La Hacienda Virgen del Cobre tiene 30 predios, compuestos por 1.143 hectáreas. FOTO CIP – EL COLOMBIANO
Necoclí lleva una semana agitada por ocupación de un predio ligado a los ‘paras’. Hay toque de queda. Aquí la historia completa de este enigmático lugar.
Durante décadas, el nombre de la hacienda Virgen del Cobre se pronunció en voz baja en Necoclí. No era solo un predio inmenso, atravesado por caminos polvorientos, potreros interminables y grandes espejos de agua: era, para muchos habitantes, un territorio cargado de miedo, rumores y memoria.
Un lugar al que se le atribuyen reuniones de jefes paramilitares, pactos criminales y torturas. Un enclave donde la violencia, según múltiples sabedores en la región, “se administraba como un negocio”.
La primera referencia pública a un propietario de esta hacienda apareció en 1987, en el libro ‘Los Jinetes de la Cocaína’, del periodista y escritor Fabio Castillo:
“José ‘Pelusa’ Ocampo era un taxista de Medellín que empezó a viajar a los Estados Unidos y de repente compró el estadero Las Lomas, en la carretera Las Palmas cerca al Hotel Intercontinental de Medellín. Posee en Necoclí una gigantesca hacienda llamada Virgen del Cobre y otra, más modesta, Villa Milena”, describió en su libro.
Detrás de esa mención sobria, el tiempo fue revelando una historia mucho más compleja. A Ocampo se le señaló de ser el testaferro de Pablo Escobar durante muchos años; aunque la Fiscalía jamás pudo imputarlo por nexos con el narcotráfico, este sí quedó marcado como el socio de Escobar, uno que compró cantidades de terreno en diferentes partes de Antioquia. El secreto de qué pasaba en estas tierras se fue con él a la tumba en 2017, cuando fue asesinado a los 78 años en una estación de gasolina de Medellín.

Le puede interesar: ¿Qué hay detrás del choque entre el Gobierno Petro y líderes de Urabá por una antigua hacienda del paramilitarismo?
Crecimiento de la hacienda
Antes de ser el gigantesco predio que es hoy, la Virgen del Cobre era una finca más pequeña. Antes de la década de 1980, la hacienda era un predio rural productivo. El lugar pasó por varias manos y solo a partir de octubre de 1982 llegó a José Ocampo. En esa época, Ocampo era representante de la empresa Industrial Pecuaria Ltda. y había adquirido varios terrenos en la subregión, expandiéndose con parcelas vecinas, absorbiendo pequeñas fincas y reconfigurando el territorio.
Según habitantes de la región, Ocampo intercambió tierras con familias que vivían a orillas del mar para reubicarlas cerca del casco urbano, con el objetivo de que la hacienda tuviera salida directa a la playa, hoy conocida como Bobal Playa.
Así, Virgen del Cobre terminó conectando reservas naturales y litoral. Con los años, el predio se convirtió en uno de los más grandes del municipio. Sin embargo, al igual que su extensión, el rumor de qué pasaba ahí creció en la región. ¿Qué se hacía en este predio tan grande?, ¿quiénes se reunían ahí?
Entérese: Otra vez invadieron la Hacienda Virgen del Cobre en Necoclí: la Policía capturó a 13 personas
El 20 de agosto de 1989, tropas de la Jefatura Militar de Urabá ocuparon la hacienda. Fue la primera intervención directa del Estado sobre el predio, en medio de investigaciones por posibles nexos con estructuras criminales. A finales de ese año, la propiedad fue devuelta a sus dueños por decisiones judiciales.
Un predio atado a la violencia
En las décadas de 1990 y 2000, este predio, presuntamente, fue escenario de reuniones entre jefes paramilitares que buscaban consolidar en Urabá los bloques Bananero y Élmer Cárdenas de las Autodefensas.
En ese periodo se consolidó como un lugar de encuentros entre poderosos capos, políticos y empresarios, particularmente en torno al proyecto político regional conocido como “Urabá en Paz”.
