El espectáculo de los guayacanes amarillos

Con los guayacanes florecidos es tan impactante y atractivo mirar hacia el cielo como hacia el piso, por el amarillo que adorna los paisajes. FOTO JUAN ANTONIO SÁNCHEZ Y RÓBINSON SÁENZ

POR GUSTAVO OSPINA ZAPATA

Aunque en Medellín y el Valle de Aburrá florecen los guayacanes, con esta especie es mejor no entrar en idilio, pues así como un día aparecen llenos de flores amarillas, dos o tres días después se ven con las ramas peladas, incluso sin frutos ni hojas.

TOMADA DE:elcolombiano.com

Hace tres días, junto a la Biblioteca Pública Piloto, florecía un ejemplar que lleva años allí, y el piso lo cubría un tapete amarillo. Ayer, el árbol era casi invisible. No había flores ni en el piso ni en su copa.

El fenómeno ocurre porque la floración es “explosiva”, se da de manera intempestiva, según el biólogo Álvaro Cogollo, investigador sénior y docente del Jardín Botánico de Medellín. Afirma que, contrario a otras especies, la del guayacán es una floración fugaz.

“Es explosiva, sale de una vez, mientras las demás especies tienen otras estrategias, florecen de a poco”, añade.

A la pregunta de por qué en época invernal, como la actual, florecen los guayacanes, responde que el fenómeno tiene que ver con la fenología de la especie, es decir, con los fenómenos que se dan en la planta y que se relacionan con la aparición de hojas nuevas, la pérdida de hojas, la floración y la parte vegetativa.

“El guayacán amarillo, antes de florecer, se desfolia, se le caen las hojas, y eso esta ligado al tiempo”, a sus ciclos, dice Cogollo, que compara la vida de un árbol con la de cualquier ser vivo: que nacen, crecen, pasan por diversas etapas, se reproducen y mueren.

“En época lluviosa, en los países donde hay estaciones, los árboles dejan caer las hojas porque no soportan la nieve, aunque algunas especies se adaptaron y sobreviven, pero el guayacán bota las hojas y entra en floración”, señala.

Iván Gil, biólogo y director del Zoológico Santa Fe, señala que aunque el guayacán amarillo tiene una tipología particular para florecer dos veces al año, el fenómeno se da porque a la vez se combinan otros elementos que lo favorecen: uno es el clima y el otro el piso donde esté plantado, de donde obtiene los nutrientes.

“Por más que la especie tenga esas características, si no hay las otras condiciones, no florecería igual”, advierte.

Polinizadores

En Medellín hay dos especies de guayacanes: el rosado y el amarillo, siendo más frecuente el amarillo.

En su libro Los árboles de Antioquia, el profesor Luis Sigifredo Espinal Tascón, naturalista ya fallecido, observó el comportamiento de un ejemplar de la especie rosada durante doce años (de 1980 a 1991), de lo cual pudo concluir que, por lo general, los guayacanes tienen dos épocas de desfoliación y floración en el año: una entre los meses de marzo y abril y otras entre octubre y noviembre, asociados a los dos temporadas de lluvia que vive el Valle de Aburrá.

El cambio de la temporada seca a la lluviosa es el que activa la desfoliación (caída de hojas) y la floración.

¿Por qué no florecen todos al tiempo sino por sectores?

Aunque sobreviven a las mismas condiciones de suelo y clima en el territorio, el biólogo y coordinador del Herbario del Jardín Botánico, Norberto López, detalla que todos no florecen al tiempo por los polinizadores. Estos, dice, se concentran en unos individuos y, cuando agotan su polen, se van a otros. Señala que hay insectos que polinizan varias especies.

“Las plantas tienen códigos de colores con los animales: las de flores rojas son visitadas por colibríes, porque es el color más visual; las amarillas, moradas y azules atraen abejas; y las amarillas, mariposas, como es el caso del guayacán”, sostiene López.

Es posible que aunque cesen las lluvias, en la ciudad se sigan viendo tapetes amarillos pero son tan fugaces, que en dos días desaparecen. Entre tanto, el árbol avanza en foliación, preparando su nueva capa de hojas y frutos.

 CONTEXTO DE LA NOTICIA
 El guayacán amarillo es propio de la América Tropical y se considera el árbol nacional de Venezuela. Su nombre científico es Handroanthus chrysanthus. Puede alcanzar una altura máxima de 35 metros y un diámetro de 1 metro. Su amplitud de copa está entre los 7 y los 14 metros. Sus flores son carnosas y al pisar los tapetes que forman en el suelo, representan peligro para los peatones. Un estudio realizado por el Área Metropolitana sobre la caracterización de la flora de Medellín determinó que en la ciudad había unos 4.000 ejemplares, mientras de la palma areca había 23.000 individuos y del Laurel, 16.000.
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