Las flores ya no huelen como antes por la contaminación

En ambientes de escasa contaminación, la fragancia de algunas flores puede alcanzar centenares de metros. FOTO JAIME PÉREZ

Tal vez no lo advirtamos a menudo, pero las flores no huelen lo mismo. No si en el aire hay contaminación, como el llamado ozono superficial.

TOMADA DE:elcolombiano.com

Para una nariz bien entrenada la diferencia se hará sentir. Por ejemplo, es el caso de las abejas y abejorros que se desorientan un poco.

El ozono es un contaminante que en exceso afecta los pulmones, exceso que en algunas ocasiones, de manera puntual sentimos por ejemplo hasta el en Valle de Aburrá.

Un solo ejemplo: ayer hacia el mediodía en la estación de medición de la calidad del aire en Caldas estaba un poco sobre el límite.

Esa contaminación es producida por los automóviles y también por distinto tipo de industrias.

Y no es un solo estudio el que ha encontrado esa diferencia, son varios que revelan que destruyen los aromas que emiten las flores, que no es que hayan dejado la costumbre de emitirlos.

Distancias

Los contaminantes destruyen la fragancia de las flores impidiendo así que se acerquen los polinizadores.

Un estudio en Atmospheric Environment de la Universidad de Virginia en 2008 encontró que el aroma no estaba llegando muy lejos.

“Las moléculas de las esencias producidas por las flores en un ambiente poco contaminado, como el de los años 1800, podían viajar de 1.000 a 1.200 metros, pero en el ambiente contaminado actual en las grandes ciudades solo llega a los 200 o 300 metros”, explicaba entonces el profesor José D. Fuentes, coautor de esa investigación.

Eso, lógico, dificulta la localización de las flores por los polinizadores.

Pero no es solo un estudio de hace años. Hace un mes exacto, en la misma revista científica, investigadores de Penn State encabezados por Fuentes, llegaron a las mismas conclusiones.

“Muchos insectos tienen nidos a 1.000 metros de su fuente de alimento, lo que significa que las esencias tienen que viajar mucho antes de que las detecten los insectos”.

Cada insecto tiene capacidad de detectar ciertos tipos de olores.

El panorama se complica en este punto. Los hidrocarburos emitidos por las plantas se descomponen en la interacción con ciertos contaminantes como el ozono. Esa descomposición deriva en la creación de más contaminantes, como los radicales de hidroxilo y nitrato, afectando más el olor de las flores.

El fenómeno parece más notorio en el pico del verano.

El nivel

Entonces, ¿se podría sentir ese efecto en el Valle de Aburrá? La respuesta sería sí, si se extrapolan los hallazgos.

En Estados Unidos niveles de ozono de 60 partes por billón se consideran moderados y en ese nivel se encontró que se producían suficientes cambios químicos en el olor como para despistar las abejas.

En nuestro medio 60 es el límite permitido, que se sobrepasa de tanto en tanto.

Si los polinizadores no alcanzan a oler las flores, los humanos con nariz menos especializada tampoco lo logran bajo condiciones de contaminación como las de nuestras ciudades.

Más datos refuerzan la incidencia del aire sucio: la molécula de esencia alfa-pineno sobrevive cerca de 40 horas en un ambiente libre de ozono, pero menos de 10 cuando este gas sube a 60 partes por billón, y solo 1 hora si el nivel es de 120 ppb.

Otra molécula, beta mirceno viaja más de 1.000 metros en un ambiente libre de ozono, pero solo 500 y 300 bajo aquellos dos niveles.

Espectrómetro

Hay otro estudio que aporta al tema y le confiere mayor validez. Publicado en la revista New Phytologist estudió la relación de las flores, el aire contaminado e insectos como los abejorros Bombus terrestris.

Los investigadores emplearon un espectrómetro de masas para medir la presencia de las moléculas de las esencias. A solo 4,5 metros de la flor, con niveles de 120 ppb de ozono, había 17 a 31 % menos moléculas que junto a la flor.

En el ambiente sin el olor las abejas pasan menos tiempo, demostraron también.

Una muestra de que en las ciudades podríamos estar perdiendo el placer de oler la fragancia de una flor. No es que nuestra nariz ande mal.

CONTEXTO DE LA NOTICIA

INFORMECUANDO LAS FLORES PIERDEN SU AROMA DULCE

· El ozono superficial no es el ozono que hay en el ambiente, como en la alta atmósfera. Es creado cuando compuestos orgánicos volátiles se mezclan con los óxidos de nitrógeno y son expuestos a la luz solar. Hace difícil respirar e incentiva las crisis asmáticas.

· También se estima que los crecientes niveles de ozono superficial afectan la producción de alimentos agrícolas.

· El ozono hace que las flores “pierdan” su olor dulce atractivo no solo para los polinizadores sino para las personas.

· Las esencias que emiten las plantas son transportadas largas distancias por el viento. La polución impide que viajen intactas.

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