El poder de una siesta de 30 minutos

Hacer una siesta de entre 20 y 30 minutos al día es necesario para retomar fuerzas, pues después del almuerzo la temperatura del organismo baja y sus funciones se vuelven más lentas. / iStock

POR: marcela díaz sandoval

Además de lograr mayor productividad y mejores ideas en la oficina, este pequeño descanso contribuye a una vida más prolongada. Conozca algunas empresas dedicadas a promover espacios para regalarse un sueñito en la ciudad.

TOMADA DE:.elespectador.com

Dormir es tal vez uno de los placeres de la vida con el que todos los seres humanos se identifican. Sin embargo, en muchos casos las largas jornadas laborales, responsabilidades familiares o apretadas agendas obligan a la mayoría a regalarse esta pausa durante el día solo cuando el cuerpo pide a gritos un receso.

Una acción que termina ignorando las bondades que el descanso le genera al organismo. Repercute en el aspecto físico, facilita habilidades cognitivas complejas como la toma de decisiones, acelera el proceso de aprendizaje y aumenta el rendimiento sexual, entre otras. Efectos reparadores que no solo se logran tras largas horas de sueño. 20 o 30 minutos de siesta durante el día también son poderosos.

Así lo advierte Franklin Escobar, director científico de la Fundación Sueño Vigilia Colombiana. “El ser humano viene fabricado para tener un descanso extra a lo largo de la jornada, lo ideal es que sea de media hora. Esto coincide con un período en que la temperatura del cuerpo disminuye y hace que sus funciones sean más lentas”.

En la práctica, quienes toman la siesta no sólo se despiertan más activos y recuperados, sino que logran resultados más brillantes gracias a que aumentan las capacidades neurocognitivas, favoreciendo la creatividad, productividad, calma y la reducción del estrés durante cierto tiempo.

A la siesta se le empezó a dar importancia hace varios años, cuenta Escobar, cuando unas empresas de automóviles hicieron estudios y dividieron a los empleados en dos grupos: los que iban a hacer una pausa en la jornada laboral y los que no. Descubrieron que sí se logran resultados más positivos cuando se interrumpe la jornada para un breve descanso. De hecho, hoy en Alemania y Japón la siesta laboral es una norma.

Sin embargo, los beneficios más importantes no están relacionados con el rendimiento laboral. “Está científicamente comprobado que la gente que vive en el Mediterráneo o cerca del mar es más longeva, su promedio de vida es de 110 años. Cuando se habla con ellos, la mayoría se lo atribuyen a que han hecho siesta toda su vida”, agrega el experto.

Teniendo en cuenta esta realidad, han surgido empresas alrededor del mundo con el único objetivo de brindar unos minutos de descanso a aquellos que por tiempo y distancia no se pueden trasladar de la oficina a la casa. Y es que cada vez son más las personas dispuestas a pagar por poder tomarse un breve tiempo de descanso.

Muestra de ello es Yelospa, un emprendimiento con presencia en Nueva York, Puerto Rico y Brasil, en el que se paga US$1 por minuto de siesta, en lo que ellos denominan YeloCab —un sistema de terapia del sueño dentro de unas cabinas de tratamientos patentados—. Los clientes pueden elegir entre pagar simplemente por dormir o para que les hagan un masaje energizante mientras toman la siesta.

Otra empresa es Metronaps, una compañía estadounidense que provee un servicio de siestas en el lugar de trabajo. Ellos se encargan de llevar los “energy pods”, unas cabinas que reproducen música tranquila en una posición adecuada para una siesta corta, en la que se despierta a los ocupantes suavemente al concluir la misma.

Basada en investigaciones y pruebas científicas, Metronaps afirma que las siestas programadas aumentan la energía y contribuyen a evitar posibles errores por cansancio. Su precio arranca en US$15 mensuales por empleado, por ahora el servicio sólo está disponible en Estados Unidos, el Reino Unido, Australia, Alemania y Dinamarca.

En Colombia, según Franklin Escobar, “en vez de avanzar se ha ido perdiendo la costumbre de tomar la siesta, en la medida en que las ciudades cada vez están más congestionadas y se hace difícil el traslado”. Y por parte de las empresas, concluye, hace falta una mayor conciencia de que las personas más descansadas son trabajadores mucho más productivos.

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