¿Cómo avanza el operativo de búsqueda de los buzos perdidos en Malpelo?

Nueve días cumplen a la deriva en aguas del Pacífico los buzos Carlos Jiménez y Erika Vanessa Díaz, quienes desaparecieron tras hacer una inmersión 300 metros al norte de la Isla Malpelo, en el sector conocido como La Catedral.

TOMADA DE:elcolombiano.com

Las autoridades y familiares no pierden las esperanzas de hallarlos con vida tras rescatar el pasado viernes a Jorge Iván Morales y Hernán Darío Rodríguez, los otros dos buzos que estaban con estos dos caleños cuando fueron arrastrados por las furiosas corrientes delPacífico. Fueron localizados por una aeronave de los Estados Unidos a 46 millas náuticas al sureste de la Isla de Malpelo (es decir a 74 kilómetros).

Este martes arribaron a Buenaventura junto al extranjero rescatado en la piedra de la IslaMalpelo un día después de la emergencia.

¿Cómo se ha delimitado el área de búsqueda de estas dos personas en alta mar? y ¿a cuánto podrían estar del punto donde hicieron la inmersión hace una semana? Para responder estas y otras preguntas, El País habló con el contralmirante Paulo Guevara, comandante de la Fuerza Naval del Pacífico.

El ‘cerebro’ que delimita las coordenadas de los patrones de búsqueda está en Tumaco, Nariño, donde las autoridades tienen un software instalado en las oficinas de Guardacostas, Dirección General Marítima y el Centro de Control de Contaminación del Pacífico.

“Estos software funcionan con información sobre la longitud, corriente, viento, condiciones atmosféricas y hora, los cuales automáticamente arrojan un área estimada hacia dónde pueda estar a la deriva el objeto en el agua. Con base a esos patrones se establece un círculo de incertidumbre donde se ponen los buques y se hacen los sobrevuelos”, acotó el contralmirante Guevara. Lea también: en video: así fue el rescate de los dos buzos desaparecidos en Malpelo.

Día y noche los operativos son adelantados por el buque ARC Valle del Cauca, las dos embarcaciones Yemayá y María Patricia, una aeronave de la Fuerza Aérea Colombiana, así como un avión patrullero marítimo de los Estados Unidos y una aeronave privada contratada por familiares y amigos.

Explicó que los movimientos de los barcos se hacen en diferentes direcciones que incluyen recorridos a favor y en contra de la corriente. La información hora a hora se va actualizando con base a los datos metereológicos captados por los buques y que son procesados por los programas para así actualizar el radio de búsqueda.

“Podemos decir que desde el punto de inmersión de los dos buzos cerca a Malpelo hasta hoy (ayer) ellos se han movido, seguramente, unos 220 kilómetros porque las corrientes del mar son muy dinámicas, además que en el Pacífico hay otro fenómeno que son las mareas que en momentos pueden variar entre dos y tres metros de altura”, enfatizó el oficial.

Descartó que en las labores de búsqueda se incluyan buzos que hagan rastreo en la zona de incertidumbre debido a que es alta mar y las condiciones son extremas, muy riesgosas.

Tal como lo había dicho en entrevista a este diario la exministra del Medio Ambiente y creadora de la Fundación Malpelo, Sandra Bessudo, una boya salchichón fue encontrada a la deriva por las autoridades muy cerca al punto de la inmersión.

“Con seguridad era de uno de los dos buzos, no sabemos si se les soltó, pero eso no significa que hayan botado el salvavidas, eso solo permite identificarlos desde mar y el aire; por eso sin ese medio visual es muy dificil detectarlos, pues observar una cabeza desde el aire o el agua con los buques, es muy difícil, el agua es muy turbia”, dijo el comandante de la Fuerza Naval del Pacífico.

Comentó que los buques que están en el área pueden permanecer en alta mar con el tanque de combustible lleno hasta por 40 días porque los recorridos que hacen en las labores de búsqueda son a baja velocidad.

De otro lado, Jorge Alberto Ramírez, de la Asociacon de Profesionales de Buceo de Colombia, dijo que la experiencia de los dos buzos puede ser la clave para sobrevivir a las fuertes corrientes de agua que los pudiesen haber arrastrado varios kilómetros desde el punto donde hicieron la inmersión.

