Dos hermanas enviaban mujeres a prostituirse en China y Singapur

Las autoridades hicieron un llamado para que otras mujeres no caigan en las artimañas de estas organizaciones transnacionales. Foto: Abel Cárdenas - Archivo / EL TIEMPO

Seguimiento a esta banda, que reclutaba en Bogotá, Cali, Medellín y el Eje Cafetero, duro seis años.

Por: Justicia.

Rubias, de no más de 23 años y delgadas eran las características que debían cumplir las mujeres que eran reclutadas para ejercer la prostitución en Singapur y China.

TOMADO DE: eltiempo.com

“Muchas viajan engañadas, otras obligadas, pero al final terminan explotadas sexualmente por el temor a ser asesinadas o a que tomaran retaliaciones contra su familia”, se lee en el expediente con el que la Fiscalía General amparó la investigación que por seis años se adelantó, y que permitió destapar la trama de una red dedicada a la trata de personas en el país.

Este hallazgo llevó a las autoridades a enfatizar su llamado para que otras mujeres no caigan en las artimañas de estas organizaciones transnacionales, las cuales ofrecen falsas oportunidades de empleos en el exterior.

Llamó la atención a los investigadores que la estructura criminal estaba conformada en su mayoría por mujeres, de las que se lograron identificar a 11, además de cuatro hombres. Entre las detenidas están las hermanas Verónica y Ruth Adriana Cortés Pérez, señaladas de ser jefes.

Verónica y su pareja, Alexánder Cortés, eran quienes coordinaban desde Bogotá la captación de víctimas, provenientes de familias humildes de Cali, Medellín y el Eje Cafetero.

En Hong Kong, Ruth Adriana –se lee en el dosier– era quien “recibía a las jóvenes y las obligaba a someterse a tratos crueles, las explotaba sexualmente en bares y oficinas”. Trabajaban en centros nocturnos de Hong Kong y Macao, en China, o eran enviadas a Singapur.

El rastreo se sustentó en una serie de interceptaciones telefónicas, ordenadas por un juez especializado, con las que se develó el ‘modus operandi’ de esta red.

En uno de los audios se escucha a Leidy Amador Guzmán y a Rosa Nidia Zambrano, que contactaban a las víctimas en el Eje Cafetero, cuando hablan de una joven de 18 años a quien su propia madre quería enviar al exterior.

Explotadas

Esta red advertía a sus retenidas que para volver a Colombia tenían que pagar los tiquetes con un valor cinco veces mayor y, además, les cobraban otras sanciones.

“Eran tratadas como esclavas. Aparte de la millonaria suma de dinero que debían pagar para regresar, tenían que enfrentar multas que hacían impagable el monto de la ‘deuda’”, sustentó la Fiscalía.

JUSTICIA
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