Así son los “candeleos”, las carreras en moto en vía a Las Palmas que han dejado cinco muertos

FOTO: CORTESÍA Y MANUEL SALDARRIAGA

Santiago Olivares Tobón Santiago Olivares Tobón

Para esta práctica se utilizan motos como las de la categoría Superbike World Series. Se busca sacarle la mayor velocidad posible, aunque en medio del riesgo que tiene para la vida de otros actores viales. Autoridades intensificarán controles.

Un golpe seco fue lo que escucharon los amigos de Juan Esteban Orozco Peláez, luego de que este estrellara su moto de alto cilindraje contra otra moto en una recta de la variante a Palmas. Quienes iban en el recorrido con él a más de 150 kilómetros por hora por este corredor pensaron que se le había dañado el motor, pero se encontraron con la trágica escena de una moto en llamas y su amigo tendido a un costado de este corredor vial.

TOMADA DE: elcolombiano.com

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Así fue la escena del accidente ocurrido al mediodía del pasado domingo en el kilómetro 3+780, en la vereda Yarumal, de Rionegro, donde se produjo la colisión que le costó la vida a este motociclista experto de 39 años, y a Santiago Pérez Arroyave, de 21 años, quien conducía una Bajaj Pulsar 200, la moto que acabó incendiada en la mitad de la vía tras la colisión.

Práctica trágica
A este tipo de rodadas se les conoce como “candeleo”, se trata de rodadas a altas velocidades por los cilindrajes de estas motocicletas, lo que genera alto riesgo de accidentalidad. Desde las alcaldías de Medellín, Envigado y Rionegro —los tres tienen jurisdicción en Las Palmas— indicaron que desde 2025 van cinco muertes en las que se vieron implicadas motos de más de 1.000 centímetros cúbicos. Tres de las muertes fueron en jurisdicción de Rionegro y las dos restantes en Envigado.

Laura Martínez, secretaria de Movilidad de Rionegro, explicó que “esta es una actividad de la que tenemos conocimiento y antes de este grave accidente veníamos hablando con los secretarios de Medellín y Envigado para realizar planes de intervención y prevención para disminuir estas muertes”.

Con estas intervenciones, las administraciones municipales buscan evitar más accidentes de este tipo, puesto que las motos pocas veces respetan los límites de velocidad por sus características y que pueden sobrepasar los 80 kilómetros por hora, que es el límite permitido en esta vía, en un acelerón.

Las motos que usan
Por ejemplo, la Kawasaki ZX-10RR en la que iba Juan Esteban puede desarrollar entre 300 y 350 kilómetros por hora y pueden pasar de 0 a 100 kilómetros por hora en 3,2 segundos.

Pero también para estos recorridos se usan Hondas CBR 1000 RR-R, Ducati Panigale V4R o BMW M1000RR, todas referencias comerciales y que se ven en la categoría Superbike World Championship, un campeonato que se disputa en el mundo y que es el equivalente a Moto GP, solo que usando motos comerciales y no construidas específicamente para competir.

William Moncada, líder de estos motociclistas, explicó que “nosotros nos movilizamos en motos que se puedan conseguir en el mercado. Realizamos recorridos en grupos más bien reducidos. Por ejemplo, el día del accidente de Juan Esteban, íbamos seis y él fue quien se quedó de último, porque hace pocos días había reparado esa moto”.

El valor de cada moto puede estar entre los $100 millones y los $180 millones, de acuerdo con el modelo, la velocidad y las modificaciones que tenga para optimizar el rendimiento y sacarle la máxima velocidad posible durante las rodadas.

Moncada aseguró también que para estos recorridos eligen el tramo de Las Palmas por sus curvas y las buenas características de su pavimento y de la vía en general, aunque también tienen otros tramos como la autopista Medellín-Bogotá, entre Zamora y el giro para el aeropuerto José María Córdova: la subida por la vereda La Fe (El Retiro) y la vía Amagá-Bolombolo, aunque estas últimas son menos usadas.

“Me gusta más Las Palmas porque es una vía menos rápida y exige mejores habilidades para uno poder manejar. Por ejemplo, la autopista Medellín-Bogotá no me gusta mucho porque se pueden alcanzar altas velocidades”, explicó Moncada.

Aseguró, además, que si bien prefieren usar motos del más alto cilindraje, también hay espacio para motos de todas las cilindradas, ya que en estos recorridos se han visto motos desde los 200 centímetros cúbicos (cc), pasando por las de 500 cc. “No es algo exclusivo para las motos más grandes”, señaló el líder.

La preparación
Un motociclista que realiza estas prácticas, que prefirió reservar su identidad, expresó que para estos “candeleos” los motociclistas tienen varios rituales de preparación, que pasan por tener su moto en las mejores condiciones o usar elementos de protección similares a quienes realizan carreras en circuitos como Assen (Países Bajos), Phillip Island (Australia), Motorland (Aragón) o Misano (Italia).

“Esta gente va con toda la preparación, con trajes que el más barato puede valer $5 millones, que tienen toda la protección para hacer los recorridos mucho más seguros”, dijo el motorizado.

A esto se suma que hacen dos recorridos, el primero de subida a una velocidad “controlada”, para hacer el estudio de la vía y tener conocimiento si hay algún daño en la vía, objeto extraño o problema que pueda afectar el recorrido al momento de hacer el retorno a velocidades que pueden superar los 200 kilómetros por hora.

“Siempre hay quienes van adelante analizando la carretera para evitar cualquier riesgo y que la rodada se haga de manera más segura”, explicó el líder Moncada sobre estos recorridos, que si bien se hacen los domingos, también se realicen los jueves en la noche.

