Por ley, mujer tuvo que mantener su embarazo pese a que su bebé no sobreviviría

Ashleigh Topley y su esposo. Tomada del Facebook de Ashleigh Topley

Desde los cuatro meses de gestación, Ashleigh Topley se enteró de que su bebé no sobreviviría al estar fuera del útero. Aún así, las leyes de Irlanda del Norte le impidieron interrumpir su embarazo.

TOMADA DE:elespectador.com

Ashleigh Topley tenía cuatro meses y medio de embarazo cuando fue a una ecografía. El día de San Valentín de 2013 le dieron la primera mala noticia: su bebé no iba a poder vivir fuera del útero. Como a cualquier madre que anhela un hijo y se entera de una noticia de esas, el mundo se le cayó.

A pesar de saber que las extremidades de su bebé no estaban creciendo y que iba a morir, iba a llegar una noticia aún peor: su parto tenía que continuar. ¿La razón? Ashleigh es de Irlanda del Norte, el país del Reino Unido en el que está prohibido abortar y se castiga con cadena perpetua tanto a la mujer que se lo practica como al médico que lo hace.

Por la ley de su país, tuvo que esperar a que el bebé naciera y muriera naturalmente. “No me podía creer que quisieran hacernos pasar por esa tortura de saber que un bebé, nuestro bebé, no iba a sobrevivir, pero aún así yo iba a tener que seguir embarazada durante un período incierto de tiempo”, le contó Topley a BBC Mundo.

Asheligh no solo soportó durante 15 semanas un embarazo con desenlace fatal, también tuvo que aguantar los habituales comentarios de la gente como el típico “¿Es niño o niña?”. “Yo, digamos que no podía hablar de la verdad, y después cuando llegaba a casa lloraba y lloraba porque no me podía creer lo que estaba sucediendo”, agrega. Lo único que ella quería era que todo terminara.

El final de la historia se dio a las 35 semanas de embarazo, cuando el corazón del bebé se detuvo durante el parto. “Sentí un alivio enorme por llegar al final, después de 15 semanas levantándome cada día pensando si ese sería el último”. Tiempo después, la pareja tuvo una nueva bebé llamada Robyn, quien tiene un año y ayudo en la recuperación de ese fatídico momento.

Más allá de contar su dolorosa historia, Ashleigh busca hacer un llamado a los políticos de su país para que consideren cambiar la ley y, de paso, la vida de mujeres que viven su misma experiencia.

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