“En esa carretera no se puede andar a 200 km/h, íbamos a 120”: habla conductor de Martín Elías

Armando ‘Nando’ Quintero asegura que esquivó a unos motociclistas y que un bache en el piso los hizo volcar.

Se dice que usted conducía el vehículo a más de 200 km/h. ¿Qué tiene que decir?

Eso es totalmente mentira. Primero que todo allí en una vía de esas una persona consciente de que lo espera su familia en su hogar y eso, esa vía ya muchas veces la he cogido y he visto que es de muchos baches, de mucho hundimiento en la carretera.

TOMADO DE: noticiascaracol.com

No puede andar uno en 220 km/h.

¿A qué velocidad iban en realidad?

120 km/h

¿Y que ocasiona este accidente?

Lo ocasiona una moto, una moto que yo le saco el zigzag, los esquivo para no arrollarlos, vuelvo a mi carril otra vez. Cuando vuelvo a mi carril me encuentro con un bache, un hundimiento de la vía y la camioneta pierde el control y comienza a dar vueltas y vueltas.

¿Usted quedó consciente, y cuál fue su reacción?

Sí, yo quedé consciente; no veía la hora de cuando la camioneta terminara de dar vueltas y en un momento yo miro hacia al lado y alcanzo a ver a Martín. Después vuelvo y miro y ya no lo veo.

Cuando la camioneta termina de dar vueltas, quedó en posición parada normal y encendida. Yo la apago. Trato de abrir las puertas, no me abren.

Los vidrios de mi puesto y del puesto de Martín estaban bien.

Yo quedo en shock…no sé qué pasó. No sé por dónde salió Martín, miro hacia atrás, me quito el cinturón, me solté.

Veo que están todas las bolsas de la camioneta…se habían saltado.

No veo a Pichón, un asistente de Martín. Solo veo al otro asistente que está en el baúl, Alex Ramírez. Ya busco la forma de…, Alex se baja por la parte de atrás y yo busco para bajarme porque las puertas no me abren, ni del lado de Martín ni del lado mío.

Me salgo por el lado de la puerta de atrás, por la puerta del pasajero de atrás y enseguida comienzo a buscar a Martín y a Pichón. Al primero que encuentro es a Pichón, me dice “mano, ayúdame, ayúdame”.

Comienzo a mirar que puede uno parar, los carros pasaban y nadie paraba en el momento.

Ya busco a Martín, está más allá y Martín en un momento yo le pregunto que como se siente lo que me pidió fue agua: “’Nando’ tráeme agua”. Yo corro a la camioneta a buscarle agua. En ese momento iba pasando Rolando, y Rolando es el que nos ayuda con Guama, el timbalero de la agrupación de Martín.

Y nos ayuda, primero que todo subimos a Pichón, a Ángel y a Martín pero en un momento me dice “me puya algo, me puya algo”. Lo paran entre Guama y no recuerdo si fue el conductor del Rolando y entonces Rolando busca su camioneta y sube a Martín en la parte de atrás y se lo lleva a un centro médico a San Onofre.

¿Le costó la vida Martín no portar el cinturón de seguridad?

Yo te digo la verdad, no me percaté si Martín llevaba el cinturón. Yo pensé que él llevaba su cinturón puesto porque cuando voy conduciendo yo era pendiente a mi vía, a mi labor como conductor, como siempre lo he hecho.

Me sorprendió cuando no lo veía a mi lado, que se hubiera desaparecido en el momento, no sé en qué momento. Es que ni sé en qué momento salió él.

La tragedia ha desatado muchos comentarios, en las redes hay muchos mensajes. ¿Siente temor por mensajes donde cuestionan su actitud de conductor por la maniobra que realizó en el momento?

Si me preocupa mucho. Yo soy una persona responsable, así como a Martín lo esperaban sus hijos, a mí me esperaban mis hijos. Yo duré ocho años. Me da miedo de algún seguidor de Martín que de pronto esté dolido porque se le fue su ídolo y todas esas cosas.

Eso me duele a mí por personas que de pronto estén diciendo cosas que no son, que yo iba a 220 y de pronto las perdonas dolidas me hagan un daño a mí o mi familia.

Es usted un conductor experimentado, ya ha trabajado con artistas

Yo trabajé 8 años con Sergio Luis Rodriguez. El acordeonero que estuvo con Peter Manjarrés y ahora está con Jorgito Celedón. Con Sergio anduve muchas carreteras, esa carretera la pasamos muchas veces. Sergio puede decir cómo era yo, lo responsable que era yo en mi labor.

Y a veces le pude manejar a Pipe, en ocasiones Sergio se iba en el bus y Peter…de pronto el conductor no podía por alguna razón…Peter me pedía la ayuda a mí para que le manejara.

Peter también puede decir sobre mí.

El accidente dejó muchas secuelas pero dice usted que le duele más el fatal desenlace

Desde el primer momento que me baje de la camioneta sentí mucho dolor en mis brazos, en el pecho, en la cabeza, sentía que me goteaba sangre de la nariz, pensé que se me había partido por dentro o algo.

Pero la secuela es grande, es de ver a Martín tirado y al compañero Pichón ahí tirado. Eso fue lo que más ha partido el alma y el corazón.

Ser una persona tan buena gente. Martín en poquitos días que yo estuve con él aprendí de una persona tan noble, tan buena gente, tan humano tan cercano a sus hijos, a su familia.

Yo el poquito que viví con él no lo sentía como un jefe sino lo sentía como si fuera un amigo mío de muchos años.

¿Se siente usted tranquilo, tiene su consciencia tranquila?

Yo tengo mi consciencia tranquila, hice mi trabajo. Lastimosamente no sé porque en la vida me encuentro con un bache de esos.

Porque yo ni siquiera busqué ese trabajo. Sino que ocasiones que trabaja con Sergio me crucé con Martín y veía su forma de ser y decía: “debe ser chévere trabajar con Martín”, porque veía su forma de ser.

No pensé, yo trabajaba en una mina, después de trabajar con Sergio y en esa mina es mucha seguridad, todo es seguridad.

Vengo de un trabajo que es de mucha seguridad, uno no se quita el cinturón, casco, todo. Yo entré  con Martín y todo iba bien. Yo sentí que no había tomado una mala decisión de retirarme de la mina, porque Martín me esperó muchos días, siete días de mi turno.

Porque él tenía que era yo, que era yo. Directamente no hablaba con él pero hablaba con su asistente, con Pichón. Me decía: “Él quiere contigo, hay muchas personas tras de ese puesto pero él quiere que seas tú porque ha escuchado de tu forma de ser, tu experiencia, la labor”.

¿Usted tenía dos semanas de estar trabajando?

Sí, había hecho como 4 o 5 viajes. Como dos semanas, tres semanas de estar trabajando.

En esas dos semanas pareciera como si tuviéramos años de estar trabajando. Él me dio su confianza, hasta que en un momento me sacó un verso, que Dios me había mandado a que lo cuidara.

 

AQUÍ EL VIDEO COMPLETO DE LA ENTREVISTA

Compartir: