Deforestación en los Montes de María: lenta, constante y de cuidado

Si hablamos de riqueza medioambiental, es innegable que Colombia ocupa un lugar privilegiado: el país cuenta con una extensión terrestre del 0,7 % de la superficie del planeta, alberga alrededor del 10 % de la fauna y flora del mundo, ocupa el segundo lugar en biodiversidad, está entre las 12 naciones con mega diversidad y ocupa el tercer lugar entre los estados con más agua.

TOMADA DE:eluniversal.com.co

Sin embargo, durante la última década, toda esta riqueza se ha visto amenazada por un fenómeno que avanza y se intensifica dejando altos costos socioambientales: la deforestación.

De acuerdo con el último informe del Instituto de Recursos Mundiales (WRI), Colombia se consolidó en el 2018 como uno de los países más afectados por la deforestación. Junto a Brasil, Indonesia, República Democrática del Congo y Bolivia, el país fue uno de los que más perdió selvas tropicales.

Si sobrevoláramos el territorio nacional en estos momentos, seríamos testigos de cómo la inconsciencia humana ha devorado, casi a las carreras, esa riqueza. Cementerios de árboles caídos, humaredas, carreteras y potreros de hasta más de mil hectáreas (que no respetan Parques Nacionales), hacen parte del panorama desolador que ha dejado la deforestación, un de los mal que ha tomado fuerza en los últimos años y ha activado las alarmas a nivel nacional. Bolívar no es la excepción.

La alerta

Según el penúltimo boletín de Alertas Tempranas de Deforestación (AT-D) del Ideam, correspondiente al tercer trimestre de 2018 (julio – septiembre), en el Catatumbo (Norte de Santander), Sur del Pacífico (Cauca); Nudo de Paramillo (entre Córdoba y Antioquia); Chocó (Río Baudó); y Montes de María (Bolívar) se presentan núcleos de deforestación persistente.

Para el caso de Bolívar, el Ideam constató que el departamento presentó, de forma permanente, Alertas Tempranas de Deforestación durante todo el 2017 y parte del 2018. Durante este último, ocupó entre julio y septiembre el núcleo 6, de los 8 núcleos de deforestación que se identificaron en el país en ese trimestre. Según lo indicado en el boletín de AT-D, en este tiempo el municipio más afectado fue San Jacinto, en las veredas La Negra, Las Pelotas, Patio Grande, Bonanza y Guacamayo. De igual manera, el municipio de El Carmen de Bolívar presentaba una concentración de alertas en las veredas La Emperatriz, El Respaldo y El Danubio.

Ahora bien, más allá de la alerta los datos del Ministerio de Ambiente revelan que Bolívar ha mantenido tasas promedio de deforestación durante los últimos años, específicamente en Montes de María. Entre 2015 y 2017, los municipios en donde se concentró este fenómeno fueron El Carmen de Bolívar, San Jacinto, San Juan, El Guamo, Marialabaja, Zambrano y Córdoba. El Carmen fue el más afectado, pues mantuvo tasas de deforestación entre 165 y 85 hectáreas durante esos tres años, lo cual representó entre un 0.13 a 0.04 % del acumulado nacional.

Ahora bien, las cifras de deforestación de 2015 – 2017 en los Montes de María evidencian que el número de hectáreas (ha) afectadas ha disminuido. Casos como el de San Jacinto, que pasó de 103 a 105 hectáreas, o El Carmen de Bolívar, que pasó de 165 a 83, lo demuestran. Sin embargo, se mantiene un ritmo constante de deforestación, lo cual preocupa, asegura el Minambiente. Teniendo en cuenta que el departamento en general tiene bajas coberturas de bosque natural (siendo la región del sur la más destacada y la que posee un parque natural), la pérdida de una hectárea es crítica para la subsistencia y resiliencia ante eventos extremos, en especial en las áreas protegidas con bosque natural.

Causas

Según explica el Minambiente, las altas tasas promedio de deforestación en Bolívar durante los últimos años son de bosque natural, destacándose la afectación por la explotación ilícita de yacimientos minerales (minería ilegal), plantaciones de cultivos ilícitos y expansión de la frontera agropecuaria. Por tal motivo, la pérdida de una hectárea de una de las zonas de transición entre Montes de María y los relictos del bosque seco tropical hace peligrar la subsistencia de las especies que habitan ese ecosistema.

Para el caso de Montes de María, las actividades agropecuarias constituyen la principal amenaza para los bosques de la zona, siendo tradicionales para las comunidades campesinas allí asentadas. Hay preocupación en el territorio por los habitantes que previamente fueron desplazados por la violencia. En la zona confluyen actividades agrícolas tradicionales de pequeña escala con fines de subsistencia, así como cultivos agroindustriales de palma de aceite hacia el norte del núcleo. La actividad ganadera se establece sobre suelos deteriorados, ocupando áreas previamente agrícolas y causando el desplazamiento de estas hacia nuevas áreas naturales. Finalmente, se identifica la extracción de madera para uso local, como material de construcción y combustible, principalmente hacia el sur.

Proyectos silvopastoriles, una alternativa

Con el fin de contrarrestar esta situación que afecta especialmente a la población de Montes de María y teniendo en cuenta que las actividades agropecuarias constituyen la principal amenaza, la Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique (Cardique) suscribió un convenio especial de cooperación científica y tecnológica, con el fin de “implementar sistemas silvopastoriles como mecanismos de conversión y adaptación tecnológica” en predios afectados por la ganadería tradicional. Esto con el fin de buscar alternativas para que los sistemas ganaderos de los municipios de El Carmen de Bolívar, San Jacinto y Córdoba Tetón sean más eficientes, generen mayor empleo, tengan menos riesgos ambientales y pérdida de bienes y servicios ecosistémicos.

Los sistemas silvopastoriles son utilizados en la ganadería para aumentar la productividad general y los ingresos a largo plazo debido a la producción simultánea de cultivos de árboles, forrajes y ganado, proporcionando además beneficios ambientales como la captura del carbón.

El proyecto busca llegar a 85 predios ganaderos con estrategias de reconversión e igual número de familias que serán asesoradas en pasturas y sistemas silvopastoriles. Además, serán establecidos 149.250 árboles maderables y/o forrajeras.

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