Mascotas en el metro, aún falta mucho camino

Mascotas en el metro. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero

Hay que empezar por decir que el Metro de Medellín si bien no está a la vanguardia con sistemas similares en el mundo en cuanto al ingreso de mascotas, tampoco está tan rezagado, pues permite el acceso de perros y gatos (incluso en tranvía y metroplús, pero no metrocables) con algunas limitaciones.

TOMADA DE:elcolombiano.com

Son muchas las quejas que he escuchado en las calles, en redes sociales, en conversaciones con amigos, sobre lo imposible que es para la mayoría de personas viajar con sus animales de compañía. Por eso decidí preguntarle a la empresa cuáles son esas restricciones que existen y en qué condiciones sí se puede viajar con ellos en los vagones.

Juan David Parra, jefe del área de Servicio al Cliente del Metro, me contó que la empresa se ciñe a lo que está consignado en la normatividad y jurisprudencia nacional.

Es decir, para ajustar el manual del usuario, vigente desde 2012, tuvieron en cuenta la sentencia C-439 de 2011 de la Corte Constitucional, una resolución del Área Metropolitana de 2012, y actualizaron cuando salió el Código de Policía (2017).

Ahora lo importante. ¿Entonces puedo o no puedo viajar con mi mascota en el metro? Pues sí, pero solo perros y gatos. Al menos por ahora, nada de conejos, hámsters, pájaros u otras especies, y mucho menos fauna exótica.

Pero ahí no termina la cosa, porque para que los animales puedan ingresar al sistema sin problema, deben tener el carnet de vacunación a la mano y al día, y tienen que ser transportados en un guacal que no supere los 60 centímetros de largo, ancho y alto.

Lo que sí hay que aclarar, es que de estos requisitos están exentos los perros lazarillos para invidentes, o de soporte emocional o terapéutico, que siempre que tengan la certificación médica pueden entrar sin inconvenientes a estaciones y trenes.

¿Y los perros grandes?

No estamos en Barcelona o Madrid, ciudades donde desde 2014 y 2016, respectivamente, las mascotas pueden viajar en el metro con bozal, pero sin necesidad de un incómodo guacal para los perros de razas grandes. También Amsterdam, París y Berlín lo permiten.

El señor Parra me explicó que en la ciudad, bajo los parámetros actuales, solo sería posible llevar en el metro perros de razas como el labrador, pastor alemán, husky o dálmata, que van desde medianos a grandes, sí van en un guacal; a excepción de caninos considerados como de razas “peligrosas” así vayan con bozal, aunque yo insisto que los peligrosos son los dueños.

Así las cosas, a menos que usted quiera torturar a sus animalitos, tratar de meterlos en guacales donde quedan estrechos y cargar con estas jaulas por escaleras y estaciones con un peso que puede pasar de los 25 kilos, si su animal no tiene un tamaño pequeño o es un gato, no hay mucho que hacer por ahora.

“No es una competencia del Metro definir los tamaños que pueden entrar, las normas nos ponen unas condiciones, pero estamos evaluando la interpretación y revisando el tema para ver qué cambios se pueden generar, siempre que no afecten la tranquilidad de nuestros usuarios”, me dijo Parra.

Otra cosa para tener en cuenta es que para las mascotas que sí pueden viajar, la empresa fijó horarios especiales, con el fin de que ni los animales se afecten por estrés en horas pico, ni se limite el acceso de personas por el espacio que ocupan los guacales, por ejemplo.

Por eso, perros y gatos pueden hacer uso del sistema solo de lunes a viernes de 9:00 a.m. a 3:00 p.m.; y fines de semana y festivos de 9:00 a.m. hasta el mediodía, siguiendo la normatividad expedida por el Área Metropolitana de 2012.

Yo confío en lo que me dijo Parra, que la empresa está haciendo una revisión y podría actualizar su manual de usuario entendiendo la importancia que representa un animal doméstico para su dueño.

Valoro también que no estamos como en Nueva York, que desde 2017 prohibió el ingreso de perros grandes a menos que quepan en una bolsa que puedan cargar quienes los llevan. Lo curioso es que la gente se lo tomó en serio y abundan fotos de caninos enormes cargados por sus dueños, que se salieron con la suya.

CONTEXTO DE LA NOTICIA

Una amiga, Claudia Ospina, vive enojada con estas disposiciones porque eso la obliga a llevar a su labrador al veterinario en un taxi (y eso si es que la lleva), o buscar un conocido que la lleve en carro, cuando podría usar el metro, pero tampoco aguanta el peso del guacal con su mascota.

En redes me encontré otra cantidad de mensajes de la gente, que incluso plantean adoptar guacales públicos para poder llevar los animales y que estén disponibles en las estaciones. En Twitter, Aída Guzmán, defiende las normas de la empresa y dice: “las facilidades están dadas, usted como usuario decide si las toma o no (…)”.

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