en el año 1978. Según relata, el conocimiento le fue transmitido por un maestro instructor en la región costera, a quien observaba minuciosamente mientras manipulaba herramientas especializadas. Estas herramientas consisten en agujas metálicas fabricadas íntegramente en aluminio, diseñadas para sostener la tensión y el patrón simétrico del tejido.
La finura y resistencia de estas mallas superan los estándares comerciales industriales. El propio artesano detalla que la calidad del tejido es tal que, durante las jornadas de pesca en campo abierto, las atarrayas pueden ser suspendidas entre árboles para funcionar como una hamaca cómoda y segura donde descansar junto a los ríos.
Lejos de mantener su técnica bajo reserva, adopta una postura abierta hacia la comunidad, afirmando que cualquiera puede aprender si le pone constancia y amor a la labor. Ante los comentarios de quienes le sugieren proteger su arte de posibles competidores, responde de manera directa: «Hágale, mijo, todos necesitamos de los trabajitos». De hecho, enfatiza que no utiliza plataformas digitales complejas para su difusión, señalando con humor que su única red social real es el espacio físico donde labora cotidianamente.
Ubicación, distribución y faenas históricas
Para los interesados en adquirir su trabajo o recibir instrucción presencial, la ubicación de su puesto de trabajo se encuentra establecida de manera permanente en el centro de Medellín, específicamente al lado de las obras ubicadas en el sector de la carrera Maturín con la calle Cúcuta.
Como estrategia de contacto comercial, el número telefónico de atención se encuentra visible en sus implementos de trabajo, permitiendo que clientes de diversas zonas del país realicen encargos personalizados. Un ejemplo de ello es su cliente frecuente Juan Ramírez, quien de manera constante le solicita lotes de tres o cuatro mallas por pedido.
La reputación de su trabajo trasciende las fronteras urbanas de la capital antioqueña. Recientemente, despachó una de sus creaciones hacia un municipio regional, recibiendo posteriormente un registro fotográfico donde el comprador evidenciaba el éxito de su faena y la cantidad de pescado obtenido con la herramienta encargada.
Asimismo, entre sus memorias más destacadas documentadas por Teleantioquia, se encuentra una ocasión en la que logró capturar cerca de 300 bocachicos en un solo lance (tarrayazo) durante la temporada de subienda. La magnitud de dicha captura fue tal que requirió la intervención y ayuda solidaria de colegas y compañeros presentes para poder levantar y transportar la pesada malla al hombro, un momento que quedó registrado en las cámaras de los ciudadanos.
El artesano enfatiza la importancia de la presencia en el espacio público como motor de sustento diario, señalando que quedarse en el hogar sin actividad no genera progreso y alentando a la ciudadanía a buscar oportunidades en la vía pública mediante el trabajo honrado.










