Por líos, el Envigado congela giros hasta del Real Madrid

El clan Upegui vendió el club a sus abogados para salir de la lista Clinton.

Por: UNIDAD INVESTIGATIVA |

El Envigado Fútbol Club tiene congelados los pagos que varios equipos extranjeros, como el Real Madrid, aún le deben por las transferencias de James Rodríguez, Dorlan Pabón, Jhon Córdoba y Juan Fernando Quintero, jugadores que se formaron en su escuela deportiva y que ahora juegan en el exterior.

TOMADO DE: eltiempo.com

Son más de 2.000 millones de pesos, aprobados por normas de la Fifa, que el equipo no puede recibir porque está catalogado por Estados Unidos como financiador del narcotráfico y además ya completa casi dos años en la llamada Lista Clinton, dentro del organigrama de la tenebrosa ‘oficina de Envigado’.

Para poder librarse de esa designación, el Departamento del Tesoro les está exigiendo desde vender a los jugadores que puedan estar contaminados por mafiosos hasta expulsar a sus dos más importantes accionistas: Margarita Gallego y su hijo Juan Pablo Upegui, dueños del 70 por ciento del Envigado.

La mujer es la viuda de Gustavo Upegui López, empresario deportivo que aunque murió (asesinado en el 2007), sin que tuviera condenas en Colombia, es considerado por Estados Unidos uno de los grandes capos del narcotráfico paisa.

 

Además de liderar por años la ‘oficina de Envigado’, Upegui, amigo del capo Pablo Escobar, fundó el equipo en los 90 e inscribió entre sus directivos a su hijo Juan Pablo, lo que lo convirtió, para Estados Unidos, en otra ficha contaminada por la mafia.

Para desbloquear financieramente al Envigado, los Upegui intentaron venderles su participación a equipos europeos, pero nadie se atrevió a adelantar la transacción.

Les ofrecimos las acciones a muchos, entre ellos el Mónaco y el Torre Levante, de España. También, a unos mexicanos. Pero el tema de la Lista Clinton ha hecho difícil la venta”, le dijo a EL TIEMPO Luis Valero, uno de los abogados que contrataron los Upegui para sacarlos del lío.

Ante el fracaso de esas gestiones, Valero y su socio de oficina, el abogado Horacio Luna, decidieron comprar las acciones de sus clientes y hoy son los nuevos accionistas mayoritarios del onceno paisa.

‘No soy testaferro’

Era la única manera de salvarlo de la liquidación. El equipo hace una importante labor social y es un semillero de jugadores con reconocimiento internacional”, dice Valero para explicar cómo pasó de defensor a dueño.

Ahora él y Luna figuran en la junta directiva, al lado de Ramiro Ruiz, el único directivo heredado de los Upegui que, dicen, logró pasar los controles impuestos por las agencias federales.

Además de la junta, se cambió la dirección general y la deportiva, salieron algunos miembros del cuerpo técnico y jugadores y se implementó un sistema de control de lavado de activos. También tuvieron que pagar las deudas pendientes con la Dian.

La compra que les hicimos a los Upegui es legal. No hay ningún impedimento para realizarla y tanto la DEA, la Ofac, la Fiscalía de Colombia, Coldeportes y la Dimayor como la Superintendencia de Sociedades estuvieron al tanto del proceso. Es la mejor evidencia de que el Envigado ya está saneado”, explicó el abogado Valero, y de paso negó haberse convertido en testaferros de sus clientes.

 

Lo que sí confirmó es que han roto relaciones con algunas escuelas de fútbol que, al ser chequeadas con los controles exigidos por Estados Unidos, lanzaron alertas por nexos con personas con antecedentes.

¿Cuánto pagaron?

Y aunque Valero no quiso revelar sus nombres ni cuánto pagó por el Envigado, EL TIEMPO estableció que el precio supera de lejos los mil millones de pesos. De hecho, a eso asciende tan solo un avance de los honorarios que ambos abogados les cobraron a los Upegui, cuyo pago se hizo con parte de las acciones.

Así consta en documentos internos del equipo a los que reporteros de este diario tuvieron acceso. En estos también aparece Juan Pablo Upegui recibiendo honorarios por 30 millones de pesos, una deuda del Atlético Nacional; por 500 millones de pesos y una constancia de que, a diciembre del 2015, el Querétaro Fútbol Club aún les debía 1.105 millones de pesos por la venta del jugador Jhon Córdoba al club Granada, de España.

Para completar la purga, tanto Margarita Gallego como Juan Pablo Upegui se han sometido a entrevistas con agentes federales en las que los han interrogado en torno a otros señalados financiadores y líderes armados de la ‘oficina de Envigado’: Edward García Arboleda, alias Orión; Carlos Arturo Arredondo, alias Mateo; Félix Alberto Isaza Sánchez, alias Beto, y Jesús Bedoya López son algunos de ellos.

También se les preguntó por Jorge Mario Pérez, alias Morro, jefe de la ‘oficina’ asesinado en enero del 2013 y a quien se le encontraron unas planillas de equipos de la Liga Antioqueña de Fútbol.

 

Mientras Estados Unidos avala y verifica los cambios hechos en el onceno, el equipo echó mano de una estrategia financiera que le está permitiendo recibir algunos ingresos a través de la Dimayor.

Con esa triangulación de fondos, le han ingresado dineros por concepto de préstamo o venta de derechos deportivos con equipos como el Deportes Tolima y el Equipo del Pueblo S. A. (dueño del Independiente Medellín), por más de mil millones de pesos.

Según los cálculos de Valero, en pocos meses su equipo saldrá de la Lista Clinton y ya no habrá rastro de los Upegui.

De hecho, decidió darle un asiento en la junta directiva al sacerdote Wilmer Galeano. También figura Ricardo Patiño Herrera, abogado de la oficina de Valero y defensor de señalados narcotraficantes.

Tras consultar con fuentes federales sobre la salida del Envigado de la Lista Clinton, recordaron que el América de Cali se demoró 16 años en ese proceso.

El rastro de alias Morro en el Envigado

Una de las pistas que siguieron investigadores de la Oficina del Tesoro de Estados Unidos para incluir al Envigado Fútbol Club en la Lista Clinton fue hallada en la escena del crimen de la masacre de nueve personas ocurrida en el Año Nuevo del 2013.

Se trata de las planillas de jugadores inscritos en la Liga Antioqueña de Fútbol, que estaban en poder de Jorge Mario Pérez Marín, alias Morro, una de las víctimas de la masacre.

‘Morro’ era considerado uno de los jefes de la ‘oficina de Envigado’.

Entre los documentos hallados en la escena del crimen, también se mencionaba a Tiendas Margo’s, fabricante de los uniformes del Envigado, en cuya lista de propietarios figuran Juan Pablo Upegui Gallego y Margarita Gallero Orrego.

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