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Para 40.200 familias de las laderas de Medellín llegó el agua potable

En la casa de “Tito”, el fontanero de La Honda, siempre había llegado el agua, pero nunca había sido potable. FOTO JAIME PÉREZ

POR VANESA RESTREPO

Durante más de 25 años los habitantes del barrio La Honda —en lo más alto de las laderas de Manrique, oriente de Medellín— dependieron de Juan Bautista Chaverra, “Tito”, para tener agua en sus casas.

TOMADA DE:https://www.elcolombiano.com/

El Colombiano

Este campesino, que se hizo fontanero a fuerza de necesidad, fue el encargado de crear una rústica red de tuberías que tomaba el agua de una quebrada a dos horas de camino, y la repartía entre las casas. El servicio tenía muchos problemas: el agua no era tratada, cuando llovía bajaba turbia y las redes se dañaban con más frecuencia de la que Tito quería. Pero hace tres meses la situación cambió.

“Nosotros veníamos dando una pelea desde que llegamos para que nos pusieran el agua. En agosto eso fue una realidad y por eso estamos felices”, contó el fontanero.

La demanda también era una dificultad: en los años 80 en la zona vivían menos de 10 familias, pero hoy hay más de 1.600 casas y ranchos.

Legales y con agua

Los habitantes de La Honda fueron los más recientes beneficiados del programa Unidos por el Agua – Héctor Abad Gómez, nombrado en homenaje al médico salubrista que luchó por el acceso al agua potable y que fue asesinado el 25 de agosto de 1987, cuando “Tito” apenas estaba llegando en La Honda.

El programa fue creado entre la Alcaldía de Medellín y EPM, y empezó con un análisis que permitió identificar que 72.700 familias de la ciudad no tenían acceso al agua potable. De ellas, 40.200 familias de sectores como Carambolas, Bello Oriente, La Iguaná, Olaya Herrera, La Cruz y La Sierra, fueron vinculadas al programa y en los últimos cuatro años fueron conectadas paulatinamente a la red de acueducto.

El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, explicó que la intervención no solo incluyó la conexión al servicio público, sino también legalización de predios, construcción de vías de acceso, mejoramientos de vivienda, construcción de alcantarillado, entre otros.

“Esto implica muchas mejoras, incluso de salud: ya estas personas no van a sufrir por las infecciones de piel o estomacales que generaba el consumo de agua sin tratar”, dijo Gutiérrez.

El panorama para las 32.500 familias que faltan es más complejo, pues buena parte de ellas están ubicadas en suelos de protección o con restricción por alto riesgo; o están en una cota (altura) mayor a la que la red llega.

Cambios de vida

Jorge Londoño de la Cuesta, gerente de EPM, contó que la inversión total en el programa, hasta ahora, ha sido de $250.000 millones. “Se hizo una sensibilización con la comunidad sobre el programa, luego se abrieron las brechas e instalaron las tuberías, y lo último es una educación en el buen uso del agua y la facturación y pago”, dijo.

Por las características de las laderas, EPM optó por usar en la mayoría de barrios un sistema llamado “pilas públicas” que consiste en instalar un contador que se “derrama” por varias viviendas. Así, un líder comunitario administra y recibe la factura, y se encarga de trasladar los cobros proporcionales a sus vecinos.

Lo que sigue

Con la llegada del acueducto, también llega el servicio de alcantarillado a la zona. En el caso de La Honda, la comunidad había construido unos desagües improvisados que no resistía en época de lluvias.

Londoño indicó que ese servicio también llegará, aunque a un paso más lento, pues las tuberías son más gruesas y, por lo tanto, la instalación es más compleja. “Los 40.2000 hogares de agua potable los terminamos en 2019, pero el alcantarillado de esas mismas familias estará listo más o menos en marzo de 2020”, dijo.

La continuidad del programa, informó EPM, está garantizada pues los recursos quedaron asegurados en el presupuesto del próximo año .

CONTEXTO DE LA NOTICIA

LA MICROHISTORIA

VIDAS QUE SE TRANSFORMAN

Vicky y Clara, dos de las hijas de Héctor Abad Gómez, conocieron ayer a “Tito” y sus vecinos, y supieron de primera mano los beneficios de tener agua potable. “Ese era un tema de conversación diario en mi casa. Hasta me acuerdo que teníamos una finca en Rionegro y en la vereda no había acueducto; y mi papá se metió a hacerlo con la comunidad”, recordó Clara.

María Gómez, una de las vecinas de la parte más alta de La Honda, pidió que se tenga en cuenta a ella y sus casi 70 vecinos, pues el agua no les llegó.

EPM explicó que esas viviendas están en una cota superior a la de la red de acueducto, y por eso se está analizando qué alternativa se puede aplicar.

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