Frenar deforestación evitaría desaparición de ciénagas y manglares del Caribe: ICN

Imagen de la Ciénaga Grande. Archivo EL HERALDO

El Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional reconstruyó la historia de nueve ecosistemas cenagosos de Cesar y Córdoba, en la que se evidencia “la aceleración de la deforestación a lo largo de sus cuencas en los últimos 200 años”.

TOMADA DE:elheraldo.co

El Instituto de Ciencias Naturales, ICN, de la Universidad Nacional, reconstruyó en un estudio la historia de nueve ecosistemas cenagosos de los departamentos de Cesar y Córdoba, en el que estableció “evidencias sobre la aceleración de la deforestación a lo largo de sus cuencas en los últimos 200 años”.

Al respecto, Orlando Rangel, investigador del ICN, recordó que las ciénagas y los manglares “garantizan el mantenimiento y equilibrio de los sistemas hídricos, ya que cuando el caudal de los ríos aumenta, las ciénagas almacenan agua previniendo inundaciones. Luego, en la época de menor creciente, el agua regresa a los afluentes. Sin embargo, por la deforestación la Tierra, está perdiendo su paraguas natural, con lo cual se acelera la erosión. Por este motivo, cuando llueve se transportan más materiales sólidos o sedimentos hasta los ríos, los cuales, a su vez, ya no devuelven agua sino barro, lo que termina taponando las ciénagas”.

Desde 2012, el Instituto ha venido observando que la tasa de sedimentación, es decir, la velocidad a la que las ciénagas se van llenando de material sólido, ha aumentado.

“Por ejemplo, en El Sordo, al sur del Cesar, es de 2,97 cm/año; si la tendencia se mantiene, esta desaparecería en 70 años. En la ciénaga Vaquero es de 1,53 cm/año, es decir que le quedaría una vida útil de 200 años, mientras que en la Morales es de 0,97 cm/año, por lo cual se taponaría en unos 200 o 300 años”, señaló el investigador.

Por su parte, en 2016, Yennifer García, doctora en Ciencias y Biología, señaló: “vemos que el incremento de la deforestación en los últimos años y el auge de las obras civiles ejecutadas por el hombre, coinciden con el fuerte proceso de colmatación de las ciénagas”.

Y agregó que con las rápidas transformaciones que se han dado en los últimos 200 años, y las que se proyectan, no solo peligran las ciénagas sino también los manglares.

“La línea del manglar empezó a disminuir en Neguanje hace unos 170 años. Inicialmente esta situación se podría asociar con un descenso del nivel del mar, pero cabe recordar que en aquella época se incrementó la actividad del hombre, y por lo tanto se empezó a extraer la resistente madera del manglar para la construcción”.

El reto, de acuerdo al ICN, es “que el Gobierno, la academia, las empresas y las comunidades trabajen conjuntamente en la definición de estrategias de protección para ecosistemas como las ciénagas y los manglares, un patrimonio que presta importantes servicios a la sociedad y a la biodiversidad de la región”.

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