La historia del hombre que durmió con el cadáver de su esposa durante seis días

Tomada de Facebook Russell Davison

La pareja del británico Ruseel Davison falleció a causa de cáncer de cuello uterino. El hombre le hizo un altar con velas e inciensos para que sus familiares la visitaran.

TOMADA DE:elespectador.com

El 21 de abril, Wendy Davison, de 50 años, falleció luego de vivir por tres años con cáncer de cuello uterino. Su esposo, Ruseel Davison, y sus hijos Benjamin y Dominic mantuvieron el cadáver en su casa por seis días y le hicieron un altar con velas e inciensos para que su familia pudiera conversar con ella porque no querían enviarla directo a una funeraria.

Sin embargo, después del quinto día de tener un altar en su habitación, Davison publicó en su cuenta de Facebook: “pasados cinco días su cuerpo no se había deteriorado significativamente. Aunque pasaba a otra etapa se veía muy hermosa”.

Según declaraciones de Davison en el diario Daily Mail, él tomó la decisión porque su visión de la muerte es diferente a la que se tiene en la sociedad. “La muerte parece ser un tema tabú en nuestra sociedad. Nadie quiere hablar de ello. No quería que acabara en una funeraria. Preferíamos cuidar de ella en la casa familiar, tenerla en nuestra habitación para poder dormir con ella”.

Cuando en 2014 la familia se enteró de la enfermedad de Wendy, se dedicaron a viajar por Europa. Sin embargo, en septiembre del año pasado la familia regresó a Derby (Reino Unido) porque ella se encontraba muy enferma y tuvo que visitar constantemente el Hospital Real de Derby, donde varios oncólogos la atendieron. Según Davison, la mujer “murió en paz, totalmente sedada, sin sufrir dolor, sujeta por mis brazos y los de nuestro hijo Dylan y con nuestro fiel perro Elvis acurrucado junto a ella”.

No es la primera vez que se presenta un caso de estos. En diciembre del año pasado, Georgia Fieldsend, de tres años, murió a causa de unaneurisma y sus padres decidieron mantener su cuerpo por 11 días. La pareja le puso a la niña su vestido favorito y mantuvieron la habitación de la menor con una temperatura fría para conservar el cuerpo. Los padres le leían historias y hablaban acerca de sus vidas.

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