En video | Así navega una botella por las aguas de Colombia

POR: ESTEFANÍA FAJARDO DE LA ESPRIELLA@ESTEFANIAFD

Una iniciativa liderada por Pirry busca dar a conocer los efectos contaminantes del plástico que se genera desde las ciudades.

Alguna vez se han preguntado qué pasa con aquella botella de agua que compramos mientras caminábamos y que desechamos en cualquier lugar… ¿En qué lugar del mundo se encuentra ahora? ¿Fue reciclada? ¿O es parte de esas ocho millones de plástico que terminan en los océanos?

TOMADO DE: elheraldo.co

Ese fue el experimento que hizo el periodista colombiano Guillermo Prieto, conocido como Pirry, y al cual llamó “El viaje de la botella”.

En un recorrido realizado ayer por el Río Magdalena, partiendo desde Puerta de Oro y llegando a Bocas de Ceniza, el periodista explicó a EL HERALDO lo que hizo con una “simple” botella. Inicialmente la depositó en Bogotá. Allá, a través del Río Bogotá, uno de los más contaminados de nuestro territorio, emprendió un viaje que llegó al Río Magdalena y terminó en Bocas de Ceniza. Él, a través de un GPS la siguió y encontró toneladas de basura y plástico en su camino.

Tal vez fue una coincidencia, buena para generar conciencia, y mala para nuestro futuro, que esta campaña, la cual fue patrocinada por Corona, finalizará ayer en medio de la isla de basura que por estos días invade las playas de Puerto Colombia y a su vez con un recorrido por la desembocadura del río Magdalena, empañado por las ya recurrentes quemas en el Vía Parque Isla Salamanca, precisamente en el día del medio ambiente.

“Como que el planeta nos está mandando señales tan evidentes, que si una mancha de kilómetros de plástico pasa por enfrente de nuestras narices o la columna de humo de una quema como la que tenemos aquí al lado, la podemos ver a distancia y no nos enteramos de que algo está pasando con el medio ambiente. O estamos locos o somos bobos”, dijo Pirry en diálogo con este medio.

Y este lugar donde vivimos, la Tierra, es de todos. “No nos podemos ir a vivir a Marte, definitivamente no hay un plan B. Y tenemos que hacer algo ya, al menos hablar del asunto, ser conscientes de lo que sucede, pero no podemos seguir haciendo invisible esto como si nada estuviera pasando”.

Una serie de eventos que nos ponen a pensar como sociedad, como seres humanos, como habitantes de la Tierra. Un hecho que incluso en redacciones como The Guardian y por recomendación de la Fundación del Español Urgente (Fundeú), ya no debe ser llamado cambio climático sino “crisis climática”, esto con el fin de tener claridad suficiente respecto a su magnitud y sus consecuencias, lo anterior basado en un estudio de expertos publicado en Bioscience.

Un daño que nosotros, desde aquella pequeña botella plástica que compramos para calmar nuestra sed, o el pitillo que usamos para esa limonada frappé, vamos haciendo poco a poco, acotó el periodista entre algunas reflexiones

 

A lo largo del trayecto por el río se encontraron con bolsas llenas de icopor y montañas de basura.
A lo largo del trayecto por el río se encontraron con bolsas llenas de icopor y montañas de basura
.

No es solo local 

Bastó ir a una velocidad de 10 nudos, lo equivalente a 18 kilómetros por hora aproximadamente, para reconocer el daño que hacemos a nuestro planeta. Entre quemas, talas y basuras se da el coctel perfecto de contaminación.

“Estuve en Honda, Mompox, Puerto Boyacá, por muchos pueblos a la orilla del Río Magdalena y una constante es la basura que tiran al río. El plástico que viene a dar aquí (Bocas de Ceniza) viene de Bogotá, de Medellín, de Cali”, explicó Pirry mientras en su mano cargaba aquella botella que por momentos quedaba atascada entre más basura, navegaba en medio de bolsas de icopor y sorteaba palizadas arrastradas por la corriente.

“Una sola colilla que tiras a la calle, que va a llegar al río por los desagües, va a parar allá, y luego al mar… Y la colilla demora cinco años en degradarse.

Uno ve la isla de Puerto Colombia y no puede decir “ay, es Barranquilla”. No, la ciudad ya es víctima, porque tiene sus propios problemas y además recibe  del Río Magdalena todo lo que botamos desde su nacimiento hasta su desembocadura. Un problema que tenemos todos, un problema de país, global. No es solo un problema de donde se generó la mancha”, es la reflexión que deja y el perjuicio a los que están y a los que vienen.

Mientras se recorría el Río Magdalena, las quemas al otro lado se hicieron presentes.
Mientras se recorría el Río Magdalena, las quemas al otro lado se hicieron presentes.
Compartir: