Ordenan cárcel a reconocido empresario de Buga que realizaba orgías con niños y niñas

El empresario está prófugo desde 2012. Foto: AFP.

El hombre tenía como deleite recoger menores en pobreza extrema y llevarlos a su mansión para realizar aberraciones sexuales.
Una prostituta de Buga de 19 años, no aguantó ver más las aberraciones que hacía Diego Torres Núñez con niños en pobreza extrema y hasta de 10 años de edad. Después de una faena sexual en la que la mujer participó, decidió denunciar a Torres ante la Fiscalía. El caso empezó a ser investigado hace 4 años y la Corte Suprema de Justicia acaba de dejar en firme una condena de 17 años y medio de cárcel que sólo se empezaría a aplicar si las autoridades encuentran al temible empresario.

TOMADO DE: noticiasrnc.com

El magistrado Fernando Castro redactó el fallo y quedó impresionado del actuar delictivo de Torres y de los errores de la justicia en este caso. El sentenciado solo pagará 17 años de cárcel por el delito de actos sexuales
abusivos con menor de 14 años, pero en el juzgado y en el Tribunal de Buga no se condenó por pornografía con niños y hasta incesto. La Corte no pudo condenarlo por los otros delitos porque la Fiscalía no se lo pidió.

La historia de terror inicia en febrero de 2012. Torres permanecía en Buga de lunes a viernes y los fines de semana viajaba hasta Cali donde vivía su esposa Esmeralda Medina. Una tarde invitó a dos prostitutas a su finca a
las afueras de Buga, ellas quedaron sorprendidas cuando encontraron a una niña de 13 años y a su hermanito de 17 teniendo relaciones sexuales en compañía de otra menor que no superaba los 10 años de edad. El
empresario sacó su cámara de video y grabó el acto.

Horas después, el hoy sentenciado, llevó en su carro a las niñas y a las jóvenes hasta el casco urbano de Buga, y lo que le indignó más a una de las prostitutas es que “cuando las dejó allí, la menor de ellas le pidió que le
diera un mercado para la mamá y éste se negó, entregándole la suma de tres mil pesos y a su prima de 13 años, cinco mil pesos, mientras que a las jóvenes mayores les había pagado previamente la suma de cien mil
pesos a cada una”.

Es que la Corte narra que Diego Torres tenía como deleite recoger menores en pobreza extrema y llevarlas a su mansión donde realizaba aberraciones sexuales, las grababa en video y luego guardaba lo registros como
trofeo.

Días después del primer encuentro con las prostitutas de 19 y 20 años y con los menores de edad, Torres volvió a llamar a las dos trabajadoras sexuales. Esta vez las invitó a la sede donde opera la empresa aeronáutica.
Ellas llegaron en taxi y de nuevo vieron a la niña de 10 años en compañía de otra menor de 13 o 14 años. El empresario las subió a un helicóptero y como en una escena propia de una película de narcotráfico, las paseó en
la aeronave y les dio alucinógenos.

Esta fue la última aberración que presenció la trabajadora sexual antes de denunciar a Torres, ella le narró al fiscal que en una ocasión el hombre le mostró el video de los niños realizando actos sexuales. El terror duró al menos 3 meses y solo se decidió a denunciar el 20 de abril de 2012.

Las autoridades penales y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar entraron a actuar, ubicaron en diciembre de ese año a dos niñas de 12 y 13 años, las indagaron sobre las famosas actividades sexuales del empresario Torres y no pudieron callar más sobre los abusos a lo que fueron sometidas.

“Describiendo al detalle todas las actividades que realizaban con la intervención de otros hombres adultos, las cuales, previo requerimiento de TORRES NÚÑEZ para que tomaran un baño y se pusieran unos «pareos», incluían masturbación, sexo oral, sexo con las menores y entre ellas, aludiendo las niñas también al consumo de sustancias estupefacientes y a la exhibición de material pornográfico de menores de edad”.

En el proceso sale a relucir un acto que podría rayar con el cinismo. A las afueras del juzgado, mientras estaba a punto de ser condenado el empresario de los aviones Diego Torres, su esposa se encontraba intentando convencer a las víctimas de que hablaran de su marido como un hombre benefactor, que ayudaba a sus familias con mercados y dinero en efectivo.

El juez al ser alertado de un supuesto plan para que los testigos se retractaran, decidió formular un interrogatorio de más de 70 preguntas a las menores. Para la defensa del empresario, el juez incurrió en violación al debido proceso por la forma como realizó la indagación. Dijo el abogado ante la Corte, que no se trataba de preguntas aclaratorias o complementarias sino un extenso y nuevo cuestionario. La actuación del juez de
conocimiento de Buga fue el puntillazo final para que el polémico empresario fuera sentenciado inicialmente a 14 años de cárcel.

Durante el proceso también se ordenó el allanamiento del predio donde se practicaron las orgías, pero le llama la atención a la Corte que esa diligencia nunca fue realizada por el Cuerpo Técnico de Investigación de la
Fiscalía. El juez no condenó a Torres por pornografía infantil como se lo pidió la Fiscalía porque no aparecieron las pruebas de los videos.

A la Corte le preocupa que quien sembró el terror en lo niños de Buga no haya sido condenado por delitos más graves que actos sexuales abusivos. En la sentencia le dice al juez que no era necesario ver los videos para
sentenciar por otros delitos al empresario, “bastaba con darle credibilidad a los testimonios de los niños y de la prostituta que denunció”.

Diego Torres no aparece. Está prófugo desde 2012. El caso fue cerrado por la Corte al inadmitir la casación. En Buga las autoridades y las víctimas temen hablar del empresario por posibles represalias. El terror de los
niños de Buga sigue suelto.

NoticiasRCN.com

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