Grupo de corredores fue víctima de atraco masivo en Las Palmas

Este es el camino conocido como el Espinazo del Diablo, por la vía Las Palmas en Medellín. FOTO www.wikiloc.com

ESTEFANÍA CARVAJAL RESTREPO |

No era la primera vez que el grupo de corredores de aventura Los Nauseabundos se atrevía a subir por el camino conocido como el Espinazo del Diablo en horas de la noche, pero probablemente sí será la última.

A eso de las 8:00 p.m. del viernes, cuando iban por la mitad del camino de 45 minutos que va del Colegio Latino, en Las Palmas, al alto de La Paloma, en el Parque Arví, tres hombres, uno de ellos armado con un revólver, interceptaron al grupo y los obligaron a despojarse de celulares, anillos, cadenas y navajas.

TOMADO DE: elcolombiano.com

“El Espinazo del Diablo es un camino hermoso que sirve de subida y de bajada hasta Santa Elena. Nosotros los hacemos como ejercicio en 45 minutos, a buen paso, pero el común de la gente se puede demorar hasta dos horas”, cuenta uno de los integrantes del grupo a quien llamaremos Marlon, porque prefiere no decir su nombre.

Marlon relata que los hombres que los abordaron eran jóvenes y no tenían acento paisa:“Uno de ellos, el que tenía la pistola, era morenito y gordo. Los otros dos eran flaquitos y más pequeños. El del arma de fuego era como el jefe. Los demás tenían navajas, pero además cogieron las de nosotros cuando empezaron a esculcar los bolsos”.

El corredor asegura que ellos siempre llevan navajas cuando salen a hacer deportes de aventura, pero no por defensa personal sino como herramienta de supervivencia en los bosques.

“Cuando nos encontramos con ellos empezaron a hacernos preguntas. ¿Quiénes son? ¿De dónde vienen? ¿Para dónde van? ¿Tienen tatuajes? ¿Llevan armas o drogas? ¿Cuántos son?”, recuerda Marlon.

Pero ni siquiera ellos mismos sabían cuántos eran, porque no se contaron antes de salir. Entonces, los atracadores los reunieron y los contaron: eran trece deportistas, once hombres y dos mujeres.

Los Nauseabundos no saben por qué los ladrones les preguntaron si tenían tatuajes, pero suponen que querían saber si pertenecían a algún combo enemigo.

“Estuvimos como treinta minutos con ellos, pero todo fue muy tranquilo. Nos requisaron las mochilas una por una y se llevaron celulares, anillos, cadenas y navajas. A algunos les revisaron la billetera y se las devolvieron intacta; a otros les sacaron la plata. Nos preguntaban: ¿qué vamos a hacer con ustedes? Pero con toda la seguridad tres hombres atracaron a trece personas”, cuenta Marlon.

Además de siete celulares y otras joyas de valor, los ladrones les quitaron los tenis a Marlon y a otro de sus compañeros, y a cambio les dejaron los zapatos que llevaban puestos.

“Menos mal era de la misma talla que uno de los ladrones, porque sino cómo hubiera bajado”, dice Marlon y se ríe. Al mal tiempo buena cara.

Cuando los desvalijaron a todos, los ladrones les ordenaron que esperaran treinta minutos antes de bajar de nuevo por el Espinazo del Diablo. Los tres hombres cogieron el camino hacia Las Palmas.

“Ahí mismo, apenas se fueron, nosotros llamamos a la Policía desde un celular que logramos esconder. Les dijimos dónde estábamos, pero nos pidieron dirección exacta. Yo les dije que no había dirección, porque era una montaña, pero que les podía explicar por dónde era o mandarles la ubicación exacta vía satelital. Me dijeron que no tenían internet”, relata el corredor.

Este fue el lugar exacto del atraco según Spot, la aplicación con la que Marlon registra vía satelital el paso a paso de sus rutas por montaña:

Según Marlon, la Policía quedó en devolverles la llamada, pero nunca lo hicieron. “Nos dejaron abandonados”, dice.

El coronel Cuesta, comandante operativo(e) de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, dice que no tienen información sobre el atraco masivo, y que anoche no reportaron denuncias sobre robos en Las Palmas a la estación central.

Veinte minutos después, a las 8:47 de la noche, los trece corredores bajaron el Espinazo del Diablo casi pisándoles los talones a los ladrones, porque ellos ya conocen muy bien el camino.

“Veníamos una vez a la semana, pero la inseguridad nos tiene muy aburridos. Es el tercer atraco masivo en la misma zona en menos de dos meses”, asegura Marlon y agrega que hace pocos días, dos compañeras deportistas fueron atracadas en el mismo camino.

El otro atraco masivo al que se refiere Marlon sucedió a principios de octubre, cuando el grupo caminantes Uandilli fue abordado por ladrones en el alto de La Paloma, en el Parque Arví. Robaron los celulares, billeteras y joyas de 35 deportistas.

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