Toxoplasmosis, un parásito silencioso con graves huellas

Las mujeres embarazadas deben evitar el contacto con la materia fecal de los gatos.

Si esta enfermedad no es detectada a tiempo en la mujer embarazada puede causar graves afectaciones al bebé, aseguran los expertos.

TOMADA DE:elheraldo.co

Al escuchar toxoplasmosis muchos piensan inmediatamente en gatos y mujeres embarazadas, y no están lejos de la realidad. Esta es una infección que se da por el toxoplasma gondii, un protozoo parásito de distribución mundial que se transmite al ser humano de varios modos.

Los gatos constituyen su reservorio principal, pero también lo son los roedores, cerdos, ganado vacuno, ovejas, cabras, aves de corral y pájaros.

“Es un parásito que usualmente entra vía oral y se puede adquirir por exponerse a la materia fecal del gato infectado, pero también puede llegar por el agua, las verduras y las carnes”, explica el infectólogo José Gilberto Montoya en diálogo con EL HERALDO.

Este especialista presentó la conferencia inaugural del XIII Congreso Colombiano de Enfermedades Infecciosas realizado en Barranquilla en la que habló de esta enfermedad.

Contó que muchas personas se infectan y no tienen síntomas, “pero ocurre que si está embarazada y lo adquiere, puede tener implicaciones en el bebé”.

Es una enfermedad congénita que se puede prevenir si se realiza un examen de sangre, “se puede detectar y se puede tratar, especialmente en la embarazada”, enfatiza Montoya, profesor e investigador de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos.

“En Colombia es frecuente la toxoplasmosis y en la Costa, por ejemplo, 60 o 70% de las personas puede que estén infectadas y no lo sepan”.

En pacientes con cáncer, sida, trasplantes o enfermedades que disminuyen el sistema inmune, puede aumentar el riesgo.

“Cuando el toxoplasma está en estos paciente y el sistema inmune está débil, permite que el parásito se reactive y tenga complicaciones severas, incluyendo la muerte”, asegura el galeno, “se mueren en silencio sin saber que lo tuvieron o se encuentra ya en la autopsia”.

Enfatiza en que esta “es una enfermedad silenciosa y se puede infectar sin tener gato”. La única forma de saber que se tiene “es con un examen de sangre”.

Para Montoya “hay un divorcio entre lo que sabemos y lo que aplicamos”, explicando que se conoce la manera de detectarla,tratarla y sus implicaciones, pero en muchas oportunidades no se realiza el examen.

Algo que deja claro es que esta enfermedad no se transmite de persona a persona, “solo se pasa de la mamá al bebé o por los alimentos”.

El mejor esfuerzo se puede realizar desde casa para evitar esta enfermedad “es que el agua sea potable y filtrada, que los vegetales sean bien lavados y comer la carne bien cocinada. Y si se tiene un gato y este sale, puede traer la infección, entonces deben lavarse las manos o usar guantes cuando se les vaya a cambiar la arena”.

“En todo el mundo se está trabajando para buscar la vacuna, el gato no se puede tratar. Si el animal está en la casa y se alimenta de concentrado, no estará contagiado”, asegura.

Si la mujer se infecta de toxoplasmosis antes del embarazo el sistema inmune no permite que se infecte el bebé, “pero si lo adquiere durante el embarazo ahí sí existe riesgo”.

La OMS indica que cuando el recién nacido presenta signos evidentes de la enfermedad las secuelas suelen ser graves y pueden comprender un síndrome “potencialmente mortal en el que puede haber hidrocefalia, hepatoesplenomegalia con ictericia, retraso mental y coriorretinitis”.

Para evitar que esto pase se hacen pruebas. “Proponemos que toda mujer embarazada se haga la prueba de sangre”, dice Montoya.

Si el resultado es positivo se somete a un tratamiento con lo cual se ha demostrado que la mayoría de bebés no se infecta, “y aunque se infecten, si son tratados a tiempo tienen una vida normal”.

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