Una adulta mayor de 89 años, originaria de Cocorná, permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital San Rafael de Facatativá, Cundinamarca, a la espera de que la EPS Savia Salud autorice su traslado urgente a un centro de alta complejidad en Antioquia. La institución hospitalaria ha enviado múltiples requerimientos desde el 3 de julio sin obtener respuesta.
La emergencia comenzó el 25 de junio durante un viaje familiar hacia Bogotá, cuando la paciente sufrió una descompensación asociada a una sepsis urinaria, lo que obligó a su internación en Villeta. Tras ocho días sin recibir la autorización de la entidad promotora de salud, la mujer presentó una recaída médica que agravó su diagnóstico inicial.
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«La trajeron al municipio de Facatativá. Cuando llega nos dicen que está infartada, está en UCI», explicó Margarita Ramírez, hija de la afectada, al describir el momento en que el cuadro clínico de su madre empeoró debido a las demoras administrativas en la asignación de una ambulancia.
El personal médico de Facatativá determinó que la paciente requiere con urgencia una evaluación por especialistas en hematología y un procedimiento de cateterismo. Pese a la gravedad del estado de salud de la ciudadana, los canales de comunicación de la EPS no registran ninguna actividad ni gestión.
«Desde el hospital les han enviado cuatro correos a la red de Savia Salud y no ha habido ni siquiera una respuesta como recibido; en absoluto, silencio absoluto», enfatizó Ramírez, quien confirmó el trámite tras verificar los soportes de envío custodiados por el centro asistencial.
La situación se complejiza porque la EPS carece de cobertura operativa en el departamento de Cundinamarca. Aunque el hospital actual brinda la asistencia básica disponible, los procedimientos especializados están supeditados a la aprobación de la entidad, que argumenta que el proceso se realiza exclusivamente entre instituciones de salud.
Ante la falta de soluciones, los familiares acudieron a la Personería de Cocorná, despacho que logró asegurar una cama en un complejo hospitalario de Rionegro. Sin embargo, la remisión no se ha materializado porque la EPS tampoco autoriza el servicio de transporte asistencial.
Las reclamaciones interpuestas ante la Superintendencia Nacional de Salud (Supersalud) tampoco han destrabado el proceso administrativo, mientras los días avanzan en contra de la recuperación de la paciente, cuyos seres queridos exigen el retorno inmediato a su departamento de origen.
La familia de la adulta mayor insiste en la necesidad de la remisión a Rionegro, Medellín o Antioquia para continuar el tratamiento cerca de su hogar. «Necesitamos estar en nuestra casa. Eso fue un viaje de tres días y ya vamos en 14», concluyó Ramírez.









