Luego de quedar al borde del cierre, las redes sociales se solidarizaron con el emprendimiento Foto: Suministrada.
César Mejía Restrepo utilizó sus redes sociales para no cerrar su negocio.
Utilizando las redes sociales, César Mejía Restrepo pidió ayuda a sus seguidores para no cerrar su emprendimiento de café »Vozz’. Tras hacerse viral y recibir el apoyo de la comunidad y mantener a flote su negocio, habló con EL TIEMPO para agradecerle a todas las personas que han apoyado tanto con la compra como con los mensajes de apoyo.
¿Cómo nació Vozz y cuál es su propósito?
Vozz nace de la necesidad de democratizar el café en Colombia. Durante años he trabajado en el mundo del café y entendí que la mayor parte del café de especialidad se exporta. Muy poco se queda en el país y, cuando se queda, suele ser costoso.
No todo el mundo puede pagar 9.000, 10.000 o 15.000 pesos por una taza. Entonces la idea fue crear un modelo que permitiera acceder a café de especialidad a precios justos, tanto para consumir en el punto como para llevar a casa.
Emprendedor en Bogotá pide ayuda para que las personas visiten su negocio: ‘No quiero cerrar’

¿Qué diferencia a Vozz de otras cafeterías tradicionales?
Somos un modelo más ágil, tipo “to go”. Esto nos permite tener operaciones más livianas y reducir costos, lo que se traduce en precios más justos.
Además, somos el primer dispensario de café de especialidad a granel en Colombia. En otros productos existen los graneles, pero en café de especialidad con distintos caficultores y marcas, no. Aquí el cliente puede escoger exactamente la cantidad que quiere llevar y de qué región. Eso le devuelve poder de decisión al consumidor.
¿Cómo ha impactado la viralización del video en el negocio?
Ha sido una ola enorme de apoyo. Colombia se solidarizó y el video todavía lo siguen compartiendo. Gracias a eso hoy puedo decir que la historia es diferente.
Sin embargo, mi mayor reto es que ese apoyo no se quede solo en el impulso inicial. Necesito que la solidaridad trascienda y se convierta en un proceso sostenido.

¿Qué ha pasado con las ventas y los productos después de ese impulso?
La acogida ha sido muy buena. Las bebidas de la casa, como el capuchino de pistacho y el de piña colada, han sido de las más vendidas. También el café americano y el café a granel.
Eso demuestra que estamos agregando valor y que las personas están dispuestas a probar modelos nuevos cuando entienden la propuesta.
¿Qué significa para usted el modelo de café a granel?
Es devolverle al cliente la posibilidad de elegir. Son decisiones sencillas que hemos ido perdiendo con el tiempo porque las marcas nos acostumbraron a medidas y estándares fijos.
Entre más logremos traer cafés de distintas regiones, con rotación y productos de temporada, más conexión se genera con las personas y más visibilidad podemos darle a los caficultores.
¿Cómo apoya Vozz a los caficultores?
Mi meta es convertirme en una vitrina para ellos. Hoy todavía estamos creciendo y no puedo comprarle a los más pequeños, pero a medida que el modelo se fortalezca, podré trabajar con productores de alta calidad que no tienen grandes canales de distribución.
Quiero ser ese puente: para el cliente, un filtro experto que selecciona lo mejor; y para el caficultor, una cadena de distribución que le dé visibilidad.

¿Qué papel juega el componente social en el proyecto?
Creo que como país tenemos un reto grande: apoyar más a las marcas emergentes y a los emprendimientos. A veces es cuestión de darnos la oportunidad de probar algo nuevo.
Construir empresa no es solo generar ingresos. Es pagar impuestos, generar empleo y transformar cultura. Eso también es construir país.
Además, el café es una insignia de Colombia a nivel mundial. A través de él podemos regenerar tierras y fortalecer procesos sociales en el campo.
¿Qué estrategias están desarrollando en el segmento corporativo?
Estamos fortaleciendo la línea corporativa. Podemos vender café para oficinas y personalizar regalos empresariales con códigos QR, videos o portales que permitan interacción con la marca.
No es solo recibir una bolsa de café, sino generar una experiencia. Queremos que las empresas entiendan que podemos ser un aliado estratégico.

¿Cuáles son los planes de expansión?
Necesitamos crecer en puntos físicos. Tengo claro que debemos expandirnos rápido.
En este momento no lo veo tanto por franquicias, sino por inversionistas. Me gustaría encontrar un socio que nos permita abrir en ciudades como Medellín y luego, en el mediano plazo, pensar en expansión internacional.
Me imagino un modelo ágil, con café muy fresco, con una cadena eficiente similar a la que maneja Devoción en Nueva York.
¿Qué mensaje le deja esta experiencia como emprendedor?
Que cuando hacemos las cosas bien y el modelo está bien pensado, vale la pena solidarizarnos.
Esto no fue solo un momento viral. Es un proceso. Y quiero mostrar que, cuando nos conectamos con personas reales y validamos modelos de negocio con propósito, podemos generar cambios reales como sociedad.











