Reconstruir el cráneo y el rostro de Henry fue armar un rompecabezas

POR:Alexánder Marín Correa (jamarin@elespectador.com) / @alexmarin55.

A Héctor Rey lo dieron por muerto. Pero hoy, luego de una compleja cirugía de reconstrucción de cráneo y rostro que adelantaron los médicos del Distrito, cuenta su historia como una anécdota.

TOMADA DE:elespectador.com

“No me dieron esperanzas. A mi esposo lo daban por muerto. Me dijeron que, por la gravedad de sus lesiones, era mejor reunir a la familia y orar”. Así recuerda Blanca Janeth Rey Rozo el 5 de febrero, cuando le dijeron que su marido acababa de sufrir un grave accidente de tránsito.Tras la colisión, y luego de salir volando a través del parabrisas, su cráneo y su rostro quedaron destrozados. Hoy, tres meses después, ella relata el episodio con el alivio que brindan los milagros.

El protagonista es Héctor Henry Rey Dimaté, de 51 años, quien vive en Une (Cundinamarca). Se gana la vida preparando morcilla, para venderla por encargo en Bogotá. El día antes del choque trabajó para llevar el encargo que le había hecho un cliente del barrio República de Canadá, en el sur de la capital. Luego dejó todo listo para salir a primera hora el domingo.

A las 6:00 de la mañana se subió con su hija de ocho años a un taxi de Cootransune en el que también viajaban el conductor y otro pasajero. Casi a las 7:00 de la mañana, justo entrando a la capital, ocurrió el accidente que le cambió la vida. Cuando iba por la vereda Los Ochos,llegando al barrio Tihuaque, en la localidad de Usme, una camioneta los estrelló de frente. Héctor salió por el parabrisas.

“Me enteré a las 8:00 de la mañana, cuando un señor llegó a la casa a traerme a la niña, que por fortuna resultó ilesa. Ella llegó pálida y llorando. Me contó que su papá había quedado muy mal. A los minutos me llamaron del hospital. El diagnóstico era grave. La doctora me dijo que mi esposo había sufrido un trauma severo de cráneo. Que sólo quedaba reunir a la familia”, relata Janeth.

A pesar del diagnóstico, los médicos no renunciaron a salvarle la vida. Lo remitieron al hospital Santa Clara. Su cabeza y rostro presentaban múltiples fracturas a causa del impacto. “Fue atendido por el equipo de urgencias, que inició su estabilización. Lo hospitalizaron en la unidad de cuidados intensivos, donde fue valorado por el equipo de cirugía plástica, que optó por la reconstrucción del cráneo facial”, explicó la Secretaría de Salud.

Me advirtieron que iban a hacer todo lo posible, pero que no me ilusionara. Todo dependía de la cirugía y, en caso de ser exitosa, él podía quedar con algunas consecuencias, como quedar mudo y, en el peor de los casos, parapléjico”, recuerda Janeth.

El procedimiento

El médico Alejandro Denis, coordinador del equipo de cirugía plástica y reconstructiva de la Subred Centro Oriente y quien estuvo al frente de caso, explica el complejo procedimiento, que consistió en reconstruir la bóveda del cráneo, incluyendo la órbita de los ojos y la mandíbula, a través de injertos óseos y material de titanio. La cirugía duró cinco horas.

Los neurocirujanos hicieron el drenaje de un hematoma que tenía en el cerebro. Cuando el paciente se recuperó, comenzaron la reconstrucción del cráneo como si se tratara de un complejo rompecabezas: primero la bóveda, luego la base craneal y finalmente las órbitas, la nariz y los maxilares.

“Inicialmente pensamos que iba a fallecer. Pensamos que no era posible una reconstrucción de esa magnitud. Su estado era muy crítico y tenía unas lesiones muy graves. Pero tuvo una evolución satisfactoria, nos pusimos el reto de hacer la reconstrucción y finalmente fue exitosa. Todo fue gracias al hospital, a la unidad de cuidados intensivos, que nos dio los insumos y la tecnología. Por eso se sacó adelante el estado de salud del paciente y la reconstrucción de su rostro”.

Fueron horas eternas, que al final les devolvieron un poco de esperanza. “Salió el médico y nos dijo que les había ido bien en la cirugía, pero que ahora tocaba esperar. En ningún momento me dijeron que se iba a salvar. A partir de ahí fueron semanas en estado crítico, pero evolucionó bien. Hoy camina, conoce y ha ido retomando sus actividades. Para mí es una gran dicha tenerlo y saber que existen Dios y los médicos, que con unas manos poderosas y milagrosas me lo devolvieron con vida. A pesar de la gravedad del accidente, quedó muy bien”, dice Janeth.

Los médicos me dijeron que soy un caso excepcional, porque en este tipo de accidentes de cien sólo se salva uno. Y ese fui yo”, acota Héctor.

La cirugía estuvo a cargo del equipo de procedimientos de alta complejidad de los hospitales Santa Clara, La Victoria y San Blas. Con este caso se convierte en referente para la atención de pacientes con patologías oncológicas y para aquellos que, a causa de algún accidente o enfermedad, requieren de una reconstrucción facial y corporal”, explicó la Secretaría de Salud.

Héctor Henry Rey Dimaté debe volver ocasionalmente al hospital Santa Clara. Recibe atención ambulatoria, le recetan cremas para reducir las cicatrices y bloqueadores para proteger su piel. Entre tanto, los médicos celebran el procedimiento como un acierto que contribuye a la investigación científica en el campo de la cirugía plástica.

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