El papa canonizó a los santos más jóvenes de su historia

Jacinta y Francisco, pastorcitos que hace 100 años vieron a la Virgen María, son los niños no mártires investidos por Francisco.

TOMADA DE:caracol.com.co

Francisco y Jacinta ya son santos y son los niños más jóvenes que no fueron mártires en subir a los altares, en toda la historia de la Iglesia Católica.

Los dos pastorcitos fueron canonizados este sábado por el papa Francisco, en una ceremonia realizada en la basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima. Dicha ceremonia se inició con una oración del Pontífice frente a la tumba de los dos niños que junto a su prima Lucía, fueron testigos de las apariciones de la Virgen hace 100 años, en 13 de mayo de 1917.

En su homilía, en papa destacó a la Virgen María y dijo que no podía dejar de llegar hasta esta población portuguesa para venerarla.

“Cada vez que miramos a María volvemos a creer en la fuerza revolucionaria de la ternura y el cariño”, destacó el papa.

La ceremonia se realizó en la explanada del santuario con la presencia de unas 300.000 personas, según autoridades locales, que debieron atender emergencias menores por desmayos de los feligreses, generados por el fuerte calor. Los lugareños comentaron que el cielo despejado fue un regalo de Dios, pues los pronósticos eran de lluvia.

El acto se realizó en medio de estrictas medidas de seguridad ejercidas por policías y cadetes que pusieron un fuerte cordón, pero se destaca la facilidad del flujo de los feligreses hacia el santuario.

Sobre los pastorcitos, ahora san Francisco Marto y santa Jacinta Marto, el papa Francisco dijo que fueron introducidos por la Virgen María “en el mar inmenso de la luz de Dios para que lo adoraran”.

Y añadió: La presencia divina se fue haciendo cada vez más constante en sus vidas, como se manifiesta claramente en la insistente oración por los pecadores y en el deseo permanente de estar junto a Jesús oculto en el sagrario”.

Francisco y Jacinta fueron elevados a los altares por el milagro deLucas, un niño de Brasil que estuvo a punto de morir en un accidente, pero que por su intercesión de los pastorcitos se recuperó. El milagro fue aceptado por la Iglesia.

 

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