Cómo identificar las alergias

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Años atrás, algunos alérgicos no podían disfrutar de ciertos eventos de la Feria de las Flores. Cuando la cabalgata era todavía un evento de la Feria, sectores completos del Valle de Aburrá quedaba inundados de pelos de los animales, y con base en la severidad de la reacción salir a la calle era imposible para algunos.

TOMADA DE:elcolombiano.com

Tanto así que, si no recibían tratamiento, tenían que salir de la ciudad o encerrarse por completo en sus viviendas.

Por supuesto, esto se trata de casos extremos. Sin embargo, lo cierto es que las enfermedades alérgicas pueden producir este tipo de reacciones en la gente.

Desde el 2013, la Organización Mundial de las Alergias (WAO por sus siglas en inglés) alertó el aumento de las enfermedades alérgicas en los países desarrollados y en vía de desarrollo. El Libro blanco sobre alergia indica que “el aumento en la prevalencia de las alergias ha continuado en el mundo industrializado por más de 50 años. Este incremento es especialmente problemático en los niños, sobre quienes recae la mayor carga de esta tendencia”.

El origen de todo

En términos sencillos, una alergia es una reacción exagerada del sistema de defensas del cuerpo frente a un agente externo.

“Se trata de una respuesta excesiva frente a un estímulo que normalmente no produce enfermedad, como un medicamento, alimento, el polen de las plantas, cosas regularmente inofensivas pero que ante el alérgico generan reacciones variadas”, explica María Victoria Moreno, alergóloga clínica.

¿Por qué se dan estas respuestas excesivas en una persona y en otra no? Aunque los elementos relacionados pueden ser muchos, en general se considera que las causas de las alergias están divididas en dos grandes grupos: factores genéticos y ambientales.

“Hay una predisposición genética frente a desarrollar una cierta alergia, pero no es que se nazca con ella”, indica Ingrid Bissinger, alergóloga.

“Realmente uno se puede volver alérgico a algo a cualquier edad. Lo más común es detectarlo en ciertos tiempos, como cuando se es un niño, pero [así se haya comido antes] podés desarrollar una alergia al maní, por decir algo, a los 50 años”, añade.

Lo más común

Los elementos que pueden generar una reacción alérgica en una persona son múltiples, e inclusive un solo individuo puede tener varias enfermedades alérgicas distintas.

Sin embargo, una forma de entender las causas más comunes es dividirlas según la forma como llegan a los alérgicos: por ingesta, alimentos como el pescado, los mariscos o ciertas nueces; por inhalación, como el polvo, polen o pelo de algunos animales; por contacto, como el látex o algunas plantas; y mediante el torrente sanguíneo, como los medicamentos o el veneno de la picadura de ciertos insectos.

“Desde un punto de vista clínico las manifestaciones de la alergia en una persona se dan en los órganos que están en contacto con ese medio ambiente: ojos, nariz, sistema respiratorio, sistema gastrointestinal o piel. Esos son los órganos más afectados por procesos alérgicos”, aclara Moreno.

Esto no quiere decir que sean los únicos órganos afectados. Algunos estudios han indagado si, por ejemplo, una persona alérgica al maní puede sufrir una reacción grave si su piel entra en contacto con este, en vez de ingerirlo. Se ha encontrado que, en general, es poco probable que ocurra. Sin embargo, no puede descartarse por completo.

Flores, frío, caballos

Con todo esto, las reacciones alérgicas son un tema con asuntos todavía por estudiar por la ciencia.

Por ejemplo, un mito común entre la gente es pensar que porque cuando disminuye la temperatura y se les congestionan la nariz o los ojos, tienen alergia al frío.

“La única alergia al frío es la urticaria que puede producir el contacto con bajas temperaturas, como el agua o frío extremo”, comenta Moreno.

Algo diferente, añade la experta, es que el frío es un irritante ambiental, que puede desencadenar manifestaciones de otras enfermedades respitarorias, como una gripa.

En el mismo sentido de los mitos comunes, Bissinger suma que: “la gente le dice rinitis a la alergia, cuando puedes tener rinitis no alérgica. Puede ser, inclusive, una rinitis que se desencadene con elementos ambientales como el cigarrillo o el cambio de temperatura, pero no es una alergia como tal”.

También está el tema de las generalizaciones. Ocurre, por ejemplo, con el asma, donde: “los bioenergéticos dicen que los niños con asma o rinitis no deben tomar lácteos porque producen alergia. Esto es un fenómeno supremamente raro, el síndrome de Heiner, pero en general no hay problema”, expone la experta.

En el mismo sentido se expresa el Consejo Nacional de Asma de Australia, que indica no disminuir el consumo de estos alimentos: “hay muy poca evidencia científica que apoye el mito de que los lácteos sean un desencadenante común”.

Sobre la Feria y la historia de la cabalgata, Bissinger cuenta que, en efecto, los alérgicos a los pelos del animal que no recibían terapia debían buscar una forma de evitar salir de sus hogares. “Pero se trata de personas que no querían recibir inmunoterapia, pues pacientes con ella podían asistir”, esclarece.

¿Y las flores y aquellos alérgicos al polen? La experta ilustra que si bien son plantas con polen, el de estas es muy pesado (“tanto que debe ser transportado en las patas de los insectos”) y no corre el riesgo de ser llevado por el viento. Por su parte, Moreno ratifica que las plantas que en verdad significan un riesgo para los alérgicos al polen son otras, como árboles o malezas.

No obstante, existe un fenómeno particular: la alergia a las flores, que suele desarrollarse por la exposición prolongada a las plantas y se considera un riesgo ocupacional de, entre otros, los floricultores.

El reto para la ciencia a futuro será estudiar los factores modernos que han hecho que los enfermos de alergias aumenten en las últimas décadas. Ambiente, genética, o ambos, en algún lado podrá estar la respuesta.

CONTEXTO DE LA NOTICIA

INFORMELIBRO BLANCO SOBRE ALERGIA: CONCLUSIONES

· El crecimiento en la prevalencia [proporción de personas que sufren una enfermedad con respecto al total de la población en estudio] de las enfermedades alérgicas ha continuado durante más de 50 años.

· La tasa de sensibilización [la primera etapa del desarrollo de una alergia] a uno o más alérgenos comunes entre los niños de colegio se acerca al 40 %-50 %.

· La prevención es difícil porque aún se desconocen las causas del aumento de las tasas de sensibilización.

· Las investigaciones indican que la tolerancia es una de las claves de la prevención.

· Algunos estudios apuntan que la exposición a temprana edad a los alérgenos puede ayudar a desarrollar tolerancia.

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