Los enigmas en ‘La última cena’ de Leonardo da Vinci

La última cena’, en el refectorio del convento de Santa María delle Grazie, en Milán. Archivo.
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Se cumplen 565 años del natalicio del polímata florentino y ‘El Cenáculo’ sigue siendo una sus pinturas con más misterios sin develar.

TOMADA DE:www.elheraldo.co/

Las teorías alrededor de La última cena del polímata  del Renacimiento italiano Leonardo da Vinci, quien se desempeñó como pintor, arquitecto, artista, científico, escritor, escultor, inventor e ingeniero, entre otros oficios, son tan variadas como complejas.

Se dice que da Vinci acostumbraba a dejar códigos en sus obras, por lo que la obsesión por descifrarlos le ha quitado el sueño a más de un investigador.

A principios de este año una nueva hipótesis salió a la luz, en ella se revela que en el ropaje de Jesucristo y los apóstoles había piedras preciosas.

‘Las piedras del paraíso’

El hallazgo se recoge en el libro Leonardo e le dodici pietre del Paradiso (Leonardo y las doce piedras del paraíso), de la historiadora Elisabetta Sangalli.

Para Efe, Sangalli explicó:  “Me di cuenta de la existencia de las piedras preciosas del cenáculo mientras preparaba una lección sobre la obra. Observando bien los detalles, me fijé en el broche pintado por Leonardo a la altura del cuello de Cristo y seguí observando y lo noté en otros ropajes”.

“Sabiendo que Leonardo no dejaba espacio a la casualidad y daba significado a todos los detalles de sus obras, me pregunté por qué había pintado estas gemas, qué quería comunicar y cómo las asoció a los apóstoles de Cristo”, añadió.

Para intentar develar el misterio, la historiadora se ha valido de la significación que le daban a las gemas en el antiguo Egipto, a su vez que ha revisado la tradición hebraica, los escritos medievales y los pasajes de la Biblia en los que aparecen ‘las doce piedras’.

Llamadas “piedras del paraíso” son citadas en los Antiguos Testamentos y son justo doce, sin embargo, Da Vinci solo pintó ocho, detalle que según la investigadora fue a propósito.

“En la simbología bíblica del Apocalipsis, el número 7 es recurrente y por ello fueron siete los apóstoles elegidos por Leonardo”, adicionó.

Sangalli reveló que la pintura de Leonardo da Vinci fue encargada por el convento de los dominicos y se encuentra en la zona del refectorio, y el prior era Vincenzo Bandello, quien había estudiado el Apocalipsis de San Juan y pudo ser él quien dijo a Leonardo que adicionara las piedras.

El autorretrato

El novelista Ross King, por otro lado, considera que Da Vinci eligió al apóstol Tomás para hacerse un autorretrato en la pintura.

Para llegar a esta teoría se basó en dos cosas: una es un poema de Gaspare Visconti en el que se refiere a un artista que plasmaba “su mímica y sus acciones” a sus personajes, mientras se mofaba de ese pintor que tenía la costumbre de autorretratarse en sus cuadros.

Esto lo refuerza en que el poema fue escrito en la época en la que Da Vinci terminó la obra, tiempo en el que también ambos se encontraron en Milán.

Además, contó que el gesto más frecuente de representarse del artista era con el dedo apuntando, la pose que tiene Santo Tomás en el cenáculo.

La otra justificación es, según contó al diario El País, que, “Si Leonardo hubiera tenido que elegir un personaje, habría sido Tomás, ya que dudaba de todo”.

Pero para King, el rostro del pintor no se encuentra solo reflejado en el más escéptico de los apóstoles, sino que también en Santiago, el menor, habría un autorretrato de Leonardo.

La hipótesis de King se encuentra en un libro titulado, Leonardo and the Last Supper (Leonardo y la última cena) publicado en el 2012.

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