“Las corrientes que corren dentro del mar son como ríos que no necesariamente están en el mismo punto y en la misma dirección. A esta hora (ayer en la tarde) pueden estar hacia el noreste y en una hora estar yendo hacia el sureste, ellas varían por muchos factores”, comentó Ramírez, quien junto a otros buceadores están recaudando fondos para pagar los vuelos privados que apoyan las labores de búsqueda en Malpelo.

Explicó que las condiciones de las corrientes marinas no son una constante en el tiempo porque pueden ser ascendentes o descendentes. “Pueden presentarse unas a quince metros de profundidad como puedan registrarse otras a 30 metros, separadas unas de otras por 4 o 5 metros”, acotó el buzo.

“Eso no pasa solo en Malpelo, también en Gorgona o Punta Ardita, en el mismo Pacífico, o incluso en el Caribe que es un poco más tranquilo. Los cambios de marea pueden generar corrientes adicionales que se deben tener en cuenta”, dijo Ramírez.

Se mostró esperanzado, al igual que familiares y demás amigos de Carlos y Vanessa, porque ellos están usando trajes y equipos especializados que son aliados para la supervivencia en situaciones adversas como las que están viviendo.

“Hay casos de pescadores que logran sobrevivir siete días sin comer y beber nada, solamente vestidos de ‘camiseta esqueleto’ y pantaloneta. Vanessa y Carlos cuentan con trajes de neopreno que los pueden proteger de animales, como las aguamalas, además de los rayos del sol. También cuentan con chaleco de buceo hidrostático que les da flotabilidad y quizás tienen aire en el tanque para eventualidades como tormentas”, expresó el buzo.

Reveló que como vehículo para la hidratación, los buzos profesionales, como es el caso de estos dos caleños, tienen la careta como una aliada.

“De hecho, el domingo pasado el avión privado que contratamos iba a hacer un vuelo con la Fuerza Aérea pero por las condiciones de lluvias y tormenta en la zona no se pudo realizar; seguro que con el agua que cayó, ellos recogieron el líquido en las caretas y bebieron. Una fuerte lluvia puede garantizarles dos o tres días más de vida”, enfatizó Jorge Alberto al explicar que ya han hecho tres sobrevuelos y cada uno de ellos puede costar aproximadamente $30 millones.

Narró que todo buzo experimentado, como el caso de Carlos y Vanessa, sabe que la careta debe estar sujeta al cuello y no en la cabeza como lo puede llegar a hacer una persona neófita en el buceo, esto para garantizar que la corriente no se las arrebate.

Hernán Darío Rodríguez, rescatado por las autoridades junto a Jorge Iván Morales la semana pasada, relató este martes a su llegada a Buenaventura cómo fue ese instante en el que se separaron de Carlos y Vannesa.

“Estábamos en un sitio específico cerca de Malpelo y que se llama La Catedral, que es una cueva subacuática. Al salir estábamos agrupados y nos cogió una corriente fuertísima que nos retiró muchísimo del sitio donde teníamos presupuestado salir”, dijo Rodríguez al medio de comunicación BLU Radio, quien explicó que luego dejó de ver a los dos buzos caleños que siempre permanecieron juntos.

El buzo de la Asociación de Profesionales de Buceo de Colombia dijo que Carlos, por la condición de ser el más fuerte, tuvo que haber tomado la decisión de mantener a su lado a Vanessa.

“Como conozco a Carlos y sé de la experiencia que tiene en el buceo, me atrevo a decir que la mejor persona con la que ella puede estar en alta mar es él”, acotó Jorge Alberto.

Hizo énfasis en que Carlos, instructor de buceo desde hace 8 años, cuenta con por lo menos 400 inmersiones en los últimos años en la Isla de Malpelo, caso contrario a otros buzos que tienen 300 inmersiones pero en toda su carrera deportiva.

Este buzo, junto a otras personas, están recaudando fondos para continuar con los sobrevuelos privados en las labores de búsqueda para rescatar a Carlos y Vanessa.

Si usted desea ayudar puede hacerlo a través de la cuenta corriente 5861010971 a nombre de la Asociación de Profesionales de Buceo de Colombia que fue habilitada en el Banco Colpatria.

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