El agua se fue, pero el ahogo queda: las huellas de la inundación en Córdoba

las huellas de la inundación en Córdoba. Foto: cortesía Juan Diego Martínez y Rafael Santos Navarro Mesa.

las huellas de la inundación en Córdoba. Foto: cortesía Juan Diego Martínez y Rafael Santos Navarro Mesa.

Entre cultivos perdidos y escuelas inundadas, dos jóvenes de Planeta Rica usan sus redes como puente de ayuda hacia veredas donde el Estado no llega. Aunque el río baje, el departamento sigue luchando contra el olvido.

TOMADO DE: elcolombiano.com

Saray González Toro
Saray González Toro

A un mes del inicio de la catástrofe, Córdoba sigue recordando los días bajo el agua. La Contraloría General de la República de Colombia reporta más de 81,000 familias afectadas y la UNGRD unas 35.000 hectáreas inundadas en este departamento, más de 140.000 personas han quedado damnificadas, según el gobernador Erasmo Zuleta. Pero, ¿qué significa realmente para quienes lo pierden todo? Historias como las de Juan Diego y Rafael muestran cómo la tragedia se siente en carne propia y cómo la solidaridad puede convertirse en un salvavidas.

Juan Diego Martínez, jugador de fútbol con cerca de 8.000 seguidores en redes, y Rafael Santos Navarro Mesa, “El Pri”, creador de contenido con más de 42.500, se conocen desde antes de que el agua empezara a subir. Ambos son de Planeta Rica, Córdoba. Y cuando vieron a su tierra bajo el agua, decidieron convertir sus redes en puente y sus voces en llamado.

Desde que empezó la emergencia, su iniciativa tomó fuerza y empezó a ser reconocida en el departamento. Con el respaldo de sus seguidores, convirtieron sus redes en un canal efectivo para visibilizar la crisis y llevar ayudas a las veredas más apartadas del San Jorge, donde pocas manos habían llegado.

“Córdoba no se está hundiendo, Córdoba se está ahogando”, dijo Rafael en un video que terminó por viralizarse. Expresando la imagen que tenía frente a los ojos.

Porque una cosa es mirar la tragedia desde la pantalla y otra caminarla.

“Es difícil de ver. Se me aguaban los ojos, se me cortaba la voz, se me hacía un nudo en la garganta”, recuerda al enfrentarse a tantas personas damnificadas y a su propio territorio golpeado. Antes de unirse formalmente, Rafael ya había repartido cerca de 300 mercados con recursos propios. Cuando supo que Juan Diego también estaba organizando ayudas y recibiendo donaciones del pueblo, no dudó en buscarlo: “Amigo, vamos a reunir fuerzas. Tú tienes personas, yo también. Juntos podemos hacer un impacto”.

Hicieron videos, convocaron apoyo y trazaron un plan. No escogieron lo fácil, buscaron los sectores más afectados, los que pocos visitan por el mal estado de las vías. En una vereda de Montelíbano, más allá de Pica Pica Viejo, en la vereda La Luna, atravesaron el río San Jorge en canoa y lancha, bajo la lluvia, pagando de su bolsillo a quienes aceptaron llevarlos.

Al llegar, la realidad fue más dura. “Muchos tuvimos que disimular nuestra tristeza, aguantar nuestras ganas de llorar. Hicimos dinámica, que hicimos reír a las personas, donde hicimos por unos segundos que se olvidaran de toda esa tragedia, cuenta Rafael.

Pero la escena no termina ahí. “Llegué a un hogar donde un niño me decía: yo solamente salí con mis padres, pero las gallinitas se murieron. Un señor vivía del día a día de vender sus huevitos de sus gallinas criollas, tenía 20, se salvaron 3 solamente porque pudo cogerlas y pues… salir con ellas. Es que realmente el campesino ahora es donde descifra la magnitud del daño que causó las inundaciones. Es ahora cuando el campesino descifra la magnitud del daño”, dice Rafael.

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Córdoba en crisis, la cifra de damnificados supera las 81.000 familias. Foto: cortesía de Juan Diego Rivero
Córdoba en crisis, la cifra de damnificados supera las 81.000 familias. Foto: cortesía de Juan Diego Rivero

Ese daño no es aislado ni simbólico. La crisis va más allá de los relatos individuales. El impacto sobre el sector ganadero es contundente: 1.207 animales han muerto o están desaparecidos y más de 315.000 sobreviven sin recursos básicos para su cuidado, en un “riesgo inminente de crisis de salud animal”, según José Félix Lafaurie, presidente ejecutivo de Fedegán.

Por eso Rafael insiste en que, aunque las inundaciones pasen, el país todavía tendrá que mirar hacia Córdoba.

“Solo déjeme un mercadito”: solidaridad en medio de las inundaciones en Córdoba

Córdoba en crisis, la cifra de damnificados supera las 81.000 familias. Foto: cortesía de Rafael Santos Navarro Mesa
Córdoba en crisis, la cifra de damnificados supera las 81.000 familias. Foto: cortesía de Rafael Santos Navarro Mesa

La primera vez que Juan Diego Martínez fue a una zona inundada en Córdoba, se fue solo con su hermano. Cargaron en una camioneta cerca de 60 mercados, cada uno valuado en 50.000 pesos: diez libras de arroz, un aceite grande, panela, harina de maíz, sal y azúcar. No eran bolsas pequeñas, aclara. Uno de esos destinos fue una vivienda donde el agua había entrado de madrugada. Así lo cuenta él mismo:

“En esa casa, mientras bajábamos los mercados, los niños estaban ayudando. Tenían barro desde hacía cuatro o cinco días porque no tenían agua para bañarse. La señora nos contó que lo perdió todo.

