9 destinos no tan famosos pero sí deliciosos

Salto Cristal, Paraguay. FOTOS Shutterstock, Carlos Sala y Asociación de Hoteles de Los Cabos.

POR JUAN DAVID UMAÑA GALLEGO

Pararse en el ombligo del mundo en Ecuador es tentador. Caminar entre tortugas gigantes que son más viejas que usted en las Islas Galápagos no se olvida. Escuchar una ranchera en la Plaza Garibaldi de México con una copa de tequila salva cualquier despecho, y un tango de Gardel en Caminito Argentina lo vuelve a enamorar.

TOMADA DE:elcolombiano.com

Según datos de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (Anato), los colombianos tienen como primer destino Latinoamericano México, al que viajó el 22 % de 1.935.000 turistas nacionales que hasta hoy ya salieron del país.

Mientras que Ecuador creció en un 7,8 % de visitantes colombianos, Perú aumentó un 17,6 % y Argentina un 18,5 %.

Si también quiere armar las maletas, Latinoamérica tiene otros lugares que no salen de primeros en las guías turísticas, pero vale la pena descubrir. Secretos bien guardados, o no tanto porque aquí le mostramos algunos con ayuda de los lectores de Mutis, la página de Facebook de Tendencias, viajeros, locales y expertos en turismo. Ahora es su turno

Salto Cristal, Paraguay

Una caída de agua, no tan famosa como las Cataratas de Iguazú, pero que igual impacta por su piscina natural, custodiada por un bosque, y con una caída de 70 metros de altura. Se ubica a unos 120 kilómetros de Asunción, capital paraguaya. Este atractivo hace parte del Parque Nacional Ybycuí, muy cercano a la zona urbana y al que se puede llegar por vía pavimentada en gran parte del trayecto.

Colonia del Sacramento, Uruguay

A la orilla del río de La Plata, esta ciudad nostálgica y patrimonio de la humanidad, que se recorre en carritos de golf y en la que se toma mate mirando las aguas. Su barrio histórico es uno de sus atractivos, como lo indica la diseñadora gráfica Luisa Jaramillo. “Andar por sus callecitas es sumergirse en la historia de épocas coloniales”. Está a 177 kilómetros de Montevideo. Se puede llegar por ferry desde Buenos Aires.

Chiloé, Chile

“Un archipiélago al sur lleno de mitologías”, dice la periodista chilena Fernanda Tejeda, quien recomienda esta zona de su país como un espacio turístico. Ubicado en la provincia del mismo nombre, para llegar desde Santiago el viaje en bus es de 14 horas, mientras que en avión es de dos. “Las casas con palafitos son sello de Chiloé así como la cantidad de iglesias patrimoniales que existen”, agrega Fernanda. Además, en comidas lo típico es el Curanto, una combinación de mariscos, carnes y vegetales que se cuecen al vapor en un hoyo en la tierra tapado con hojas.

Los Frailes, Ecuador

Esta playa hace parte del Parque Nacional Machalilla (costa sur del país) y atrae por sus aguas azules y verdes. Para llegar allí se debe hacer el viaje por carretera. Desde Quito se tarda siete horas y media. Es considerada muy importante por su extensión, su aislamiento –está separada de la carretera– y porque no llega mucha gente. No tiene grandes olas, perfecta para relajarse.

Iruya, Argentina

A 2.780 metros sobre el nivel del mar, este pueblo de la provincia de Salta está colgado de las montañas.

Un lugar de calles empedradas con un paisaje montañoso. “Desde Buenos Aires el trayecto en carro puede ser de un día, mientras que desde la Provincia de Jujuy el recorrido es de 8 horas. Es muy bonito para caminar, ver las estrellas y conseguir artesanías”, propone el fotógrafo argentino Emmanuel Zerbos.

Camino a los Yungas, Bolivia

El Camino de la Muerte se convirtió en un reto para quienes desean realizar el trayecto de 80 kilómetros en bicicleta. La vía que conduce de La Paz a esta región, noroeste del país, antes era transitada por camiones que desafiaban las pendientes. Fue construida en 1930 durante la Guerra del Chaco. +

Parque Chapada Diamantina, Brasil

Creado en 1985, este parque natural ocupa unas 152.000 hectáreas y es uno de los más grandes de Brasil por fuera de la región Amazónica, como lo indica su página oficial. Su clima es semiárido con pocas épocas de lluvia, perfecto para el turismo de aventura y el avistamiento de aves: viven 300 especies diferentes. Allí nacen ríos que se deslizan por las montañas, algunos convertidos en cataratas y, los más imponentes, aterrizan en piscinas naturales transparentes.

Los Cabos, México

Es una extensión de playas y municipios en el pacífico mexicano, en el Estado de Baja California Sur, que combina la buena gastronomía, la naturaleza y los deportes acuáticos. Es una mezcla de paisajes desérticos, playas y montañas. Un corredor turístico de más de 32 kilómetros, entre la ciudad colonial San José del Cabo y Cabo San Lucas. “Campos de golf, avistamiento del cortejo y la procreación de ballenas azules y grises durante el invierno, pesca deportiva y deportes como el ciclismo son parte de las actividades”, explica Mauricio Salicrup, secretario del Consejo de Administración de la Asociación de Hoteles de Los Cabos. Su clima es desértico semiseco.

Paracas, Perú

Hablar de Perú es recordar a la ciudad Inca de Machu Picchu y a las líneas misteriosas de Nazca. Sin embargo, existen otros lugares que tienen mucho para contar. Luis Álvarez, secretario de Prom Perú en Colombia, propone un viaje a la ciudad de Paracas, ubicada a tres horas de Lima y rodeada por el mar y el desierto. “Está en la bahía, se puede ir a conocer la fauna y la flora marina en su isla Ballestas o hacer sandboard en sus dunas de arena. Aunque, si quiere un plan más tranquilo puede organizar un picnic instalando una tienda beduina y comiendo rico como se hace en este país”.

 María Alejandra Orozco 

“En México, Puebla. Es Patrimonio Cultural de la humanidad y ofrece una hermosa arquitectura colonial. Entre estas estructuras sobresale la Catedral, es majestuosa e imponente. Ofrece una de las cocinas más representativas de este país”.

Oswaldo Ochoa Yepes
“En Argentina, recomiendo Mendoza, al oeste. Tiene ricos vinos y excelentes paisajes. También Bariloche o Ushuaia, en el sur, para conectarse con la naturaleza y disfrutar de la gastronomía gaucha. Buenos Aires tiene gran diversidad cultural”.

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