¿Qué es la “droga zombi” y por qué es tan peligrosa?

Fotografías así circularon en las redes sociales sobre la fiesta en la que estos jóvenes salieron intoxicados con esta droga.

ESTEFANÍA CARVAJAL RESTREPO

El “take tarake take” en una finca de Pereira se salió de control: las autoridades encontraron a siete jóvenes tan fuera de sí -se arrancaban el pelo y las uñas, se daban golpes contra las paredes, algunos tenían convulsiones- que creyeron que eran zombis o víctimas de alguna posesión demoníaca y los trasladaron de inmediato al hospital.

TOMADA DE:elcolombiano.com

Pocas horas después, los audios de testigos y amigos empezaron a circular por Whatsapp: todos coinciden en que los asistentes a la fiesta estaban locos e incontrolables, pero nadie sabe a ciencia cierta cuál fue la sustancia que consumieron. Algunos dicen que fue tucibí (2CB) en el Gatorade, otros aseguran que alguien puso LSD en la máquina de humo, otros más hablan de flakka o de krokodil o de una tal “droga zombi”, y alguien se atrevió a decir que la sustancia la trajeron de los Estados Unidos.

Todos los jóvenes hospitalizados están fuera de peligro y en proceso de desintoxicación, pero la droga que consumieron puede traerles daños irreversibles a largo plazo. Sobre todo porque no tienen certeza de qué fue “lo que se metieron”.

Según Gabriel Restrepo, médico residente en Toxicología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, las fiestas electrónicas pusieron de moda las nuevas drogas sintéticas o drogas de diseño -que en realidad no son nuevas, porque existen desde la década de los setentas- como sustituto para otras drogas que antes se usaban, como la cocaína y la heroína, porque son más fáciles de producir y comercializar.

Hay varias drogas sintéticas: las anfetaminas y metanfetaminas, el tucibí (2CB) o cocaína rosada y las derivadas de las catinonas sintéticas, también llamadas sales de baño. Esas últimas “son las que más se han asociado a cuadros zombis en pacientes”, señala el médico.

El tucibí es una feniletilamina psicodélica de la familia 2C, que se presenta como un polvo rosado. A Medellín llegó hace aproximadamente seis años y al Eje Cafetero, hace siete u ocho.

Sin embargo, el tucibí que se consume en las fiestas electrónicas (en el “take tarake take”) no es fiel a su molécula original, sino que es producido en Colombia con otros ingredientes y parámetros. Parece “tuci”, pero no lo es: a los muchachos les están metiendo gato por liebre porque el polvo rosado se vende más caro que el blanco en el mercado colombiano (y es más barato producirlo).

“Es cocaína en alto porcentaje y tiene contaminantes como el levamisol, que es un purgante y puede producir lesiones como vasculitis. A veces lo hacen con un anestésico disociativo que manejamos en medicina y se llama ketamina, que puede producir un tipo de alucinación o una disociación de la realidad y puede llevar a un paciente a que se comporte como un zombi”, explica Restrepo.

También adulteran las anfetaminas y las metanfetaminas y al final, nadie sabe qué es lo que está consumiendo -salvo, tal vez, el jíbaro que les vendió la droga-.

¿Pero eso quiere decir que las drogas adulteradas son más peligrosas que las de fórmula original? ¡Ni riesgos!

“Toda droga es mala -asegura el médico-, lo que pasa es que con la molécula original de un tipo de metanfetamina, por ejemplo, uno ya sabe qué efectos esperar. En cambio una droga adulterada con múltiples compuestos químicos, no sabemos qué efectos va a hacer sobre el sistema nervioso, el corazón o el riñón. Incluso puede alterar el ritmo cardíaco y llevar al paciente a la muerte. En Colombia hacen las drogas con muchos contaminantes que pueden generar daños irreversibles”.

Y entonces está la flakka, la verdadera y peligrosa droga zombi.

Es una droga sintética también conocida como mármol que produce un efecto similar a la cocaína. Proviene de una planta llamada kath, que se cultiva en el este de África y es rica en catinonas, el compuesto activo responsable de los “eventos zombis” en algunas tribus africanas y, ahora, en las fiestas electrónicas del mundo.

De acuerdo con Restrepo, “los pacientes que consumen flakka se golpean, se comen la cara del otro, lo que hemos visto en imágenes en Estados Unidos”. Y en imágenes de Pereira, según las cadenas de Whatsapp.

Pero era flakka lo que estaban consumiendo los jóvenes de la finca del corregimiento de Altagracia? Aunque los síntomas son similares, las catinonas sintéticas no son comunes en Colombia, ni siquiera en su versión adulterada.

“Estos muchachos en las fiestas están haciendo múltiples combinaciones, no solo consumen un tipo de droga, sino que en una misma fiesta consumen tucibí, pepas (o anfetaminas), inhalan cocaína, entonces están consumiendo un montón de sustancias químicas y el riesgo es muy alto. Puede incluso llevarlos a la muerte”, apunta el médico residente en Toxicología.

Además del riesgo de sufrir algún accidente cardiovascular o efecto físico a largo plazo, las nuevas drogas sintéticas son adictivas porque producen una dependencia psicológica severa.

“Estos muchachos están buscando fiestas de electrónica cada ocho días como excusa para consumir, y estas drogas de diseño realmente son adulteraciones químicas de las moléculas originales lo que representa mayor riesgo para los pacientes”. A fin de cuentas, la receta del cóctel de la muerte se hizo popular con un audio de Whatsapp: “guaro, perico, popper, tuci, sexo”.

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