Por allí entraron en alguna ocasión los hermanos Vicente y Carlos Castaño; Daniel Rendón Herrera, alias Don Mario, jefe paramilitar; su hermano Freddy Rendón Herrera, alias El Alemán; y, más recientemente, Ramiro Cano, alias Nolasco, exjefe y narcotraficante del Clan del Golfo.
A raíz de esto, la hacienda tuvo dos intentos fallidos de extinción de dominio, en 1989 y 2009. En 2011 partes de la hacienda fueron vendidas o transferidas a terceros, entre ellos a Ramiro Caro, mediante escrituras públicas respaldadas por la empresa vinculada a la familia Ocampo.
A lo largo de la década de 2010, organismos judiciales continuaron reuniendo elementos sobre los vínculos de la hacienda con redes del paramilitarismo.
En 2023, la Fiscalía impuso medidas cautelares sobre 30 predios que conforman la Virgen del Cobre, estimados comercialmente en cerca de $120.000 millones. En esa misma etapa, las autoridades establecieron que el valor total del complejo superaría los $219.500 millones, lo que lo convirtió en uno de los lugares más valiosos vinculados a procesos de Justicia y Paz en Urabá.
A finales de 2023, la hacienda fue puesta a disposición del Fondo para la Reparación a las Víctimas. Desde ese momento y durante el periodo 2023–2025, el control operativo y patrimonial pasó a manos de la administración estatal.
¿No todo fue malo?
Ismael Porto Herrera fue el primer alcalde popular de Necoclí, entre 1988 y 1990. Desde su memoria, recuerda a Ocampo antes de que su nombre se volviera sinónimo de mafia.
“Yo conocí personalmente al propietario de la Virgen del Cobre. Le llamaban Pelusa. En el tiempo que yo estuve de estar allá, el señor Ocampo fue muy colaborador con la región, concretamente con el municipio de Necoclí. En cuanto a sus negocios, sus nexos comerciales, se comenta mucho, pero a mí de eso no me consta nada”, expresó el exmandatario a EL COLOMBIANO.
Su testimonio muestra la dualidad que aún divide a Necoclí; al igual que pasa en algunos barrios de Medellín con Escobar, para unos este hombre fue un benefactor local, mientras para otros es el rostro de una estructura criminal.
Del poder narco al Estado
El 16 de enero de este año, la Agencia Nacional de Tierras (ANT) anunció la recuperación de varios bienes entre los que se encontraba la hacienda.
Días después del anuncio, las víctimas se tomaron el predio. Hubo bloqueos en las vías, quema de llantas y kioscos, e intervenciones de la Unidad Nacional de Diálogo y Mantenimiento del Orden (Undmo) y la Policía de Urabá.
En los disturbios se han capturado al menos a 13 personas.
🚨 RECOMPENSA POR INFORMACIÓN 🚨
Se busca identificar a los responsables de hechos que afectaron el orden público, la movilidad y la convivencia en Necoclí.⁰👉 La información será tratada con absoluta reserva.⁰Su colaboración es fundamental para garantizar la seguridad. pic.twitter.com/RmNaO3AMOW— Departamento Policía Urabá (@PoliciaUraba) January 22, 2026
A raíz de esta situación, el director de la ANT, Juan Felipe Harman, denunció un presunto sabotaje del Clan del Golfo con apoyo del exalcalde Adalberto Baena, quien se defendió expresando que era irresponsable hacer tales acusaciones sin pruebas. Incluso devolvió la “pelotica” y señaló que la ANT había realizado un mal procedimiento.
Un futuro en suspenso
Recientemente, se alegó que el predio aún era de la familia de Ocampo y que sería el Tribunal de Justicia y Paz quien debería decidir si pertenecía a ellos o al Estado.
Si esto llegara a suceder, ¿qué pasaría con las 120 familias a las cuales se les prometió el predio?
Mientras esta pregunta se resuelve, la Virgen del Cobre sigue ahí, intacta, como si no hubieran pasado los años, extendida e imponente entre el bosque y el mar, los únicos testigos de una verdad a medias que aún sigue siendo un rumor de pueblo.










