Cinco lugares colombianos para escaparse a comer trucha

Jardín, Antioquia. Pedro Szekely, Flickr.

Escapada de fin de semana que se respete incluye un buen almuerzo, y la trucha se ha convertido en uno de los peces preferidos por los colombianos. Y no sólo existen llamativos lugares a los que se puede ir a pescar y comer junto a la tranquilidad de un lago, sino que su consumo también ofrece grandes beneficios.

TOMADA DE:elespectador.com

Según la Federación Colombiana de Acuicultores (Fedeacua), además de ser deliciosa, la trucha le aporta al cuerpo un promedio de 227 calorías y 198,79 gramos de proteínas, fósforo, que mejora la memoria, y hierro, que beneficia el crecimiento de los más pequeños. Eso sin decir que, de acuerdo con sitios como Cookpad, existen más de 200 maneras de prepararla.

Tal es su importancia para los colombianos que incluso se trata de uno de los peces más cultivados en el país, representando el 15,38 % de las 109.300 toneladas de la producción piscícola nacional en 2016. De acuerdo con la federación, los principales departamentos productores de este pescado son Boyacá, Cundinamarca, Cauca, Antioquia y el Eje Cafetero. Así que lo invitamos a escaparse a los siguientes destinos la próxima vez que tenga antojo de trucha.

Jardín, Antioquia

Tres cosas convierten a este municipio ubicado a poco más de tres horas de Medellín en el pueblo más bonito de Antioquia, como lo llaman los habitantes del departamento: las casas coloniales siempre decoradas con flores, las reservas naturales para hacer avistamiento de aves y deportes de aventura y las trucheras, criaderos de tradición usualmente ubicados a las afueras del casco urbano, en las faldas de las montañas que rodean el pueblo. Aquí los viajeros pueden pescar su propia trucha y disfrutarla en diferentes preparaciones: apanada, a la molienda, al ajillo o hasta rellena de camarones. La más cercana al pueblo se llama Montemar y tiene zona de camping.

Tota, Boyacá

De acuerdo con Fedeacua, Boyacá es uno de los departamentos donde más se cultiva y se consume trucha en el país. Una experiencia que vale la pena vivir en la laguna de Tota, la más grande de Colombia, además de ser una de las más hermosas por sus aguas color turquesa que bañan sus playas de arena blanca. Aquí nadan truchas comunes, de arcoíris, de quebrada y suiza parda, que han hecho que la pesca deportiva se convierta en una de las actividades preferidas por los visitantes. Los mejores sitios para comerla se encuentran en Playa Blanca, al sur de la laguna.

Salento, Quindío

Además de deleitarse con la vista del Valle del Cocora, cuando se va a Salento, Quindío, una parada obligatoria es para comer trucha. Y es que en restaurantes como Selva Alegre, La Gran Trucha o Bosques de Cocora (que en 2001 fue reconocido como el establecimiento que más truchas vende en el país), este plato se puede disfrutar en distintas preparaciones. Desde dorada hasta al ajillo, pasando por hawaiana, con champiñones, marinera, a la criolla y gratinada. Muchos de estos restaurantes se encuentran repartidos en las pocas calles que componen este municipio que conserva su arquitectura colonial. Así que además de disfrutar de la gastronomía, vale la pena recorrer la Calle Real, contemplar el paisaje desde el mirador e, incluso, acampar y disfrutar de una población que crece en la montaña.

Belmira, Antioquia

Con la truchera más grande de Antioquia, inaugurada en 2016 con una inversión de más de $450 millones, este municipio ubicado al norte del departamento es uno de los destinos preferidos para quienes quieren disfrutar de una trucha o los aficionados a la pesca deportiva. La trucha arcoíris es un producto tan importante para el municipio, que cada año, en diciembre, se realiza la Fiesta de la Trucha, en la que además del ya tradicional Concurso Nacional de Pesca, se realizan eventos culturales y deportivos para que los visitantes conozcan más de este municipio a 64 kilómetros de Medellín.

La Cocha, Nariño

A 40 minutos de Pasto se encuentra esta laguna de 20 kilómetros de largo por 5 de ancho y hasta 75 metros de profundidad, la segunda más grande de Colombia. Fue un lugar sagrado para distintas comunidades indígenas y hoy es una reserva natural, pues sobre sus aguas flota la isla La Corota, un santuario de flora y fauna, y se encuentra el humedal más grande de Los Andes. A su belleza natural de 41,5 kilómetros cuadrados (que se puede conocer en kayak o lanchas), se suma una tradición culinaria: la trucha arcoíris que se pesca y acostumbra prepararse en los restaurantes que la rodean.

Compartir: