Adelante, el religioso víctima de la agresión dentro de su casa. Atrás, los destrozos que dejaron sus atacantes dentro de la vivienda. FOTOS. Cortesía.
El hombre de 65 años está con pronóstico reservado a raíz de la brutal agresión sufrida. Familia pide celeridad en la investigación pues tras casi 20 días, responsables seguirían libres.
La mala educación, la indolencia y la maldita y mortal intolerancia se han enquistado tanto en nuestra sociedad que uno ya no está seguro ni en su propia casa. Esa es la conclusión que se podría desprender del suceso ocurrido el 1 de enero pasado, que hoy tiene a un sacerdote retirado en una UCI y a parte de Bello consternado.
Y es que mientras la ciudad celebraba el año nuevo, un hombre de 65 años luchaba por su vida luego de haber sido brutalmente golpeado por quienes serían sus vecinos. Su nombre es Jader de Jesús Cárdenas Gil, un religioso católico ordenado en Houston, Texas, quien desde hacía años había colgado los hábitos y se había dedicado a ser docente de inglés en la ciudad, según comentó su familia.
Cerca de 2010, el hombre se radicó en una casa ubicada en la unidad residencial Los Ciruelos del barrio Machado, en Bello. Fue en ese predio de la diagonal 42E con la Avenida 34 donde sufrió la brutal golpiza que hoy lo tiene con pronóstico reservado.
“Pensaron que había muerto”
Según detallaron los allegados de Cárdenas, el 31 de diciembre este había tenido un altercado con uno de sus vecinos. Otro más de los encontrones que se habían vuelto constantes, ya fuera por una presunta ocupación irregular de su jardín o por los daños que estaba sufriendo su techo por humedades ajenas. Sin embargo, el origen de la discusión de ese día era el tema del ruido, dada la fiesta que ya habían armado los vecinos por el fin de año.
Según la familia, la discusión subió de tono hasta que fue necesaria la presencia de la Policía. Al parecer, en medio de la discusión, los vecinos notaron que Cárdenas llevaba un objeto en su bolsillo que ellos calificaron como un arma traumática y le dijeron a la Policía que los estaría amenazando. A raíz del suceso, el exsacerdote entregó el objeto. La Policía se habría retirado y se supondría que el asunto quedaría así.
“Pero según nos detallaron, a eso de las 2:00 a.m., un grupo de personas ingresa a la vivienda rompiendo con ladrillos, escombros y otros objetos contundentes el ventanal. Jader estaba viendo televisión, en total indefensión. Estas personas entraron y lo atacaron”, añadió un familiar.
Según lo comentado, la golpiza fue brutal y despiadada. Los atacantes descargaron su furia contra el adulto mayor con lo que encontraron a la mano y le causaron lesiones y cortes en su cara, sus brazos, su tórax, sus piernas y cabeza.
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“Ellos presumieron que él había quedado muerto, y entonces se pusieron a dañar y a robar los enseres de la vivienda. Dañaron unos televisores, un computador y se robaron unas joyas. Y hasta trataron de arrancarle con un cuchillo un anillo que él tenía en su dedo”, comentó el familiar.
Al parecer, a ninguno de los vecinos que probablemente a esa hora presenció el hecho se le ocurrió llamar a la Policía o revisar que había pasado con el exsacerdote.
“Esto es muy sorprendente porque Los Ciruelos realmente es una unidad residencial pequeña. ¿Y cómo es que los vecinos no van a escuchar los gritos de auxilio y no van a escuchar todo el ruido que hizo esta gente para poder entrar a la casa?”, inquirieron.
Podría quedar epiléptico
Tras pasar cerca de una hora tendido en el piso inconsciente –y con varias extremidades lesionadas–, milagrosamente Cárdenas pudo reaccionar. Logró comunicarse con un allegado para que lo auxiliara. Y como pudo, le contó del intento de asesinato.
“Jader se arrastra como puede porque el baño de sangre en la vivienda fue impresionante. En fin, el allegado llega a la casa y trata de conseguir al menos un taxi para llevarlo al hospital, pero nadie quiso llevarlo. Al final se lo pudo llevar a un hospital. Pero esta persona que le salvó la vida a Jader ya la amenazaron. Ya le dijeron que no se entrometa, que no dé declaraciones, porque si no, pues ya sabe a qué se atiene”, añadió otro de los familiares.
Tras su llegada al hospital Alma Mater, Cárdenas fue remitido a una UCI donde hoy presenta pronóstico reservado a raíz de las múltiples fracturas en su rostro que al parecer le han generado un delicado sangrado cerebral.
“Ya le han intentado extraer el tubo con el que respira pero no resiste hacerlo sin él. Los médicos nos dicen que si llega a sobrevivir va a quedar convulsionando. Y eso que aún le faltan cirugías para someterse. En síntesis, su estado de salud es muy complejo”, detallaron.
¿Pelea de vieja data?
Según el relato de los allegados al sacerdote, del grupo de atacantes ya se habrían identificado a un hombre y una mujer, que hasta hoy seguirían libres. Casualmente, con estas mismas personas, el religioso ya habría tenido otras discusiones previas que fueron a dar ante las autoridades bellanitas.
Sin embargo, aún falta por dar con los demás implicados, que serían seis, para lo cual serían esenciales los registros de video de las cámaras vecinas o los testimonios de otros residentes.
“Necesitamos acercarnos a la vivienda para revisar qué se llevaron, pero no nos hemos atrevido a ir por las amenazas. Porque a través de terceros han dicho que si vamos, nos atenemos a las consecuencias”, agregaron.
EL COLOMBIANO estuvo en Los Ciruelos, pero allí el silencio es ley. Los vecinos dicen que o no saben qué pasó o que al momento del suceso no estaban presentes. También se indagó con la Policía sobre la llamada hecha ese 31 de diciembre, pero, de haber un registro, este se perdió en las miles de llamadas de ese día.
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Por ahora, la familia le pide a Dios por la pronta recuperación de Jader Cárdenas; y también a la Justicia para que tenga celeridad en la investigación, toda vez que hasta hoy ni la Policía ni la Fiscalía se han comunicado con ellos para adelantar las pesquisas.
“El caso se estaría tomando como si fuera una riña, pero esto no fue una riña. Esto fue un intento de homicidio. No han hecho ni una evaluación de Medicina Legal, por eso pedimos justicia y que la Fiscalía entienda que hay un ser humano que no merece morir en la impunidad. Él no puede hablar hoy porque su cerebro está herido, pero nosotros seremos su voz hasta que la justicia llegue”, añadieron.










