El 30 de septiembre llega la cuarta temporada de “Masters of Sex”

Con un exuberante recorrido por el libertinaje de los años setenta, aterriza en el país por HBO. Hablamos con su protagonista, Lizzy Caplan, la actriz que encarna a Victoria Johnson, profeta del feminismo y pionera del punto G.

TOMADA DE:elespectador.com

El placer por el sexo empodera.

El poder de la excitación y ese intercambio químico que se apodera de nosotros, que desfoga desde erecciones, orgasmos y todo tipo de encantos y sensualidades, nunca ha dejado de ser una gran incógnita para la humanidad, una ciencia de conocimientos tan inexactos como verídicos, y sin embargo una rama de la academia tan vital para nuestra supervivencia como ninguna otra. Su teoría estaría en pañales si no hubiera sido por la tórrida historia de amor de estos dos amantes que rompieron todos las reglas para descubrir la anatomía del placer.

Me refiero a William Masters, el ginecólogo nacido en Missouri (Estados Unidos) que a finales de los años 50 decidió realizar el primer estudio clínico en la historia con personas teniendo sexo libre y carnal. Y junto a él, su secretaria y amante, Virginia Johnson, musa de Masters que se convertiría en aliada y alfil para Human Sexual Response, la investigación que partió en dos la sexualidad de Occidente cuando se publicó en 1966.

En su cuarta temporada, Masters of Sex sigue siendo, además de una increíble historia de amor, toda una cachetada a esta sociedad beata y moralista, donde el goce del sexo es aún un pasaje oscuro en el gran laberinto de una moralidad machista. Este es un show sobre sexo, revolución de género y feminismo.

Hablamos en la ciudad de Los Ángeles con su protagonista, la guapa y talentosa Lizzy Caplan, la actriz que encarna a Victoria Johnson, profeta del feminismo y pionera del punto G.

¿Qué tanto creía saber sobre sexo cuando comenzó a hacer esta serie?

(Risas) Creía que sabía lo necesario, sin embargo, en el estudio de mi personaje y de la historia era vital descubrir todos los pequeños rincones de la anatomía femenina. Quedé realmente impresionada de lo que me faltaba por conocer.

Y cuatro años después de tener el “Human Sexual Response” como guía, ¿se considera hoy una experta en el tema?

No, para nada. En materia de sexo nunca se termina de aprender. Sigo siendo igual de tímida como antes.

¿Cómo se puede ser tímido cuando gran parte de sus escenas en la serie son de sexo gráfico?

Desde el principio supe que el reto era increíble, la idea como tal de que el cuerpo no tiene, ni debe tener, nada que ocultar es fascinante. Sin embargo, como actriz, la desnudez es algo que tienes que aceptar en una serie como esta. Escenas tan gráficas como de masturbación y muchas otras que nunca hubiera logrado hacer si no fuera por el equipo de trabajo.

¿Qué tan meticulosa es a la hora de rodar estas escenas?

Soy todo un sargento: superpsicorrígida sobre quién está en set, y sobre todo quién está atrás del monitor. Entre más cómoda esté, puedo hacer mi trabajo mejor. Todas las escenas de sexo son complejas coreografías de baile donde no hay nada al azar. Gracias a Dios (Risas).

En esta temporada, la serie le mete el diente a la revolución sexual de los años setenta. ¿Qué podemos esperar?

Entramos de lleno en los 70, la era de lo swingers, de la promiscuidad extrema, de intercambios de pareja, orgías, relaciones abiertas. De hecho, la solución que Bill y Virginia encuentran para su crisis es buscar nuevos compañeros, tanto en el trabajo como en la cama.

¿Somos una cultura exhibicionista?

En absoluto, y aunque muchos no lo sean, sienten la presión social de serlo. La obsesión por las redes sociales nos ha hecho caminar en esta dirección. Sin embargo mi caso es muy irónico. Pensar que tengo que estar desnuda en un cuarto lleno de gente como parte de mi trabajo, cuando sigo siendo la misma chica a la que no le gusta casi ni ponerse vestido de baño, me resulta imposible de creer.

¿Qué es el feminismo del siglo XXI?

Para mí es muy simple, así a lo largo de estos años, con la serie, muchas mujeres hayan reaccionado a mi posición. Lo veo muy simple: ser feminista hoy día no quiere decir que se odie a los hombres, o mucho menos el sexo, por factores patriarcales, ni mucho menos. Para mí, el feminismo sólo tiene una meta y es la igualdad de géneros.

Y, ¿cuál es el rol del sexo en todo esto?

Empoderarse de su sexualidad es uno de los pasos fundamentales para la mujeres que viven sometidas culturalmente. No debe haber culpa por sentir ni tener deseos sexuales. El sexo es una expresión tanto del alma como del cuerpo. Sin embargo, puede ser un arma de doble filo, porque también puede terminar perpetuando la idea de que las mujeres tienen que usar su sexualidad para alcanzar el poder o para subir en el mundo laboral. En ese caso, se estaría haciendo todo lo contrario, fortaleciendo esta sociedad de machos donde la mujer sólo vale por su sexo. Mientras sigamos siendo tratadas por la ropa que llevamos, por el perfume o por cuán bellas estemos, no habrá chance.

¿Qué ha cambiado para las mujeres desde los tiempos de Victoria Johnson?

No mucho. Seguimos con los mismos conflictos y dilemas de hace sesenta años. Aún hoy, ver en televisión una mujer desnuda es como apreciar un pedazo de carne. La gente todavía se alarma, como pasaba en los años cincuenta, cuando las mujeres no niegan ni reprimen su sexualidad. Vivimos en la misma sociedad machista, donde nuestro derechos reproductivos, el acceso a la educación y la igualdad de salarios todavía están lejos. Nos falta mucho, el panorama no es muy alentador.

Siempre se critica a Hollywood porque la mayoría de libretistas de cine y televisión son hombres blancos mayores de 50 años. ¿Cómo ha sido el hecho de que la creadora y libretista de la serie sea una mujer?

Esto es muy fácil de ver en la serie. Aunque el sexo es el hilo que mueve la historia, no ha habido una sola escena de sexo o desnudo gratuita. Tener a Michelle Ashford, la creadora del show, quien está escribiendo televisión desde los 80, ha sido una garantía de que el mensaje de poder femenino transpire en cada capítulo.

¿Todavía la incomoda que su familia la vea desnuda en televisión?

Al principio era terrible, sufría mucho. Hoy ya es algo normal. Aunque es un poco incómodo cuando regreso a donde mis padres y me topo con sus amigos o conocidos y por alguna razón terminan contándome sus historias sexuales, como si yo fuera algún tipo de terapista.

El éxito de Lizzy Caplan, quien ha sido nominada al premio Emmy por su papel de Virginia Johnson en Masters of Sex, no sólo se limita a la televisión. La actriz de 33 años, nacida en Los Ángeles, regresa este otoño al cine con Allied, el más reciente filme de Robert Zemeckis, junto a Marion Cotillard y Brad Pitt.

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