División en la banda “Pachelly” provocó desorden público en Bello

Foto de Santiago Mesa.

Una fractura en la estructura interna de la organización criminal “Pachelly”está originando el deterioro del orden público en el municipio de Bello.

TOMADA DE:elcolombiano.com

Revelaciones del bajo mundo

En las últimas dos semanas, los habitantes de las comunas Niquía y Altos de Niquía, en el norte de esa localidad, han padecido por balaceras entre delincuentes, agravadas por la participación de otros combos y tácticas de terrorismo por las redes sociales.

De acuerdo con fuentes judiciales y de Inteligencia, la brecha que comenzó a abrirse en 2014 en la banda “Pachelly”, una de las históricas en Bello, ha provocado un nuevo desorden en la municipalidad.

De un lado está la línea tradicional, cuyo líder es Alber Henao Acevedo (“Alber”); del otro, una disidencia abanderada por los hermanos Francisco y Alejandro Mazo Pulgarín (“Pocho” y “Titi”).

Ambas facciones de la misma banda estarían en desacuerdo sobre la manera en que se están repartiendo las ganancias de los negocios criminales, que en los dos últimos años incluyeron un jugoso botín de extorsiones y narcotráfico, gracias a la expansión de las redes ilegales en las subregiones antioqueñas del Nordeste, Norte y Bajo Cauca.

Las diferencias comenzaron a hacerse tangibles el 16 de enero de 2019, cuando “Titi” fue capturado en un operativo del CTI y el Ejército en una finca de San Carlos, Antioquia. Al parecer la información sobre su paradero provino de sus antiguos socios, quienes la suministraron a las autoridades

A esta “sapeada”, como se dice en el argot delincuencial, se sumó un hecho de sangre el 10 de febrero, en el barrio Niquía. Un grupo sicarial acribilló a tres personas que departían en la reja externa de una casa. Entre las víctimas estuvo Mauricio Arias Guerrero (“Guerrero”), un cabecilla de “Pachelly” que al parecer se había alineado con la disidencia de los hermanos Mazo Pulgarín.

Al día siguiente circularon panfletos intimidantes por las redes sociales, en particular WhatsApp. Uno de ellos decía: “Muerte a extorsionistas, ladrones y monopolizadores del barrio. Hoy fue la chanda de Guerrero. El próximo es Juan Carlos Rivas”.

La amenaza se cumplió el 21 de febrero, también en el barrio Niquía, cuando mercenarios motorizados mataron en una acera a Juan Carlos Rivas Vallejo,quien, presuntamente, era un mando medio de “Pachelly”. Una patrulla policial que estaba cerca del sitio se enfrentó a los verdugos y tras una persecución con balacera incluida, logró capturarlos.

Los detenidos fueron identificados como Guillermo Alejandro García Arboleda y Duván Esteban Mejía Atehortúa, a quienes les incautaron una moto robada y dos pistolas. Según la Policía, serían integrantes de la banda “el Mesa”.

De acuerdo con el análisis que han hecho las autoridades sobre esta disputa, la línea tradicional de “Pachelly”, o sea la comandada por “Alber”, cuenta con el apoyo de otros grupos como “el Mesa”, “Niquía Camacol”, “el Tapón” y “los Chatas”.

La siguiente víctima fue Jorge Andrés Jiménez Serna, de 29 años, abaleado el 23 de febrero detrás de la Clínica del Norte. El 25 de febrero mataron a Juan Esteban Berrío González, de 32 años, cuando conducía una moto en inmediaciones de un colegio de Niquía; su acompañante, un adolescente de 15 años, fue secuestrado por los verdugos.

El 26 de febrero, también en una calle Niquía, asesinaron a puñaladas a Francisco Javier López Salazar, de 28 años y quien laboraba en una empresa de textiles de Itagüí.

Todos los crímenes, con excepción del triple asesinato inicial, fueroncometidos a plena luz del día, lo que aumentó la ya afectada sensación de inseguridad de la gente.

Durante los últimos 18 días han circulado múltiples audios de WhatsAppcon información fraudulenta, al parecer difundida por orden de los bandos involucrados. Con aire de chisme, voces femeninas y masculinas hablan de balaceras diarias, toques de queda impuestos por bandidos que “no van a respetar a nadie”, patrullajes ilegales de “70 hombres encapuchados y con fusiles” y otra serie de fantasías que al parecer tienen un propósito claro: enviar a las autoridades al territorio de los combos rivales, para que capturen a los enemigos.

Los diferentes panfletos que rondan por las redes buscan lo mismo: unos acusan de las muertes a las bandas “el Mesa” y “Niquía Camacol”, mientras otros le endilgan la culpa a “Pachelly”.

El comandante de la Policía Metropolitana, general Eliécer Camacho, confirmó que en la contienda participan sicarios de esas tres estructuras.

El alcalde César Suárez Mira precisó que están peleando por rentas del narcotráfico y solicitó a los bellanitas que no replicaran las informaciones exageradas por los chats.

La zozobra que estos mensajes ha provocado, terminó alterando el comercio nocturno en Bello y la frecuencia del transporte público, pues algunos buseros y taxistas sienten temor de movilizarse en Niquía.

Frente a esta situación, la Alcaldía de Bello prohibió la circulación de motocicletas con pasajero durante 30 días. Y la Policía incrementó el pie de fuerza y los patrullajes del Grupo de Operaciones Especiales (Goes), con apoyo del Ejército.

LOS MUNICIPIOS VECINOS
Mientras esto ocurre en Bello, en otros municipios del norte del Valle de Aburrá, donde por décadas han ejercido influencia las bandas bellanitas, también se han incrementado los asesinatos.

En Copacabana, el 18 de febrero abalearon en el barrio La Pedrera al ciudadano holandés Derk Lodewijk Stulen, cuando caminaba con su cónyuge colombiana por la vía pública. El difunto llevaba seis meses residiendo en el municipio y decía que su oficio era el de latonero y pintor. Su pasaporte registraba viajes constantes entre Colombia, Costa Rica y su país natal.

El 19 de febrero tirotearon a Samuel Antonio Bran Bran, de 46 años, en el barrio Piedras Blancas, también en Copacabana.

El 24 de febrero hallaron un cadáver masculino NN en el río Medellín, en estado de descomposición, en el tramo de la vereda La Primavera, de Barbosa. Al día siguiente en esa misma localidad, pero en la vereda La Palma, el cauce arrastró a otro hombre sin identificar, que estaba desnudo y con heridas de bala.

Las investigadores están tratando de establecer si las muertes de Copacabana y Barbosa están ligadas a las disputas de Bello, pues las fechas son coincidentes y en los tres municipios hay redes ilegales de las facciones implicadas.

La crisis de la actualidad está llevando a las autoridades de Bello a reconocer un problema histórico en su jurisdicción, la presencia de poderosas organizaciones criminales que “gobiernan” a la comunidad, y que para contrarrestarlo se requiere del apoyo del gobierno regional y nacional.

“Lo que necesita Bello es un trabajo más serio. Hay como una zona de confort de los bandidos, donde están tranquilamente haciendo actos ilegales, como si fueran normales. Y qué bueno que estallen estos escándalos de redes sociales para que las autoridades se pongan al frente de esto”, dijo el gobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutiérrez, tras un consejo de seguridad, en el que enumeró los casos de extorsión al comercio y a las obras de construcción, que allá son el pan de cada día.

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