Incluso, a través de las redes sociales se ven prácticas en las que buscan sacarle la mayor velocidad a estas motos, haciendo uso de aplicaciones como Time Attack, estableciendo puntos de largada y llegada, como si se tratara de una competencia. En esta práctica, también como han difundido algunos influenciadores, se hacen apuestas que pueden superar los $10 millones, para quien logre romper el récord del tramo establecido. Si alguien lo logra, se lleva el botín y si no, pierde el dinero apostado.

El principal punto de concentración de estos motociclistas es una estación de gasolina ubicada a unos metros de la Universidad EIA, en la que se reúnen para hablar de, entre otros temas, de sus motos, las novedades en temas de seguridad y hasta la forma en la que le pueden sacar mayor rendimiento a sus motos.

Su práctica la realizan a parte de otras “tribus” que se toman esta vía, en las jurisdicciones de los tres municipios, puesto que quienes practican el “candeleo” tienen sus tramos y sus grupos consolidados, generalmente con menos de 10 personas.

“Ellos buscan no mezclarse con quienes hacen los piques, o los llamados willys, y hasta se suben por la Transversal de la Montaña, en Envigado, para evitar encontrarse con quienes hacen estos piques. Lo que sí se ve es que muchos de los que hacen piques se suben a donde están los del ‘candeleo’ para admirar las motos lujosas en las que andan”, relató.

Una problemática social
Pero más allá de las altas velocidades que desarrollan estas motos, los excesos de velocidad generan múltiples incomodidades a quienes residen en estas zonas o quieren realizar otras prácticas, como por ejemplo, recorrer esta vía en bicicleta. Un residente del sector indicó que “eso se volvió un problema por acá, porque todo el tiempo escuchamos a esas motos pasando a toda velocidad y a uno hasta le da susto salir porque corre uno el riesgo de que pase cualquier accidente fuerte”.

La secretaria de Movilidad de Rionegro destacó, además, que tiene denuncias de personas que prefieren no tomar esta vía a la hora de montar en bicicleta, “porque los domingos los que hacen esta práctica deciden tomarse la vía y aseguran que se sienten en riesgo, por lo que optan por usar otros corredores. Incluso tenemos denuncias también de personas que se mueven a pie por la vía o quienes esperan buses servicio público”.

Esto se suma al riesgo que se presenta con quienes van en carros y motos que pueden terminar implicados en choques contra estos vehículos, tal como ocurrió este domingo. “El otro motociclista nada tenía que ver con esta práctica y solo se vio involucrado en el choque”, aseguró la secretaria de Movilidad de Rionegro.

La funcionaria agregó que en otro accidente registrado el año pasado en su municipio, un motociclista perdió el control de su moto a más de 200 kilómetros por hora, golpeó un poste de energía y murió. Los hechos ocurrieron el pasado 22 de abril en el kilómetro 15+200.

Quienes realizan esta práctica aseguran que tratan de cumplir con todos los protocolos para evitar riesgos a las comunidades y a los otros actores viales y que ellos solo buscan que sus motos puedan rodar a las velocidades que estas permiten.

La tragedia de Juan Esteban
El accidente de Juan Esteban ocurrió en una moto Kawasaki Z10RR, modelo 2011 y de placas KXA90C, que era propiedad de su hermano y quien se la había entregado para que le “despegara el motor”, luego de que estuviera más de dos años parqueada por un daño en el motor.

“Juan Esteban era un conductor muy experimentado y el hermano le entregó la moto después de arreglarla. Llevaba dos meses andando en ella y ya le estaba cogiendo el tiro, se sentía cómodo”, explicó Moncada, quien era cercano a este motociclista, que residía en un barrio de La América; no dejó hijos.

Este motorizado había tenido motos de diversas marcas y durante años acostumbró a mostrar en sus redes sociales sus recorridos en Las Palmas, algo que le apasionaba, según sus publicaciones y lo manifestado por quienes lo conocían.

Por sus habilidades y la experiencia, no pensaron nunca que el estruendo escuchado en el accidente se tratara de esta tragedia, sino que lo relacionaron con una falla del motor. “El que iba adelante escuchó el golpe y pensó que se le había dañado el motor, porque era la única que había sido reparada de las que estaban en el recorrido. Cuando se devolvió para ver que había pasado, se encontró con que Juan Esteban estaba en el piso y la moto con la que se chocó estaba incendiada. Nos avisaron cuando habíamos llegado a la bomba. Nos dijeron que uno de nosotros se había chocado”, dijo Moncada.

Este accidente puso a pensar a este líder de los motociclistas de alto cilindraje a dejar su vehículo más grande y solo dedicarse a hacer recorridos en motos de más baja cilindrada. “Cuando pasan este tipo de cosas y somos conscientes del riesgo, nos golpea mucho, yo he estado pensando en solo andar en motos más pequeñas, porque, en mi caso, fue muy duro porque había hablado con él cinco minutos antes de que todo pasara”, comentó.

Pero a partir de este accidente, Moncada reiteró su llamado a las autoridades a que les abran los espacios perdidos para las prácticas de velocidad de motos, los cuales se perdieron con el paso de los años, y que haya un acercamiento con las secretarías de movilidad.

“Cuando cerraron el kartódromo Roberto José Guerrero en la Unidad Deportiva Atanasio Girardot, nos aseguraron que nos iban a dar otro espacio y han pasado los años y nada. Y con el Central Park, en Bello, solo tuvimos un par de momentos, pero nada más”, expresó.

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