En barrios de Medellín prestarán plata más barato que gota a gota

Según cifras de Jesús A. Echeverri, presidente del Concejo, 53 % de quienes usan pagadiario lo hacen para surtir su negocio y el 19 % por una calamidad familiar. FOTOILUSTRACIÓN CARLOS VELÁSQUEZ

Quien necesita, de urgencia, 200.000 o 300.000 pesos es porque es una persona pobre, vulnerable y de esa condición se aprovechan los pagadiarios para explotarlos. Bajo esa premisa, en Medellín, se le dio vida a una estrategia que suple ese sistema de crédito ilegal, que pulula en los barrios de estrato bajo y alimenta la delincuencia organizada.

TOMADO DE: elcolombiano.com

Y los que caen en esas redes de prestamistas, lo hacen por necesidad: cuentas de servicios públicos atrasadas, arriendo, el colegio de los hijos, situaciones apremiantes por las que pagan intereses de un 20 por ciento mensual y terminan, en muchos casos, siendo víctimas de violencia.

La idea de la Alcaldía era encontrar un sistema de microcrédito público que supliera ese esquema ilegal. La condición debía ser la facilidad y la confianza, además de la accesibilidad.

De esa manera nació Bancuadra, estrategia que ayer inició en firme, y que consiste en otorgar a habitantes de estratos 1, 2 y 3 préstamos que van desde 200.000 hasta 1 millón 800.000 pesos, con una tasa de interés del 0,91 por ciento mensual, cuando la de un pagadiario oscila entre el 20 y el 35 por ciento. El plazo de pago será de 3 meses.

El valor es la confianza

Hace 15 días Marta Velásquez, del barrio Villa del Socorro, volvió a respirar con tranquilidad. Se la pasó, dos años antes, abonando a un pagadiario y ahora está con Bancuadra.

“Vivía en zozobra, pagándole a un pagadiario intereses muy altos. Hace dos semanas, cuando me vi en dificultades para pagar la cuenta de servicios públicos, pedí el préstamo con Bancuadra. Fue fácil”, comentó.

Valentina Ramírez, directora del Banco de los Pobres, entidad adscrita a la Alcaldía de Medellín, de la que hace parte Bancuadra, explicó que los únicos requisitos para acceder a los microcréditos son fotocopia de la cédula y la cuenta de servicios, así como conformar un grupo de amigos o compañeros de trabajo que den referencias del solicitante.

“El principal valor es la confianza y por eso no le prestamos a una persona, sino a un grupo, que debe ser de entre 5 y 10 personas. Se les presta fácil , rápido, seguro y sin tantos trámites y sin ninguna presión física y sicológica”, señaló.

El programa llegará, con 19 gestores, inicialmente a la zona nororiental de Medellín, una de las zonas que la Administración Municipal considera más permeada por los pagadiarios. En un año se buscará estar en las 16 comunas y cinco corregimientos.

Según, María Fernanda Galeano, secretaria de Desarrollo Económico, estos gestores recorrerán a pie cada cuadra para inscribir a las personas que requieran uno de estos créditos.

Indicó que, por ejemplo, un ciudadano que gestione un crédito de 200.000 pesos a 3 meses pagará 66.000 pesos del capital, más 1.800 pesos de intereses.

“Esto siempre se debe comparar con el pagadiario, que en teoría es la solución más fácil para la gente pero que al final la garantía es la vida o su casa”, dijo la funcionaria.

Acabar con el gota a gota

Las comunas 10 (Centro), 1 (Popular) y 2 (Santa Cruz) son las más impactadas por el pagadiario, según Galeano. Ese negocio ilegal, reportaron autoridades en Medellín, mueve al año más de $360.000 millones.

Para el alcalde Federico Gutiérrez, esa cifra financia bandas delincuenciales que operan en la ciudad. “Un problema serio que va directamente relacionado con situaciones de seguridad. ¿De dónde saca dinero alguien que administra un pagadiario?: de plata mal habida, narcotráfico, microtráfico, extorsión”, apuntó.

CONTEXTO DE LA NOTICIA

Entre 246 proyectos de todo el mundo, Bancuadra fue premiado por la Fundación Bloomberg como el segundo más innovador socialmente.

Juan Riasco, representante de Bloomberg, dijo que valoraron la solución a un problema como el pagadiario facilitando créditos a los más pobres. Le entregaron a la Alcaldía un millón de dólares.

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