Les habían avisado que se tenían que ir porque el río iba a crecer, pero como siempre decían lo mismo y nunca pasaba nada, se confiaron y se fueron a dormir. A la una de la mañana, cuando estaba acostada, sintió el agua levantándose por encima de la cama. Dice que no le dio tiempo ni de cerrar la puerta.

Aun así, esa señora que perdió todo, cuando fui allá —ese fue el punto donde llevé todos los mercados, la primera vez que fui solo con mi hermano— me dijo: “Hay personas que están peor que yo. Solo déjeme un mercadito”.

Ella pensó en ayudar a los demás y bueno, eso refleja el corazón que tenemos los cordobeses, el corazón que tenemos las personas de por acá igual. Yo seguiré haciendo la labor, ahora junto con mis amigos”.

Como este hogar, miles en el país enfrentan hoy la misma realidad. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) reporta un balance crítico de la actual temporada de lluvias en Colombia: 16 departamentos afectados y 104 municipios impactados por inundaciones, movimientos en masa, crecientes súbitas, vendavales y avenidas torrenciales.

Detrás de esas cifras hay viviendas anegadas, cultivos perdidos y economías locales golpeadas que deberán empezar de nuevo; historias que, más allá de los números, revelan la resiliencia y la solidaridad de comunidades enteras decididas a reconstruirse en medio de la adversidad.

“Salvar nuestras vidas, pero todo se nos dañó”: la voz de la infancia en la emergencia en Córdoba

Entre La Apartada y Montelíbano, Rafael Santos vivió otra escena que lo marcó. Era un niño de familia campesina que le contó cómo tuvieron que salir para salvar la vida.

“Yo tuve que salir con mis amiguitos, salir con mis papás, salvar nuestras vidas, pero todo se nos dañó: nuestros útiles escolares, nuestras ropitas”.

“Cuando regresaban en canoa, al niño se le cayó la camiseta al agua. Uno de los acompañantes sugirió no devolverse y darle otra. El niño respondió: “No, tengo que devolverla a buscar porque es la única que me queda”. Lo dijo así, en medio de esa inocencia, pero realmente fue impactante para nosotros”, relata.

La afectación también alcanza al sistema educativo. El ministro de Educación, José Daniel Rojas Medellín, informó que hasta 170 sedes educativas están afectadas en Córdoba y 60 adicionales en Montería, para un total de 230 instituciones afectadas por las inundaciones. El gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta, por su parte, aseguró que el 80% del territorio departamental evidencia daños.

Ante el panorama, según los informes técnicos en el Consejo Departamental de Gestión del Riesgo, la Gobernación declaró la calamidad pública en Córdoba, esto permite agilizar recursos, ayudas humanitarias y acciones para atender a los afectados y avanzar en la recuperación. Además, enviaron una circular a los alcaldes para adelantar evacuaciones en áreas cercanas al río Sinú.

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“¿Vienen a hacer política?”: la desconfianza que enfrentan los voluntarios en la Córdoba inundada

En las zonas de difícil acceso, la desconfianza también forma parte del paisaje. “Lo primero que nos preguntan es si venimos a hacer política o de parte de qué entidad pública venimos”, cuenta Rafael. Ellos responden que no representan a ningún partido ni institución. “Somos jóvenes solidarios que nos unimos por una buena acción”.

El agua se fue, pero el ahogo queda: <b>las huellas de la inundación en Córdoba</b>

Según relata, algunas comunidades les dicen que han visto personas llegar solo para grabar videos o entregar ayudas marcadas con logos. “Pero no tienen la responsabilidad de dirigirse a las zonas más afectadas”, asegura. Cuando los habitantes perciben que no hay intereses detrás, la recepción cambia.

Un puente que no se detiene, este es un llamado a la acción

“Si las personas nos siguen apoyando y nosotros somos esa voz, somos esa persona utilizada por Dios de dirigirnos hasta allá y llevar la ayuda que nos están brindando, pues que bien sea y lo vamos a seguir haciendo con muchísimo amor”, dicen Rafael y Juan Diego, convencidos de que la solidaridad no puede ser pasajera.

Jóvenes solidarios en Córdoba unidos tras emergencia climática. Foto: cortesía Rafael Santos Navarro Mesa y Juan Diego Rivero.
Jóvenes solidarios en Córdoba unidos tras emergencia climática. Foto: cortesía Rafael Santos Navarro Mesa y Juan Diego Rivero.

Mientras las alertas continúan, la reconstrucción apenas empieza. Y en medio de cifras, reportes oficiales y caminos inundados, dos jóvenes decidieron no esperar a que alguien más actuara. Su apuesta es que la ayuda no se detenga y que Córdoba no quede sola ahora que han bajado las aguas.

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